Los reclusos del nuevo centro penitenciario de máxima seguridad de Nueva Zelanda tendrán acceso a un jardín sensorial con plantas autóctonas, una cascada y un elemento rocoso.
El jardín forma parte del nuevo centro penitenciario de Auckland, valorado en NZ$300 millones ($200 millones), que ha sido diseñado para transformar la forma en que el país trata a sus infractores más graves.
Director ejecutivo del Departamento de Prisiones de Nueva Zelanda Ray Smith describió el centro como «decente», «humano» y «de primer nivel mundial».

El jardín sensorial, el primero de este tipo construido en una cárcel de Nueva Zelanda, ofrece a los reclusos un espacio para caminar o sentarse en un entorno natural (aunque el césped es artificial).
La mayoría de las celdas cuentan con televisor, ducha e inodoro. También hay un conjunto de ordenadores —que, según las autoridades penitenciarias, ayudará a los internos a mantenerse al día con las competencias necesarias en el lugar de trabajo—, así como un área de formación industrial y un quiosco donde los reclusos pueden comprar artículos personales, como tarjetas de cumpleaños.
Están disponibles los canales de televisión de libre acceso, junto con dos canales internos de Corrections que emiten documentales, entre ellos clases de yoga.
«El yoga ayuda a los reclusos a reflexionar sobre sí mismos, gestionar sus emociones y ocupar su tiempo de forma productiva, lo que les permite participar mejor en otros programas de rehabilitación, empleo y educación que ofrece Corrections», explica Jessica Chaplin, de Corrections Communications, al World Economic Forum.
«El 91% de los reclusos de Nueva Zelanda tiene un diagnóstico de problemas de salud mental o de adicción a lo largo de su vida, de ahí el enfoque en la gestión y el tratamiento de los problemas agudos de salud mental», añade Chaplin. «La nueva instalación es mucho más segura para nuestro personal y ofrece mejores oportunidades para impartir programas de educación, empleo y rehabilitación.»

Las celdas tienen ventanas exteriores que dejan entrar la luz natural, y barrotes horizontales en lugar de verticales.
El Centro Penitenciario de Auckland es el único centro especializado de Nueva Zelanda para delincuentes varones de máxima y alta seguridad. Mientras los críticos sostienen que las condiciones del nuevo edificio son demasiado lujosas, Smith afirma que "si a la gente se le quita todo, no le queda nada que perder”.
La población penitenciaria de Nueva Zelanda
La población penitenciaria de Nueva Zelanda ha aumentado significativamente desde 2000, cuando el gobierno endureció sus medidas contra los delincuentes. El país tiene 220 reclusos por cada 100.000 de la población: la gran mayoría son hombres.
Alrededor del 16% de los internos están clasificados como de alta seguridad, y el 38,6% cumple condena por haber cometido un delito violento.
El nuevo centro penitenciario sustituye a una cárcel de máxima seguridad existente que tenía casi 50 años. Aunque el proyecto sufrió retrasos respecto al calendario previsto, se espera que los reclusos se trasladen antes de octubre de este año.







