Se calcula que en cualquier momento hay 10 trillones de insectos vivos. Eso equivale a 10.000.000.000.000.000.000. O a muchísimos bichos. En términos de biomasa, superan a los seres humanos muchas veces. ¿Ya se te está poniendo la piel de gallina?
A muchos no nos gustan demasiado los bichos, así que es fácil pasar por alto el papel fundamental que desempeñan para sostener los ecosistemas. Al estar en la base de la cadena alimentaria, también eliminan los residuos de la naturaleza y son esenciales para la descomposición. Sin ellos, lo más probable es que pasáramos hambre, ya que muchos cultivos necesitan polinizadores para prosperar.
Sin embargo, la pérdida de hábitats y el uso generalizado de insecticidas y productos agroquímicos han provocado que la población de insectos se desplome en los últimos años.
En Londres, como en muchas otras ciudades, es más probable oír el zumbido de los coches que el de los insectos. Pero la capital del Reino Unido busca dar un impulso a los bichos creando una ruta para insectos en el noroeste de la ciudad.
Se está plantando un corredor de flores silvestres de siete millas en zonas verdes para ofrecer un refugio seguro a los insectos. Se ha elegido una mezcla de semillas para favorecer a distintas abejas y otros polinizadores.
Un drástico declive
Desde la década de 1930 se ha producido una pérdida catastrófica de praderas ricas en flores en Inglaterra, a menudo debido a la agricultura intensiva o a la urbanización de zonas verdes. Esta es una de las principales razones del declive de las poblaciones de insectos.
Estudios recientes han demostrado que algunas especies de polinizadores en Gran Bretaña han disminuido hasta en un tercio en las últimas dos décadas. También se ha reducido la variedad de insectos observados: frente al marcado declive de algunas especies, otros insectos, en especial los que prefieren los cultivos, se han vuelto más comunes.
Rutas de vuelo
A los expertos les preocupa el impacto que tendrá la disminución del número de insectos.
El Gobierno del Reino Unido lleva cinco años aplicando una estrategia para frenar la pérdida de polinizadores y colabora con organizaciones como Buglife para crear más espacios que favorezcan a los insectos polinizadores. La organización benéfica está creando una red de rutas para insectos por toda Gran Bretaña, que atraviesa pueblos y zonas rurales para conectar entre sí las áreas naturales existentes.
Además, trabaja para crear «puntos clave urbanos» para los insectos, transformando terrenos segados y sin uso mediante la incorporación de arbustos, flores y los llamados hoteles para abejas.
En otros lugares, Noruega ha construido una «ruta para abejas» que atraviesa su capital, Oslo. Berlín es una de las numerosas ciudades del mundo que han instalado colmenas urbanas para contribuir a proteger las poblaciones de abejas.
Se calcula que las abejas melíferas, los abejorros, las abejas silvestres y otros polinizadores aportan al menos 25.000 millones de dólares a la agricultura europea, al garantizar la polinización de la mayoría de los cultivos y las plantas silvestres.








