Los niveles de metano están aumentando y los científicos no saben por qué

An employee of European Gas Limited works on British company's coalbed methane exploration site outside Folschviller, eastern France, February 4, 2013. After slamming the door to potentially huge shale gas reserves over environmental concerns, France has now discovered there could be at least five years worth of another cheap-to-produce gas in the former coal mining region of Lorraine. But, divisions in the French government, as with shale gas, are hampering efforts to develop so-called coalbed methane, a gas extracted from layers of coal too deep underground to be mined. Picture taken February 4, 2013. REUTERS/Christian Hartmann (FRANCE - Tags: ENERGY ENVIRONMENT BUSINESS INDUSTRIAL) - PM1E92E1EXR01
A 20 year pause is over.Image: REUTERS/Christian Hartmann
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Los niveles de metano dejaron de aumentar hace unos 20 años. Fue un hito importante en la lucha contra el cambio climático y el calentamiento global, ya que el metano es el segundo gas de efecto invernadero más potente. Pero ahora sus niveles vuelven a subir, lo que amenaza con poner en peligro los objetivos del Acuerdo de París sobre el clima de 2015.

Limitar el aumento de las temperaturas globales a tan solo 2 °C por encima de los niveles preindustriales requiere un esfuerzo concertado de la comunidad internacional. Se han logrado algunos avances, desde sensibilizar a la población hasta invertir en energía libre de combustibles fósiles. Pero, ante la preocupación por el crecimiento de la generación de electricidad con carbón en China y la India, y la decisión de Estados Unidos de retirarse del acuerdo, no hay lugar para la complacencia. Ahora, los denodados esfuerzos de quienes trabajan para cumplir el objetivo de París podrían haber recibido un revés desafortunado.

Mientras todo el mundo se centraba en cómo combatir el dióxido de carbono, los niveles de metano atmosférico —que habían disminuido y se habían estabilizado— empezaron a aumentar a un ritmo alarmante. Y lo más desconcertante de esta situación es que no está claro qué causa ese aumento del metano.

El metano atmosférico está aumentando a un ritmo alarmante. Image: 2nd Institute

El descenso y el repunte del metano

En 1984, el primer año del que se dispone de datos fiables sobre los niveles de metano, se detectaron en la atmósfera 1645 partes por mil millones (ppb) de este gas. Los científicos miden su concentración observando la fracción molar media de metano en la capa límite marina remota de la atmósfera terrestre.

Entre 1984 y 2006 aumentó a un ritmo moderado. Pero en 2017 se había disparado hasta alcanzar una media mundial anual de 1850 ppb, lo que supone un aumento de unos 75 ppb en el período 2007-2017.

Aunque ese aumento se ha producido en todo el mundo, se han registrado niveles más concentrados en los trópicos y en las latitudes medias del norte. Las explicaciones del aumento no son evidentes de inmediato. Según un artículo revisado por pares, publicado en Global Biogeochemical Cycles: «Entre las posibles causas del cambio figuran el aumento de las emisiones, con cambios en las proporciones relativas de las fuentes, una disminución de la destrucción del metano, o ambas cosas».

Esa afirmación requiere una breve explicación. En resumen, las causas del aumento del metano no se comprenden del todo. Puede que se esté liberando más metano a la atmósfera, lo que lleva a preguntarse de dónde procede. O quizá se haya visto afectada la capacidad inherente de la atmósfera para limpiarse por sí misma, pero ¿por qué y a causa de qué? Euan Nisbet, científico de la Tierra en Royal Holloway, Universidad de Londres, y uno de los autores del informe, lo resumió así: «Algo muy, muy preocupante».

Causa y efecto

Las vacas, las ovejas y las cabras tienen varias cosas en común. Como son algunos de los animales de ganado que se crían con mayor frecuencia, hay muchos: alrededor de 1.400 millones de vacas, más de 1.000 millones de ovejas y más de 950 millones de cabras.

Otra cosa que tienen en común es que todos son rumiantes. Esto significa que tienen un aparato digestivo complejo, en el que los alimentos difíciles de digerir —como la hierba y otros materiales celulósicos— fermentan, se regurgitan y se vuelven a digerir. La digestión de la celulosa produce, entre otras cosas, metano.

El consumo mundial de carne está aumentando. En consecuencia, ha crecido la población de animales criados para producir carne, lo que ha provocado un auge inevitable de la producción de metano. La tendencia creciente a seguir una alimentación basada en plantas podría moderar un poco el crecimiento de la industria cárnica y sus problemáticos subproductos gaseosos, pero ¿bastará? No parece muy probable.

Presión atmosférica

Un problema más espinoso podría estar relacionado con la oxidación atmosférica. Según Ronald Prinn, profesor de Ciencias Atmosféricas en el MIT, la mayoría de los gases traza que llegan a la atmósfera terrestre se eliminan mediante un proceso de autolimpieza impulsado por reacciones químicas en el aire. Este proceso se conoce como capacidad de oxidación de la atmósfera e involucra al ozono y a un radical libre llamado hidroxilo.

Nisbet y sus coautores escriben que una posible explicación de que los niveles de metano sean más altos de lo esperado es una reducción de «... la capacidad oxidativa —el poder de limpieza— de la atmósfera».

La principal preocupación de la comunidad climatológica y de quienes tienen la responsabilidad de estabilizar el aumento de las temperaturas globales es que el incremento de los niveles de metano desde 2007 fue inesperado. Por lo tanto, no se tuvo en cuenta en los escenarios de gases de efecto invernadero cuando se fijaron los objetivos del Acuerdo de París. Si el metano sigue aumentando al mismo ritmo, podría echar por tierra por completo los objetivos de París.

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