Ciudades desde Sídney hasta San Francisco han construido muros marinos para impedir que la subida del nivel del mar anegue las infraestructuras.
Pero sustituir las defensas naturales por muros marinos rígidos puede hacer que las costas sean más vulnerables a fenómenos agravados por el cambio climático, afirma una profesora.
Los muros marinos vivos —una forma de ecoingeniería— son estructuras impresas en 3D que imitan los hábitats marinos locales.
Las estructuras pueden ayudar a rehabilitar el ecosistema local, mejorar la calidad del agua y reducir al mínimo el impacto de desastres naturales como las inundaciones.
Las comunidades costeras de todo el mundo luchan contra uno de los síntomas más reconocibles del cambio climático: la subida del nivel del mar. En un intento por combatir las inundaciones, ciudades desde Sídney hasta San Francisco construyeron muros marinos para impedir que la subida del nivel del agua anegara las infraestructuras.
Melanie Bishop, profesora asociada de la Universidad Macquarie, en Australia, y codirectora del proyecto The Living Seawalls, dijo en una entrevista:«Irónicamente, sustituir las defensas naturales por muros marinos rígidos puede hacer que las costas sean más vulnerables a fenómenos agravados por el cambio climático». Bishop describe el efecto —destructivo— de las construcciones humanas sobre los estuarios naturales y las defensas costeras. Así que la pregunta es: ¿cómo podemos evitar que los fenómenos oceánicos futuros provoquen catástrofes?
Según Bishop, los muros marinos vivos —una forma de ecoingeniería que imprime en 3D estructuras diseñadas específicamente para imitar los hábitats marinos locales y fijarse a estructuras ya existentes, como muros marinos y plataformas mineras. Una vez instaladas, estas estructuras ayudan a rehabilitar el ecosistema local y animan a los peces, moluscos y plantas marinas de la zona a regresar. (Idealmente) la calidad del agua mejora de forma radical gracias a organismos filtradores como los percebes y las ostras; también aumenta la biodiversidad e incluso baja la temperatura del agua. Además, esta rehabilitación de los ecosistemas costeros ayudará a reducir al mínimo el impacto de desastres naturales, como las inundaciones causadas por terremotos y huracanes.
El proyecto Living Seawall del puerto de Sídney comenzó en noviembre de 2018. El proyecto, dirigido por investigadores, colabora con Reef Design Labs (RDL), que se encarga de imprimir en 3D estructuras artificiales individuales, diseñadas originalmente por el Instituto de Ciencias Marinas de Sídney. Cada estructura está diseñada para imitar la textura y porosidad del coral y luego se ensambla como un rompecabezas sobre los muros de cemento. Los distintos recovecos ubicados deliberadamente en cada estructura pueden servir de base para pequeños organismos marinos costeros. Además, los investigadores detectaron bacterias marinas colonizadoras en los cuatro meses posteriores a la instalación.
El proyecto de ecoingeniería está demostrando que cumple su promesa medioambiental. En un estudio publicado por el equipo en julio, Bishop afirmó: «Descubrimos que 115 especies distintas colonizaron los muros [marinos] durante un periodo de dos años, una cifra comparable a la de especies que encontramos en los arrecifes rocosos naturales y aproximadamente un 20 % superior a la de los muros marinos sin modificar».
Estados Unidos sigue el ejemplo de Australia. El Puerto de San Francisco, en colaboración con el Centro de Investigación Ambiental Smithsonian, lleva a cabo un proyecto piloto de muros marinos vivos en tres lugares de la bahía. En el anuncio del proyecto, Elaine Forbes, directora ejecutiva del Puerto de San Francisco, afirmó: «El Proyecto Living Seawall es otra oportunidad importante para demostrar el compromiso del Puerto con soluciones de resiliencia que integran la naturaleza en la ingeniería». Al igual que sus homólogos australianos, los muros marinos vivos están diseñados para imitar estructuras autóctonas presentes en la naturaleza que albergan biodiversidad marina, como las raíces de los manglares y las formaciones de coral. Se fijarán noventa baldosas cuadradas de un pie de lado a estructuras ya construidas y se supervisarán durante al menos dos años para observar y documentar el programa piloto.
En la costa este de Estados Unidos, Kind Designs ha desarrollado en Miami un proceso de impresión 3D rápido y económico para acelerar la expansión de los muros marinos vivos. Mientras que los muros marinos típicos duran entre 30 y 40 años antes de deteriorarse, los productos de Kind Designs están concebidos para durar más. La empresa utiliza fibras de plástico marino reciclado para prolongar la vida útil de sus muros vivos.
A medida que se inicien estudios en todo el mundo y se publiquen datos favorables, los muros marinos vivos seguirán resultando atractivos para las ciudades que afrontan la subida del nivel del mar y la presión por restaurar la biodiversidad. Crear estabilidad conjunta en los ecosistemas de la naturaleza y de la humanidad frente al cambio climático solo puede contribuir a la lucha para mitigar los efectos de la crisis climática.
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