Asegure los pastos y las vacas no morirán

Armed Turkana tribesmen wait for cattle to get water from a borehole near Baragoy, Kenya February 14, 2017. REUTERS/Goran. Tomasevic - RTSYM77
Insurance has been used to pre-fund drought relief in Kenya.Image: REUTERS/Goran. Tomasevic - RTSYM77
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Puede que no sea posible evitar una sequía, pero ahora sí es posible asegurarse contra ella. Quienes tienen a su cargo una comunidad cuentan con herramientas financieras para garantizar que las personas puedan resistir la sequía y otros riesgos climáticos.

Hoy en África contamos con herramientas financieras y tecnológicas para evitar que las familias agricultoras pierdan sus ingresos cuando no llegan las lluvias y pierden ganado o cultivos. Las personas no deberían tener que abandonar sus tierras, y no hay motivo para que las comunidades y su ganado mueran de sed y hambre.

Podemos asegurar a los agricultores, su ganado y los pastos que necesitan para sobrevivir. Podemos ofrecer soluciones prefinanciadas frente a los riesgos climáticos, y funcionan.

El Programa de Seguro Ganadero de Kenia (KLIP) es un ejemplo de cómo se utiliza el seguro para financiar por adelantado la ayuda frente a la sequía. Este programa nació cuando el Gobierno de Kenia reconoció que los seguros podían diseñarse para mantener con vida a los animales de los pastores nómadas durante los periodos de sequía y, de ese modo, preservar los medios de vida de sus propietarios.

La clave del Programa de Seguro Ganadero de Kenia es muy sencilla. En lugar de esperar a que se produzcan pérdidas agrícolas e intentar reponer el ganado, el Gobierno se asegura de que haya fondos disponibles para mantenerlo con vida durante la sequía.

Este tipo de protección se basa en principios muy sencillos, pero cuenta con el respaldo de tecnología, matemáticas y logística sofisticadas. Es escalable, replicable y rentable. Y, sobre todo, la tecnología y las técnicas de seguro permiten entregar rápidamente los fondos y la ayuda frente a la sequía.

KLIP utiliza tecnología satelital para medir cuánta vegetación hay disponible en una región y crear un índice a partir de esa información. En pocas palabras, cuando un píxel de una imagen satelital de la región aparece verde, hay suficiente alimento. Cuando el píxel adquiere cierto tono amarillo, sabemos que no hay suficiente vegetación y se paga una suma global que puede distribuirse entre los pastores para que compren alimento y agua y, si es necesario, servicios veterinarios y medicamentos para sus animales.

En febrero de este año, 12.000 hogares kenianos de seis condados recibieron un pago de seguro de 2 millones de dólares con este fin.

KLIP forma parte de una larga serie de técnicas de seguro que proporcionan financiación antes de los desastres. Desde el punto de vista de los seguros, las nuevas técnicas, como los seguros basados en índices, están a la vanguardia. Permiten al sector asegurador ofrecer a los gobiernos soluciones rentables para una amplia gama de riesgos: desde los climáticos hasta las pandemias, e incluso los riesgos relacionados con la energía y las infraestructuras.

Para los gobiernos, los modelos prefinanciados son infinitamente preferibles a los enfoques alternativos de esperar y responder, que siempre serán demasiado lentos en comparación.

En el caso de la sequía, sus efectos a menudo solo se conocen cuando ya se ha perdido ganado y la población se enfrenta a la hambruna. A diferencia de los daños evidentes de un terremoto o una inundación, los síntomas de la sequía suelen hacerse visibles solo cuando aumenta bruscamente el número de personas desplazadas o los disturbios. Los efectos de la malnutrición quizá no se manifiesten hasta mucho más adelante en la vida de las personas; el impacto financiero de una sequía quizá no se conozca hasta que las cosechas no llegan al mercado. Cuando se trata de sequías, esperar y responder es, sencillamente, demasiado tarde.

Reforzar la resiliencia frente al riesgo de sequía consiste en identificarlo pronto. También implica poner en marcha estrategias prefinanciadas para garantizar que las comunidades dispongan de los medios necesarios para mantener sus medios de vida durante el periodo seco.

El éxito del programa KLIP en Kenia forma parte de un movimiento que estamos viendo en todo el continente. Los gobiernos están estudiando cómo la gestión preventiva de riesgos y las técnicas innovadoras de seguro pueden mejorar las estrategias de resiliencia ante el cambio climático, los desastres y las pandemias.

Otro éxito de alcance mundial es la Capacidad Africana para la Gestión de Riesgos (ARC). Se creó en 2013 para ayudar a sus gobiernos miembros a planificar y gestionar mejor las consecuencias financieras de los desastres. El programa ha desembolsado millones y se ha convertido en un modelo de referencia mundial para la gestión regional de desastres.

Los programas respaldados por los gobiernos funcionan gracias al compromiso de una amplia variedad de partes interesadas. Esto implica reunir a los gobiernos con aseguradoras privadas y las reaseguradoras que las respaldan. También supone contar con el trabajo de organismos científicos, organizaciones donantes, organismos de desarrollo e instituciones internacionales como el Banco Mundial o el Banco Africano de Desarrollo.

Hay voluntad y conocimientos especializados y, con programas como ARC y KLIP, contamos con las pruebas y la trayectoria necesarias para avanzar, replicar y ampliar estas iniciativas. Las iniciativas de este tipo, grandes o pequeñas, contribuyen a fortalecer la resiliencia económica y social en África.

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