El mundo lidia con el preocupante problema del cambio climático, y las generaciones más jóvenes soportarán el peso de sus consecuencias.
El primer paso hacia un cambio significativo en cualquier ámbito, incluida la sostenibilidad, es la educación.
Ofrecer una educación integral en sostenibilidad requiere un esfuerzo colectivo de las empresas, los gobiernos, las ONG y los educadores.
El mundo lidia con el preocupante problema del cambio climático y las generaciones más jóvenes soportarán el peso de sus consecuencias.
El primer paso hacia un cambio significativo en cualquier ámbito, incluida la sostenibilidad, es la educación, y se requiere un esfuerzo colectivo de las empresas, los gobiernos, las ONG y los educadores por igual.
Las generaciones más jóvenes de hoy sin duda tienen la clave para un futuro más sostenible, pero canalizar su entusiasmo hacia un cambio duradero supone un desafío global significativo para todos.
El equipo global de la organización EY, en colaboración con JA Worldwide, publicó recientemente un informe para averiguar '¿Cómo podemos capacitar a las próximas generaciones para construir un futuro más sostenible?'. Una de las principales conclusiones del informe es que la responsabilidad de ofrecer una educación en sostenibilidad eficaz no recae únicamente en las instituciones educativas, sino en un esfuerzo colaborativo de una coalición de organizaciones que trabajan codo con codo con los educadores de todo el mundo.
¿Cómo pueden los líderes empresariales y las empresas desempeñar su papel para ofrecer una educación en sostenibilidad verdaderamente eficaz, tanto dentro como fuera del aula? Estas son cinco estrategias a tener en cuenta.
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1. Ofrecer más oportunidades de aprendizaje
Nuestro informe reveló que las experiencias de aprendizaje prácticas fueron fundamentales para ofrecer una educación en sostenibilidad verdaderamente atractiva y eficaz. Existen numerosas oportunidades para que las empresas y las ONG participen y colaboren con los educadores, por ejemplo, patrocinando talleres y actividades que logren un mayor compromiso de los estudiantes.
La organización Sustainability and Environmental Education y su curso 'Young Changemakers' es un excelente ejemplo de este enfoque en acción. El curso inspira a los jóvenes en edad escolar ofreciendo eventos creativos y talleres en los que participan empresas locales, organizaciones benéficas y organizaciones comunitarias para dar vida a los desafíos de la sostenibilidad.
2. Proporcionar a los educadores las herramientas para compartir contexto adicional
Nuestro informe reveló que, si bien las redes sociales desempeñan un papel significativo en la educación de las generaciones más jóvenes sobre sostenibilidad, confían más en los docentes y las escuelas para recibir esta formación. Más de una cuarta parte de la Generación Z y la Generación Alfa señalan a las escuelas y los docentes como las principales fuentes de las que les gustaría recibir más información sobre sostenibilidad.
Con esto en mente, las empresas y las ONG deberían colaborar con las escuelas para dotarlas de las herramientas necesarias que aporten un contexto vital a la gran cantidad de información en redes sociales a la que están expuestas las generaciones más jóvenes.
Como ejemplo práctico, los EY Future Skills Workshops, en colaboración con EY, Code.org y Microsoft, se han puesto en marcha para ayudar a educar a los jóvenes sobre temas de sostenibilidad que no suelen enseñarse en las escuelas, mediante enfoques innovadores y nuevas tecnologías. Programas como estos ayudan a capacitar a los educadores y a cerrar la brecha entre el aprendizaje tradicional y la concienciación propia de la era digital, garantizando que los estudiantes puedan evaluar de forma crítica y aplicar la información que encuentran en las redes sociales.
3. Reforzar los vínculos con los grupos de las comunidades locales
Se considera que los gobiernos son los principales responsables de construir un mundo más sostenible, pero la realidad es que el cambio real se produce cuando todos actuamos a nivel individual.
Las empresas pueden tener un impacto en este ámbito colaborando directamente con los grupos de la comunidad local. El programa global EY Ripples es un ejemplo de ello, ya que fomenta la responsabilidad empresarial al capacitar a las personas para utilizar sus habilidades en favor del cambio positivo. Gracias al programa, se han completado cerca de 500 proyectos hasta la fecha, cada uno dedicado a impulsar pequeñas empresas que contribuyen a uno o más de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, con el objetivo final de tener un impacto positivo en mil millones de vidas en nuestras comunidades para 2030.
Iniciativas como estas ayudan a las personas a generar un cambio significativo en sus comunidades, contribuyendo a que la sostenibilidad no sea solo un objetivo global, sino también una realidad local.
4. Facilitar información que ayude a los consumidores a tomar mejores decisiones para reducir su huella de carbono
Una reciente encuesta de IBM revela que el 41% de los consumidores comprarían más productos sostenibles si entendieran mejor cómo su compra tiene impacto. Sin embargo, según Euromonitor, solo el 10% de las empresas globales considera que su comunicación sobre sostenibilidad dirigida al consumidor general en 2023 es muy eficaz.
Las empresas verdaderamente proactivas no solo rediseñan sus productos para hacerlos más sostenibles, sino que también involucran a los consumidores mediante una comunicación transparente. Al demostrar los beneficios medioambientales de las opciones sostenibles, las empresas pueden capacitar a los consumidores de todo el mundo para tomar decisiones informadas que reduzcan su huella de carbono.
La realidad es que la Generación Z espera que las empresas en las que ingresa cuenten con este tipo de programas, y las compañías deben prepararse para adelantarse a la tendencia si quieren atraer al mejor talento.
5. Trabajar con los gobiernos locales y nacionales para promover la educación en sostenibilidad y la acción medioambiental
Los responsables políticos pueden mejorar la educación en sostenibilidad mediante una mejor comunicación de los programas de sostenibilidad existentes, la creación de nuevas iniciativas y una mejor alineación de prioridades y acciones.
El programa de la UNESCO «Educación para el Desarrollo Sostenible» (EDS) para 2030 hace una gran labor en este sentido. También es alentador ver que la UE incluya el desarrollo de competencias como pilar clave de su Plan Industrial del Pacto Verde, con propuestas para crear Academias de la Industria de Cero Emisiones Netas que ayudarán a poner en marcha programas de mejora y recualificación de competencias en sectores estratégicos. Programas como estos no solo preparan a la fuerza laboral para carreras sostenibles, sino que también refuerzan la importancia de la sostenibilidad en la educación y el desarrollo profesional.
En conclusión, la responsabilidad compartida de las empresas, los gobiernos, las ONG y los educadores es dotar a las generaciones más jóvenes de los conocimientos y las herramientas necesarios para construir un futuro sostenible, garantizando que hereden un planeta capaz de sostener la vida tal como la conocemos.
Ampliando las oportunidades de aprendizaje, capacitando a los educadores, colaborando con las comunidades locales, ofreciendo información para que los consumidores tomen decisiones informadas y trabajando junto con los gobiernos, podemos unir esfuerzos para allanar el camino hacia un futuro más brillante y sostenible para todos.
Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no reflejan necesariamente las opiniones de la organización global EY ni de sus firmas miembro.





