¿Respiras aire con plástico en casa? Así contaminan los microplásticos nuestros pulmones

A vendor stands near plastic toys for children at his stall at the Central market in Quito August 26, 2014. The plastic toys cost about 60 cents to $1. Ecuador began using U.S. dollars as legal tender since 2000. REUTERS/Guillermo Granja (ECUADOR - Tags: BUSINESS) - GM1EA8R0YWD02
Plastic toys and even fleece jackets can pollute your home with tiny plastic particles.Image: REUTERS/Guillermo Granja
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Las investigaciones muestran que muchos de los microplásticos presentes en nuestro organismo proceden del aire que respiramos y no solo de beber agua embotellada o comer pescado de océanos contaminados. Debido a su pequeño tamaño, los microplásticos pueden inhalarse y provocar una amplia variedad de enfermedades, entre ellas afecciones respiratorias y cardiovasculares, así como cáncer.

Se producen más de 300 millones de toneladas de plástico cada año. La mitad de ese plástico se convierte en basura en menos de un año. De todo el plástico producido, solo se recicla el 9 %; el 91 % restante acaba como residuo en el aire, la tierra y el agua. Parte llega a nuestros pulmones. Allí permanece en el tejido pulmonar o pasa al torrente sanguíneo, ya que el organismo no puede eliminar estas diminutas partículas de plástico. Los bebés que gatean por el suelo son los más vulnerables, y los niños en general corren mayor riesgo porque sus sistemas respiratorios aún están en desarrollo.

La concentración de microplásticos en suspensión es mayor en el aire interior

Se han encontrado microplásticos tanto en el aire interior como en el exterior. Sin embargo, la concentración en el aire interior es mayor que en el exterior, según una investigación presentada en 2018 por la École Nationale des Ponts et Chaussées.

Los microplásticos presentes en el aire interior se originan cuando los objetos de plástico que tenemos en casa se fragmentan por fricción, calor o luz. Entre ellos figuran juguetes, muebles, bolsas de plástico, cosméticos, pasta de dientes y exfoliantes. Ducharse usando un exfoliante corporal puede hacer que 100.000 microesferas de plástico lleguen al sistema de aguas residuales y, desde allí, al aire, según el Comité de Auditoría Ambiental del Reino Unido, que prohibió el uso de microesferas en enero de 2018, siguiendo el ejemplo de Estados Unidos, Canadá y Nueva Zelanda.

Sin embargo, la mayoría de los microplásticos del aire interior procede de las fibras de plástico que desprenden las prendas sintéticas y los textiles usados en el hogar. Estas fibras microplásticas suelen ser más largas y, por tanto, más perjudiciales al inhalarlas. En la actualidad, los materiales sintéticos como el acrílico, el nailon y el poliéster representan alrededor del 60 % de la producción textil mundial.

Al lavar estos textiles, se desprenden fibras microplásticas que terminan en las aguas residuales debido a la falta de una filtración adecuada. Por ejemplo, lavar una chaqueta de tejido polar libera hasta 250.000 fibras microplásticas en las aguas residuales, según un estudio de 2016 de la Bren School of Environmental Science & Management de la Universidad de California en Santa Bárbara. Lamentablemente, la mayoría de las plantas de tratamiento de aguas residuales tampoco cuenta con filtros para eliminar los microplásticos del agua supuestamente «tratada».

Alto riesgo para la salud humana

Aún no se conocen por completo los efectos que tiene respirar microplásticos en la salud. Sin embargo, las investigaciones demuestran que la amenaza para la salud humana es elevada. Una vez inhaladas, estas diminutas partículas llegan a las zonas profundas de los pulmones, donde pueden provocar lesiones en el sistema respiratorio. Las partículas más pequeñas también pueden pasar al torrente sanguíneo y causar enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, provocar cáncer y afectar al sistema inmunitario y nervioso humano. La presencia de microplásticos en el tejido pulmonar indica que el organismo no puede eliminar todas las partículas; es decir, que los microplásticos son biopersistentes.

Los microplásticos en suspensión también pueden transportar desde los pulmones hasta el torrente sanguíneo otros contaminantes tóxicos presentes en el aire, desde bacterias hasta emisiones del tráfico.

Los niños corren mayor riesgo

Los niños son más activos y respiran más rápido que los adultos, por lo que inhalan más aire en relación con su peso corporal. Esto los hace más vulnerables. También corren mayor riesgo porque su sistema respiratorio aún está en desarrollo.

Los bebés y los niños pequeños pasan más tiempo jugando en el suelo, donde los microplásticos se depositan en forma de polvo. Además, juegan con juguetes de plástico e incluso pueden morderlos, lo que aumenta el riesgo. Investigadores que estudiaban el polvo urbano de Teherán descubrieron que los niños pueden ingerir hasta 3.200 partículas de plástico al año. Sin embargo, la primera exposición de un bebé a estas partículas puede producirse antes del nacimiento, ya que se han encontrado microplásticos en la placenta.

Se necesita más investigación para comprender mejor el impacto de la contaminación atmosférica en la salud humana. En diciembre de 2017, las Naciones Unidas firmaron una resolución para detener el flujo de residuos plásticos hacia los océanos. El siguiente desafío, quizá aún mayor, es convencer a los países miembros de que firmen una nueva resolución para detener el flujo de residuos plásticos hacia el aire.

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