Nigeria está a punto de experimentar un auge de las minirredes eléctricas que podría estimular las economías rurales y generar empleo para jóvenes frustrados que piensan en marcharse, dijeron el miércoles unos investigadores.
Según la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, menos de la mitad de la población nigeriana y solo alrededor de un tercio de quienes viven en zonas rurales tienen acceso a la electricidad.
Las minirredes —sistemas eléctricos independientes que suelen utilizar energía solar y pueden generar electricidad para entre 5.000 y 10.000 personas— empiezan a expandirse en Nigeria y podrían cambiar esa situación, señaló esta semana el Rocky Mountain Institute en un informe.
«Estas minirredes podrían impulsar un cambio económico significativo en las zonas rurales de Nigeria», afirmó Sachi Graber, colaboradora de la organización sin fines de lucro con sede en Estados Unidos y coautora del informe.
Más del 80 % de los empresarios nigerianos señalan los problemas de electrificación como su principal desafío, indicó el estudio, elaborado junto con el Nigerian Economic Summit Group, un centro de estudios.
Las minirredes ofrecen a las empresas rurales una alternativa más barata y fiable a los generadores diésel que se utilizan actualmente para alimentar desde aserraderos hasta peluquerías, señaló James Sherwood, coautor del informe.
Ya se observan cambios en algunas zonas de Nigeria donde se han instalado, afirmó.
«En cuanto aparece la minirred, ves que llega gente de otras zonas y que la economía crece», dijo a la Fundación Thomson Reuters.
La pobreza ha llevado a miles de nigerianos a intentar emigrar a Europa en los últimos años, y muchos han muerto durante el trayecto por el desierto del Sahara y a través del Mediterráneo.
El hecho de que el acceso a la electricidad sea un factor importante de la migración dentro de los países significa que también podría influir en la migración internacional, afirmó Leo Roberts, especialista en energía renovable del Overseas Development Institute.
«La gente suele trasladarse de lugares con menor acceso a la electricidad, que suelen ser zonas rurales, a zonas urbanas donde el acceso es mayor», dijo.
«Así que una de las cosas que se observa (con las minirredes) es que es más probable que la gente se quede donde está».
Después de Tanzania, Nigeria es el país africano que más ha avanzado en el desarrollo de minirredes, porque el Gobierno ha mostrado un interés activo, afirmó Roberts.
Sin embargo, persisten los desafíos, principalmente la falta de financiación y el temor de los inversores a invertir en nuevos mercados, añadió.





