Los microplásticos se propagan a nuevas cadenas alimentarias a través de los insectos

Genetically modified male Aedes aegypti mosquitoes are pictured at Oxitec factory in Piracicaba, Brazil, October 26, 2016. REUTERS/Paulo Whitaker TPX IMAGES OF THE DAY - S1AEUJGOIJAA
Microplastics can stay inside a water-dwelling animal as they grow from one life stage to another.Image: REUTERS/Paulo Whitaker
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No cabe duda de que la contaminación por plásticos en los océanos es un problema mundial cada vez mayor. Internet está lleno de imágenes de aves marinas y otros animales marinos enredados en residuos plásticos, y los animales mueren de hambre porque sus intestinos quedan obstruidos por bolsas de plástico.

Image: The Economist

Pero el problema va mucho más allá. Gran parte de la contaminación por plásticos se presenta en forma de microplásticos, diminutos fragmentos de menos de cinco micrómetros, invisibles a simple vista. Nuestra nueva investigación muestra que estos microplásticos incluso llegan a pequeños insectos voladores, como los mosquitos. Esto significa que el plástico puede acabar contaminando animales en un entorno más improbable: el aire.

Los microplásticos pueden proceder de objetos de plástico más grandes a medida que se descomponen, pero también se vierten directamente en las aguas residuales por millones, en forma de diminutas perlas presentes en muchos productos cosméticos, como limpiadores faciales y pasta de dientes (aunque ahora están prohibidas en muchos países). Muchos animales diminutos no distinguen entre su alimento y los microplásticos, así que acaban ingiriéndolos. Una vez dentro de un animal, el plástico puede transmitirse a través de la cadena alimentaria a los peces y otras criaturas y, con el tiempo, convertirse en un posible problema de salud para los seres humanos.

Al estudiar los mosquitos, hemos descubierto una vía hasta ahora desconocida por la que el plástico contamina el medioambiente y la cadena alimentaria. Nuestro nuevo artículo, publicado en Biology Letters, muestra por primera vez que los microplásticos pueden permanecer dentro de un animal acuático a medida que pasa de una etapa de su vida a otra.

Aunque la mayor parte de la investigación sobre microplásticos se ha centrado en el mar, la contaminación por plásticos también es un problema grave en las aguas dulces, incluidos los ríos y los lagos. Gran parte de la investigación sobre aguas dulces se ha centrado en animales que viven en el agua durante toda su vida. Sin embargo, los insectos de agua dulce, como los mosquitos, comienzan su vida (como huevos) en el agua y, tras varias etapas, acaban volando cuando llegan a la edad adulta.

El estudio de los mosquitos

Se nos ocurrió que los insectos acuáticos podrían transportar plásticos fuera del agua si lograban conservarlos en el cuerpo durante su desarrollo. En un entorno de laboratorio, pusimos a prueba esta posibilidad alimentando con microplásticos a larvas de mosquito. Dimos a las crías acuáticas, en su tercer estadio larvario, alimento con perlas de microplástico o sin ellas.

Después tomamos muestras de los animales cuando las larvas mudaron la piel y se convirtieron en larvas más grandes del cuarto estadio, cuando se transformaron en una fase que no se alimenta, llamada pupa, y cuando salieron del agua como adultos voladores. Encontramos las perlas en todas las etapas de la vida, aunque su número disminuyó a medida que los animales se desarrollaban.

Pudimos localizar y contar las perlas de microplástico porque eran fluorescentes. Encontramos perlas en el intestino y en el equivalente del riñón en los mosquitos, un órgano que, como sabemos, permanece intacto durante el proceso de desarrollo. Esto demuestra que los insectos acuáticos, como los mosquitos, no solo ingieren microplásticos de ambos tamaños, sino que pueden conservarlos en el intestino y el riñón mientras pasan de larvas juveniles que se alimentan a adultos voladores.

Así, cualquier insecto volador que pase parte de su vida en el agua puede convertirse en portador de contaminación por plásticos. Además, los insectos voladores son devorados por miles por insectos depredadores del aire, como las libélulas, así como por aves y murciélagos.

Nuestros resultados tienen importantes implicaciones, ya que cualquier insecto acuático capaz de ingerir microplásticos en el agua podría transportarlos en su cuerpo hasta la etapa en que vuela, desde donde puede llevarlos a nuevas cadenas alimentarias. Por ello, la contaminación por plásticos en las aguas dulces tiene consecuencias que van mucho más allá de la calidad del agua y de la contaminación marina que puede producirse con el tiempo.

Es evidente que estos resultados plantean varias preguntas, entre ellas qué efecto tienen los microplásticos en la supervivencia y el desarrollo de los mosquitos a lo largo de las distintas etapas de su vida. También debemos estudiar el efecto de distintos tipos y tamaños de plásticos en más especies para determinar hasta qué punto podría extenderse este problema.

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