Los riesgos cada vez más complejos, crecientes e interrelacionados, desde el calentamiento global hasta la contaminación y las epidemias, amenazan la supervivencia humana si se permite que se agraven, advirtió el miércoles la Organización de las Naciones Unidas.
Un informe bienal de evaluación sobre la respuesta del mundo ante los desastres afirmó que ya no se podía confiar en el pasado como guía para el futuro, pues están surgiendo nuevos riesgos «de una manera que no habíamos previsto».
El informe identificó una serie de importantes amenazas para la vida y los bienes, entre ellas la contaminación atmosférica, las enfermedades, los terremotos, la sequía y el cambio climático.
También aumenta la posibilidad de que un tipo de desastre provoque o agrave otro, como cuando las lluvias torrenciales desencadenan aludes de lodo tras los incendios forestales, advirtió el informe, presentado en la Plataforma Global para la Reducción del Riesgo de Desastres en Ginebra.
«Si seguimos viviendo de esta manera y relacionándonos entre nosotros y con el planeta como lo hacemos, nuestra propia supervivencia está en duda», afirmó Mami Mizutori, representante especial del secretario general de la ONU para la reducción del riesgo de desastres.
Los fenómenos meteorológicos extremos se han duplicado en los últimos 20 años y han causado pérdidas económicas que convierten en «una ardua batalla» el mantenimiento de los avances en materia de desarrollo en los países de ingresos bajos y medios, añadió en un comunicado.
Mientras tanto, se amplía la brecha entre la capacidad de las personas ricas y pobres para hacer frente a los fenómenos meteorológicos extremos y otras amenazas, debido a una urbanización mal planificada, la degradación ambiental y el crecimiento de la población.
Ese «complejo cóctel de riesgos» destruye hogares y desplaza a las personas, o las empuja a emigrar en busca de una vida mejor, afirmó Mizutori.
Un informe que el Centro de Seguimiento de los Desplazamientos Internos publicará el jueves muestra que unos 265 millones de personas han sido desplazadas por desastres desde que el centro empezó a recopilar datos en 2008, más del triple de las obligadas a abandonar sus hogares por conflictos y violencia.
Mizutori dijo el miércoles en la conferencia sobre desastres que los estudios científicos sobre el cambio climático y el deterioro de los ecosistemas dejaban claro que el mundo debía cambiar rápidamente para mantenerse a salvo.
«Pero las crisis no tienen por qué vencernos: son una oportunidad para transformarnos», añadió.
Maarten van Aalst, director del Centro del Clima de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, afirmó que era posible planificar ante situaciones complejas, como una ola de calor que provoque cortes de electricidad para las personas que necesitan usar aire acondicionado para no enfermar.
«Estamos viendo más sorpresas, pero no todas tienen por qué serlo», dijo a la Fundación Thomson Reuters.
Objetivos globales
Kamal Kishore, de la Autoridad Nacional de Gestión de Desastres de la India, afirmó que la evacuación de 1,2 millones de personas que se encontraban en la trayectoria del ciclón Fani este mes demostraba que se podía cumplir el objetivo mundial de reducir considerablemente las muertes por desastres para 2030.
La India había reducido drásticamente la mortalidad causada por las tormentas intensas en las últimas dos décadas, dijo a los periodistas, pero el estado costero de Odisha aún sufrió daños devastadores en su red eléctrica, carreteras, telecomunicaciones y servicios de aviación a causa de Fani, señaló.
«¿Es una situación sostenible?», preguntó.
Dijo que hacía falta una infraestructura más sólida y que el siguiente paso para su país sería construir sistemas más resilientes.
El Informe de Evaluación Global 2019 mostró que los gobiernos habían empezado a generar datos y avanzar hacia los siete objetivos mundiales establecidos en el Marco de Sendai de 2015, cuyo propósito es reducir el riesgo y las consecuencias de los desastres.
Esos objetivos se centran en reducir para 2030 la mortalidad, el número de personas afectadas y las pérdidas económicas causadas por los desastres, pero los avances, aunque alentadores, son insuficientes, afirmó Mizutori.
Ricardo Mena, de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR), afirmó que, de los 197 Estados miembros de la ONU, 116 habían presentado hasta entonces información a una base de datos para hacer seguimiento de los objetivos.
Mizutori dijo que algo menos de la mitad de todos los Estados habían establecido una estrategia nacional de reducción del riesgo de desastres, otro objetivo de Sendai que debía cumplirse para finales de 2020.
Pidió intensificar los esfuerzos para elaborar esos planes.
El informe de evaluación advirtió que no actuar con mayor urgencia para gestionar los riesgos interrelacionados podría ralentizar o incluso revertir los avances hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, que incluyen erradicar la pobreza y el hambre.
Para evitarlo, se necesitan más inversiones para prevenir los desastres y proteger a las personas vulnerables de sus peores efectos, afirmó Mizutori.
El informe de la UNDRR señaló que la ayuda al desarrollo destinada a iniciativas como los sistemas de alerta temprana, la construcción de escuelas y hospitales más sólidos y el apoyo a los agricultores para cultivar variedades más resistentes en zonas propensas a la sequía era «ínfima» en comparación con la financiación para la respuesta ante desastres.
Entre 2005 y 2017 se gastaron unos 5.200 millones de dólares en reducir el riesgo de desastres, lo que representó apenas el 3,8 % del gasto humanitario total, o menos de 4 dólares por cada 100 gastados, indicó el informe.
Van Aalst, del Centro del Clima, pidió más inversiones en sistemas de predicción para determinar qué personas de un país o una comunidad probablemente serían las más afectadas por un desastre meteorológico, así como en medios para garantizar que reciban avisos y ayuda con antelación.
«No es que no sepamos cómo abordarlo: basta con poner manos a la obra y hacerlo», dijo.





