¿Nos dirigimos hacia una crisis del chocolate?

A ten dollar box of Russell Stover's "Premium Collection" candies are shown in Kansas City, Kansas July 14, 2014. Switzerland's Lindt & Spruengli has agreed to buy U.S. candy maker Russell Stover in a billion-dollar deal that makes it the third-biggest chocolate maker in the United States behind Hershey and Mars. REUTERS/Dave Kaup (UNITED STATES - Tags: BUSINESS FOOD)
Our appetite for chocolate is increasing.Image: REUTERS/Dave Kaup
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¿Se acabará el chocolate para 2050? Varios artículos han señalado recientemente que nos dirigimos hacia una grave crisis del chocolate.

El valor del mercado mundial del chocolate sigue alcanzando nuevos máximos, lo que podría duplicarlo para 2025 con respecto a su nivel de 2015. El consumo se debe principalmente a los beneficios para la salud percibidos, como el efecto antienvejecimiento, los efectos antioxidantes, la reducción del estrés, la regulación de la presión arterial y otros.

Entonces, ¿dónde se encuentran los mayores amantes del chocolate? Tradicionalmente, más de la mitad de todo el chocolate producido se consume en Europa Occidental y Norteamérica. El país con el “paladar más dulce” del mundo es Suiza, con más de 8 kg de chocolate consumido per cápita en 2017.

Nuevos mercados del chocolate

Pero, aunque los mercados desarrollados están a la vanguardia en el consumo de chocolate, las futuras oportunidades de crecimiento podrían estar en otros lugares. Una opción es fijarse en China e India, países con poblaciones de más de 1 000 millones de personas cada uno. La rápida urbanización, la creciente clase media y los cambios en los gustos de los consumidores han impulsado un apetito creciente por el chocolate.

India es actualmente uno de los mercados de chocolate de crecimiento más rápido, con una demanda que aumenta de forma constante en los últimos años. En 2016, se consumieron más de 228 000 toneladas, lo que supone un aumento del 50 % con respecto a 2011. Los indios sienten una gran afición por todo lo dulce, y el chocolate se ha convertido en uno de sus caprichos favoritos, ya que lo perciben como saludable; por ello, no dudan en tomarlo como tentempié.

Image: Wikimedia, CC BY-NC

En cuanto a China, tras las reformas económicas de principios de la década de 1980, el chocolate se consideraba un manjar exclusivo. Desde entonces, el país ha quedado rezagado frente a otros en el consumo de chocolate, con menos de 1 kg consumido al año por un chino medio.

Pero las cosas están cambiando, con nuevas tendencias como la “cultura del café”, que afectan a las formas en que se utiliza y consume el chocolate. Además, millones de chinos adinerados compran en línea manjares extranjeros de alta calidad, lo que lleva a minoristas como Alibaba a replantearse sus modelos de negocio para mantenerse a la cabeza.

La producción de chocolate en peligro

Sin embargo, los productores de chocolate tienen dificultades. El cacao, la delicada planta de la que procede el chocolate, necesita climas tropicales húmedos y la sombra de las selvas tropicales, lo que limita las zonas en las que puede cultivarse. Las principales regiones se encuentran en África Occidental, donde Costa de Marfil y Ghana aportan por sí solas más del 50 % de la producción mundial total.

No obstante, como consecuencia del calentamiento global, se prevé que el cultivo de cacao en estas zonas se desplace literalmente cuesta arriba para mantener las condiciones óptimas de cultivo. El reto sigue siendo la superficie limitada de tierra disponible, ya que muchas de estas zonas están actualmente prohibidas para el cultivo o podrían no ser adecuadas para ello.

Image: USAID U.S. Agency for International Development/Flickr, CC BY

Contagio y productos alternativos

Los enemigos de los cacaoteros son de diversas formas y tamaños; dos de ellos son las enfermedades y las plagas. Las estimaciones indican que estas amenazas causan pérdidas anuales del 30 % al 40 % de la producción mundial total de cacao.

En junio de este año, Costa de Marfil anunció que tendrá que erradicar una plantación de cacao completa de 100 000 hectáreas contaminada por el virus del brote hinchado del cacao, para evitar que se propague aún más. Pasarán al menos cinco años antes de que la zona pueda volver a plantarse.

Como consecuencia de los riesgos “naturales”, junto con las fluctuaciones de precios, los productores de cacao consideran cambiar a alternativas potencialmente más rentables y más fáciles de producir.

Indonesia, el tercer productor de cacao más grande del mundo, experimentó una disminución de la producción de cacao desde 2010 debido a las malas condiciones meteorológicas y al envejecimiento de los cacaoteros. En consecuencia, algunos agricultores han reorientado su producción hacia cultivos como el maíz, el caucho o el aceite de palma.

Los productores miran hacia el este y el sur

Estas amenazas generales y las elevadas exigencias de los nuevos mercados envían una clara señal a los principales productores de cacao.

Ghana, el segundo mayor proveedor de cacao del mundo, tiene la mirada puesta en Asia y, en concreto, en China, como la próxima “gran oportunidad”. Para impulsar su producción anual de cacao, Ghana trata de obtener un préstamo de 1 500 millones de dólares del Eximbank chino. La colaboración cuenta con el respaldo de los gobiernos de ambos países, ya que el interés mutuo es evidente, lo que se refleja en el potencial del mercado chino del chocolate.

Otros destinos “calientes” se encuentran en Oriente Medio y África. Los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita lideran el gasto en chocolate por persona, muy por encima de la media regional. Los consumidores de estos mercados perciben el chocolate como un símbolo de riqueza, lo que impulsa la demanda de marcas premium.

La confitería de chocolate en Argelia también tiene un buen comportamiento, impulsada por una lógica diferente. Según Euromonitor, los argelinos consideran el chocolate un potenciador de energía, lo que hace prosperar el consumo individual, especialmente entre los jóvenes, mientras que está menos presente en los regalos.

¿Es real el chocolate sostenible?

Los mayores productores de chocolate participan activamente en iniciativas de sostenibilidad como Rainforest Alliance, UTZ y Fairtrade.

Mars Wrigley Confectionery, con sede en Estados Unidos y líder mundial en fabricación de golosinas por ventas netas en 2017, destinó 1 000 millones de dólares a financiar el desarrollo de cacao más resistente al calor. Además, en 2009 Mars fue la primera gran empresa de chocolate en comprometerse a usar cacao 100 % certificado para 2020, seguida después por sus competidores Hershey’s, Ferrero y Lindt.

Mondelez International también quiere que todo su cacao sea sostenible. Milka es la última de sus marcas en unirse a Cocoa Life, lanzado en 2012, con el objetivo de empoderar a los productores de cacao.

Si bien estas iniciativas son un gran avance, los principales agentes de la cadena de suministro reconocen que no son suficientes para sacar a los productores de cacao de la pobreza, que es uno de los principales problemas a los que se enfrentan. Un ejemplo es Costa de Marfil, un importante país productor de cacao. Un productor de cacao certificado por UTZ solo obtendrá unos ingresos anuales adicionales de entre 84 € y 134 €, es decir, aproximadamente un 16 % más en comparación con uno no certificado.

Image: UTZ (recopilado por ConfectionaryNews)

Surgen otras limitaciones, como el alcance limitado de la certificación. Los agricultores deben ser miembros de cooperativas para beneficiarse plenamente del proceso. En el caso de Costa de Marfil, solo alrededor del 30 % de ellos está actualmente afiliado. Otra dificultad es garantizar que no se utilice trabajo infantil en toda la cadena de suministro, algo que, básicamente, es imposible de controlar.

Los productores locales de cacao en África tienen planes propios, con una iniciativa similar a la OPEP anunciada. Quieren tener más influencia en los precios mundiales del cacao mediante una mejor coordinación de los niveles de producción y de las políticas de venta entre países. Esto podría proteger mejor a los pequeños productores de cacao, que son vulnerables a las oscilaciones de precios en el mercado mundial.

Aunque las afirmaciones sobre una inminente “chocapocalipsis” podrían estar exageradas por el momento, los riesgos son reales y debemos tenerlos en cuenta.

Es alentador comprobar que los principales agentes de la cadena de fabricación del chocolate están aportando su propia contribución. Queda por ver si será suficiente para garantizar el futuro del chocolate.

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