Los científicos exploran un bosque perdido oculto en un antiguo volcán

A new species of butterfly and mouse species has been discovered on the expedition.Image: PEXELS/Indranil Ghosh
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Es difícil no fijarse en el monte Lico, un acantilado relativamente aislado que se eleva 700 metros (casi 2.300 pies) sobre las llanuras del norte de Mozambique. Sin embargo, durante cientos de años, nadie supo que en el interior del antiguo volcán se escondía una selva tropical, protegida por sus altas paredes.

Descubierta en 2012 por el biólogo conservacionista Julian Bayliss, esta biosfera intacta es un regalo para los científicos. Las únicas perturbaciones que ha sufrido a lo largo de los siglos son naturales, como las sequías, y no causadas por el ser humano. Por eso ofrece un punto de referencia que permite a los científicos comparar el efecto total de la intervención humana en las selvas tropicales.

Ahora, por primera vez, los científicos han escalado los 125 metros de una pared rocosa casi vertical para explorar la selva tropical intacta que se encuentra dentro. Bayliss tardó cinco años en reunir un equipo integrado por biólogos, botánicos, lepidopterólogos y otros expertos de Mozambique, Suazilandia, Sudáfrica y el Reino Unido. El equipo también incluía escaladores que entrenaron a los científicos para la expedición del 10 al 24 de mayo:—una aventura que parece sacada directamente de una novela de Julio Verne.

Tras una sola expedición, los científicos ya han encontrado una nueva especie de mariposa y una especie de ratón aún sin clasificar, y esperan hallar más animales hasta ahora desconocidos. Como el hábitat del monte Lico es una selva tropical, allí han evolucionado plantas y animales únicos que pueden ayudarnos a comprender mejor tanto el pasado como el futuro del mundo natural.

El descubrimiento también es notable porque es la segunda selva tropical intacta que los científicos encuentran en Mozambique gracias a Google Earth, un ejemplo de cómo los macrodatos pueden conducir a nuevos descubrimientos en hábitats que se habían pasado por alto durante mucho tiempo. En 2005, Bayliss observó el monte Mabu, una cadena montañosa de 1.700 metros (más de 5.500 pies) que se alza en medio de una sabana. Bayliss descubrió el monte Mabu mientras buscaba selvas tropicales intactas en la superficie terrestre. La cadena montañosa se parecía a otra que ya estudiaba en la vecina Malawi, pero los científicos nunca la habían documentado.

Bayliss y su equipo encontraron una selva tropical de gran altitud en el monte Mabu. Las expediciones allí han revelado especies como la llamada «babosa fantasma», un reptil a medio camino entre una serpiente ciega y un lagarto, así como especies nuevas y sin identificar de hongos y otras plantas. El monte Lico, un ecosistema más aislado, podría revelar aún más flora y fauna únicas.

Por supuesto, la población local siempre había conocido el monte Mabu, pero los científicos nunca lo habían explorado. El descubrimiento también fue notable tras la guerra civil de Mozambique, que se prolongó de 1977 a 1992 y devastó gran parte del entorno natural del país mientras aterrorizaba a sus habitantes. Irónicamente, la guerra protegió en parte tanto el monte Mabu como el monte Lico, al frenar la industrialización y la migración hacia el norte de Mozambique.

Ahora, depende del Gobierno mozambiqueño proteger estas selvas tropicales perdidas. «Todas estas montañas del norte de Mozambique necesitan protección», dijo Bayliss a Quartz. «Quizá esto pueda servir de llamamiento al Gobierno para que tome medidas».

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