Los pueblos indígenas mantienen una conexión profunda y única con las tierras que habitan. Esta conexión ha perdurado en todo el mundo, pese a siglos de colonización, desplazamiento y supresión de sus identidades culturales.
Nunca se había valorado la extensión espacial actual de la influencia indígena: ¿cuánto de la superficie terrestre siguen poseyendo o gestionando los pueblos indígenas?
Dado que los pueblos indígenas representan hoy menos del 5% de la población mundial, quizá se imagine que la respuesta es «muy poco». Pero se equivocaría.
En nuestra nueva investigación, publicada en Nature Sustainability, cartografiamos las tierras indígenas de todo el mundo, país por país. Concluimos que abarcaban 38 millones de kilómetros cuadrados, aproximadamente una cuarta parte de todas las tierras fuera de la Antártida.
En unos 87 países de todo el mundo, en todos los continentes habitados, hay personas que se identifican como indígenas y tierras que aún son propiedad de pueblos indígenas, están gestionadas por ellos o reciben su influencia.
Estas zonas tienen un gran valor para la conservación. Cerca del 65% de las tierras indígenas no se han desarrollado intensivamente, frente al 44% de las demás tierras. Asimismo, apenas el 10% de las zonas urbanas, aldeas y tierras de cultivo no remotas del mundo se encuentran en tierras de pueblos indígenas.
En cambio, las tierras indígenas abarcan casi dos tercios de las regiones más remotas y menos pobladas del mundo. Son los lugares con los niveles más bajos de entornos construidos, tierras de cultivo, pastizales, densidad de población humana, iluminación nocturna, ferrocarriles, carreteras y vías navegables.
Un asombroso 40% de las tierras que los gobiernos nacionales de todo el mundo declaran gestionar con fines de conservación son tierras indígenas. Parte de ello cuenta con reconocimiento oficial. Por ejemplo, Australia nunca cumpliría sus compromisos en virtud del Convenio sobre la Diversidad Biológica si sus pueblos indígenas no hubieran estado dispuestos a destinar más de 27 millones de hectáreas de sus tierras a la conservación.
Una gran contribución
Esto pone de relieve la gran contribución de los pueblos indígenas a la conservación. Muchos grupos han establecido regímenes de gestión territorial que ya están generando importantes beneficios para la conservación.
Sin embargo, es peligroso hacer suposiciones sobre las aspiraciones de los pueblos indígenas respecto a la gestión de sus tierras. Sin una consulta adecuada, los proyectos de conservación basados en la custodia indígena pueden, en el mejor de los casos, fracasar y, en el peor, correr el riesgo de perpetuar legados coloniales.
Las alianzas para la conservación solo tendrán éxito si se reconocen plenamente los derechos, los sistemas de conocimiento y las prácticas de los pueblos indígenas. Muchos pueblos indígenas han señalado este hecho al pedir alianzas que respeten, comprendan y sigan los procesos locales. No existe una fórmula única: los pueblos indígenas son muy diversos.
De hecho, las perspectivas locales son tan importantes para las relaciones de los pueblos indígenas con la tierra que reflexionamos durante un año sobre la ética de crear un mapa mundial. Sin embargo, también consideramos que había que contar la historia de la perdurable influencia indígena. Nuestro mapa final muestra que amplias zonas de Asia, África, América, Australia y el extremo norte de Europa son tierras indígenas.
Nuestros resultados son especialmente importantes ahora que se están elaborando objetivos de desarrollo sostenible para después de 2020. También contribuyen a las evaluaciones de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), el organismo internacional que evalúa la salud de la diversidad de la vida silvestre y los ecosistemas del mundo. La gestión indígena de la tierra sustenta mucho más que la biodiversidad. También sustenta muchos de los servicios ecosistémicos que permiten prosperar a los seres humanos.
Por último, cabe señalar que, en muchos países, las zonas que hemos cartografiado representan el mínimo: es casi seguro que nuevas investigaciones descubrirán que la influencia indígena se extiende mucho más allá de lo que se reconoce actualmente.
Sin embargo, nuestro mensaje fundamental sigue siendo el mismo: los pueblos indígenas tienen en sus manos el futuro de gran parte de las zonas silvestres del mundo.







