Las pequeñas larvas de pez en las aguas de cría frente a la costa de Hawái cuentan con una nueva y abundante fuente de alimento, que carece de valor nutricional, contiene altos niveles de toxinas y puede tardar décadas en descomponerse.
En estas aguas, los fragmentos de plástico superan en número a las crías de pez en una proporción de siete a uno, según revela un estudio reciente.
Los científicos han descubierto fragmentos de plástico del tamaño de un bocado que invaden los 'slicks' oceánicos donde se alimentan y crecen las crías de pez.
La vida de muchas de las especies de peces oceánicos del planeta comienza en la superficie del agua, donde los 'slicks' de origen natural serpentean por el océano. Estas finas franjas de agua lisa son una rica fuente de plancton, lo que las convierte en un hábitat de cría perfecto para las diminutas larvas de pez que necesitan nutrientes.
Pero, como muestra la infografía, los mismos movimientos oceánicos que reúnen este suministro de alimento concentrado también acumulan fragmentos de plástico flotantes, que los peces jóvenes confunden con plancton y consumen como alimento.
El estudio diseccionó cientos de larvas de pez de los 'slicks' costeros de Hawái y halló que el 8,6 % de los individuos había ingerido fragmentos de plástico, casi dos veces y media más que las larvas de pez de las aguas ambientales cercanas.
De las ocho familias de peces analizadas, siete contenían fragmentos de plástico. Entre ellas figuran especies de interés comercial, como el pez espada, y el pez volador, que es una fuente de alimento común para peces más grandes, como el atún, y para las aves marinas.
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Menú de plástico
No hay datos suficientes para determinar si comer plástico es perjudicial para la salud de las crías de pez, pero el investigador el Dr. Gareth Willians, de la Universidad de Bangor, en el Reino Unido, afirma que la situación podría dejar vulnerables a las larvas de pez.
“El hecho de que estén comiendo estas partículas no nutritivas en el momento en que alimentarse es tan crucial para su supervivencia en los primeros días solo puede ser algo malo”, declaró a la BBC.
Sin duda, existen repercusiones para las especies situadas más arriba en la cadena alimentaria, incluida potencialmente nuestra propia salud.
La contaminación por plástico puede dañar la biodiversidad, afectar a los ecosistemas oceánicos y perjudicar la vida marina. Según cifras de la ONU, alrededor de 13 millones de toneladas de residuos plásticos llegan a nuestros océanos cada año.

Pero esta contaminación también tiene un coste económico. El informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente The State of Plastic: World Environment Day Outlook 2018 estima que los residuos plásticos causan daños económicos de 13 000 millones de dólares al ecosistema marino mundial cada año.
No existe una solución rápida para esta amenaza ambiental mundial, pero es urgente actuar.
El plástico tiene infinidad de usos y es barato, ligero y fácil de fabricar. Todos estos factores impulsaron el auge mundial de su uso. Y, aunque el planeta no puede asumir la cantidad de plástico que se produce actualmente, la demanda seguirá creciendo durante la próxima década o dos.
El camino hacia un futuro más sostenible pasa por encontrar alternativas a los plásticos de un solo uso, al tiempo que se desarrollan iniciativas que ayudan a reducir nuestra dependencia de ellos.






