En resumen
El Global Carbon Project ha proyectado que, tras tres años de crecimiento escaso o nulo, las emisiones causadas por el ser humano aumentarán alrededor de un dos por ciento en 2017. Los investigadores advierten que se nos acaba el tiempo para frenar el cambio climático.
Las emisiones están aumentando
Esta semana se anunció una noticia preocupante, antes de las negociaciones internacionales sobre el clima en Alemania. Tras tres años de crecimiento estancado, las emisiones globales vuelven a aumentar. Esto se descubrió gracias a una serie de informes de Global Carbon Project, una organización presidida por el científico de Stanford Rob Jackson, que trabaja para cuantificar las emisiones.
A pesar de esta noticia poco alentadora, Jackson declaró en un comunicado de prensa: «El resultado de este año es desalentador, pero sigo teniendo esperanza». Continuó: «En EE. UU., ciudades, estados y empresas han asumido el liderazgo en eficiencia energética y energías renovables con bajas emisiones de carbono, un liderazgo al que ha renunciado el Gobierno federal».
Jackson tiene razón. Si bien las decisiones nacionales de EE. UU. sobre las emisiones y los esfuerzos para combatir el cambio climático están muy por debajo de lo necesario, y el país está retirándose del Acuerdo de París sobre el Clima, los estados y las ciudades empiezan a actuar por su cuenta. Sin embargo, aunque muchos esperan que estos esfuerzos de base mantengan por ahora a EE. UU. en el buen camino, este informe detalla el aumento de las emisiones a escala mundial.
«Se nos acaba el tiempo para mantener el calentamiento muy por debajo de los 2 ºC, y mucho menos de 1,5 ºC».
Este informe se publica en Nature Climate Change, Environmental Research Letters y Earth System Science Data Discussions. El informe muestra que, en 2017, las emisiones globales de todas las actividades humanas alcanzarán los 41 billones de kg (41.000 millones de toneladas métricas), tras un aumento del 2 por ciento (dentro de un intervalo de 0,8 a 3 por ciento) en el uso de combustibles fósiles.
«Es muy decepcionante», dijo la investigadora principal Corinne Le Quéré; «se nos acaba el tiempo para mantener el calentamiento muy por debajo de los 2 ºC, y mucho menos de 1,5 ºC».
Frenar el CO2
Muchos esperaban que estos tres años de crecimiento escaso o nulo de las emisiones representaran un máximo, una señal positiva de que los esfuerzos realizados conducirían a un descenso. Pero, lamentablemente, no es así, como ha demostrado el Global Carbon Project.
Este inquietante mensaje ha llegado a los responsables de formular políticas y a los delegados que asisten esta semana en Bonn a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 23). Así que, aunque son noticias desalentadoras, es ideal que todas estas grandes mentes estén reunidas y puedan empezar a formular de inmediato un plan de acción. El informe del Global Carbon Project desglosó por país las emisiones globales acumuladas de 2017, un dato esencial para los responsables de formular políticas que buscan impulsar cambios.
En 2017, se prevé que las emisiones de EE. UU. disminuyan en realidad un 0,4 por ciento (-2,7 a +1,9 por ciento). Sin embargo, esta reducción es considerablemente menor que el descenso del 1,2 por ciento anual que el país ha promediado durante la última década. Hay diversos factores que podrían explicar por qué aumentan las emisiones, incluido un repunte inesperado del consumo de carbón. Esto puede entenderse a la luz del crecimiento económico de EE. UU.: solo en 2017, el PIB aumentó alrededor de un 2,2 por ciento.
Está claro que, como planeta, avanzamos en la dirección equivocada. Esta llamada de atención ha demostrado que, aunque hemos logrado algunos avances para frenar las emisiones globales durante los últimos tres años, nuestros esfuerzos simplemente no son suficientes. Ojalá los responsables de formular políticas, las empresas y las personas trabajen de común acuerdo y hagan un esfuerzo conjunto para detener el aumento de las emisiones.





