La pérdida de biodiversidad presenta hoy un panorama sombrío, pero el futuro podría cambiar si se toman medidas.
La falta de una respuesta urgente de los líderes mundiales ante la crisis ha llevado la pérdida de biodiversidad del planeta a un punto crítico, comparable a la crisis climática.
La acción coordinada a nivel sistémico es crucial para garantizar que la pérdida de biodiversidad se gestione a un nivel superior y se encuentre una respuesta política.
Un informe reciente de la Agencia de Medio Ambiente reveló que una cuarta parte de los mamíferos de Inglaterra y casi una quinta parte de las plantas del Reino Unido están amenazados de extinción. Con apenas un desolador 50% de la biodiversidad restante, el Reino Unido ocupa hoy uno de los diez últimos puestos entre todos los países del mundo. La situación actual puede parecer sombría, pero el futuro podría ser aún más desalentador si no actuamos rápido. La ONU prevé la extinción colosal de un millón de especies para 2039: está claro que debemos actuar ahora para impulsar el cambio que el mundo necesita y garantizar la supervivencia de la humanidad.
La falta de acción política para proteger la biodiversidad
La falta de una respuesta urgente de los líderes mundiales ante la crisis ha llevado la pérdida de biodiversidad del planeta a un punto crítico, pues ahora supone para la humanidad un riesgo tan grande como el calentamiento global. La continua relegación de este tema frente a problemas mundiales más inmediatos, como la crisis del costo de vida y la pandemia de COVID-19, ha estancado la acción y acelerado la pérdida de biodiversidad. El aplazamiento en cuatro ocasiones de la principal conferencia mundial sobre biodiversidad, la cumbre COP15, es prueba de ello. Pero que la humanidad avance sonámbula hacia la extinción es una catástrofe, aunque tarde quince años, y merece atención mundial urgente.

Con la COP15 finalmente prevista para diciembre en Montreal, Canadá, cabría esperar que fuera un momento decisivo para abordar la pérdida de biodiversidad. Sin embargo, la falta de participación y el desarrollo «exasperantemente lento» de las reuniones preparatorias de la conferencia en Nairobi y Bonn apuntan a reticencias a comprometerse con objetivos, falta de acuerdo y nuevos retrasos en la creación de un enfoque unificado para proteger la vida natural del planeta.
El 80% de la legislación que se está redactando sigue sin resolverse y organizaciones como Greenpeace describen las recientes conversaciones en Nairobi como marcadas por «una notable ausencia de participación política de alto nivel». Aunque la ONU también ha propuesto que los países se comprometan a preservar el 30% de las áreas naturales para evitar la pérdida de biodiversidad, lograr que algunos países consideren comprometerse con objetivos colectivos ha sido una ardua batalla; Brasil incluso se resiste por completo al cambio, pese a ser responsable de la destrucción de hábitats mediante la tala de la selva amazónica.
La pérdida de biodiversidad demuestra que los desafíos ambientales y económicos están intrínsecamente vinculados. Entre ellos figuran la destrucción de hábitats y el cultivo de monocultivos en la agricultura, el saqueo de recursos naturales, la incursión humana en zonas silvestres y la contaminación. Todo esto no solo supone un riesgo para los bosques, praderas, lagos y ríos del mundo, sino también para la integridad de las cadenas mundiales de suministro de alimentos y los recursos naturales que sustentan la economía global.
Gestionar la biodiversidad a nivel local no basta
En cuanto a las medidas ya adoptadas en el Reino Unido, el Gobierno ha establecido por ley que los promotores inmobiliarios se comprometan a lograr un aumento neto mínimo del 10% en la biodiversidad. Aunque es un primer paso positivo, necesitamos integrar la biodiversidad en todos los ámbitos de las empresas y emprender acciones coordinadas a nivel sistémico.
En el Reino Unido, la gestión de la biodiversidad suele delegarse en las autoridades de los gobiernos locales, que carecen de recursos suficientes y de acceso a conocimientos especializados del sector para impulsar la recuperación integral necesaria. La colaboración entre sectores y la movilización de empresas, ciudadanos y autoridades gubernamentales para abordar el problema son absolutamente vitales si queremos siquiera considerar el cumplimiento de los 21 objetivos fijados por la ONU para reducir la amenaza a la biodiversidad antes de 2030.
Como propietarias de terrenos y guardianas de espacios verdes, las empresas tienen la responsabilidad de evitar que se autorice una mayor pérdida de biodiversidad destruyendo grandes extensiones de áreas naturales para construir autopistas, viviendas y otras infraestructuras.
Un obstáculo para comprender la pérdida de biodiversidad a nivel local es que actualmente no existe una medida cuantificable de la biodiversidad ni de su aumento neto, ya que en el Reino Unido este ámbito aún está relativamente poco desarrollado. La falta de una definición universal dificulta la labor de las empresas que intentan generar un impacto positivo, pues no hay pruebas tangibles de que sus acciones las ayuden a alcanzar los objetivos de biodiversidad.
Impulsar una legislación transformadora
Actualmente, las acciones de organismos como Natural England permiten preservar los reductos de biodiversidad que quedan en el Reino Unido. Asimismo, las empresas de agua, los operadores ferroviarios y las empresas promotoras inmobiliarias también custodian amplias zonas verdes que se dejan principalmente en manos de la naturaleza y ofrecen un valioso refugio a especies autóctonas de flora y fauna. Todos estos actores, así como las pequeñas empresas, tienen un papel importante en impulsar el aumento neto de la biodiversidad, y su acción colectiva vale más que la suma de sus partes.
Afortunadamente, empezamos a ver cómo se materializa la colaboración entre sectores y cómo aumenta la acción de más pioneros del sector privado. La creciente acción del sector privado será cada vez más vital para reconstruir la infraestructura verde y la biodiversidad del Reino Unido, con la esperanza de inspirar la formulación de una legislación transformadora.
La COP15 es un hito importante para impulsar la agenda de biodiversidad, que sigue siendo un tema sumamente complejo. Sin embargo, la responsabilidad de preservar la vida natural de la Tierra recae en cada ser humano de este planeta. La humanidad ha demostrado que puede sobrevivir a situaciones extremas gracias a su característica inteligencia y capacidad de colaborar, pero debemos aplicar esto a escala mundial para proteger nuestro futuro y la vida natural que compartimos en el planeta.





