Durante los últimos 50 años, un “apocalipsis inadvertido” puede haber acabado con la mitad de los insectos del planeta.
El cambio climático, la pérdida de hábitats naturales y la exposición a los pesticidas están provocando la disminución de las poblaciones de insectos.
Hay cinco cosas que las personas que viven en las ciudades pueden hacer para ayudar a proteger las poblaciones de insectos.
¿Has notado que hay menos bichos rastreros por estos días? Significativamente menos. De hecho, en los últimos 50 años, un apocalipsis de insectos puede haber acabado con la mitad de los insectos del planeta, según un nuevo informe.
Científicos de los South West Wildlife Trusts del Reino Unido informan de que, aunque pocas personas son conscientes de esta extinción masiva, supone una grave amenaza. Estiman que más del 40 % de las especies de insectos podría desaparecer de forma permanente.
El cambio climático, la pérdida de hábitats naturales y la sobreexposición a los pesticidas se encuentran entre los factores que contribuyen al declive de los insectos, incluidas especies antes comunes de moscas, mariposas, escarabajos, abejas y otras muchas. Más de dos tercios de todas las poblaciones de tricópteros han desaparecido en la última década.
Los insectos son una fuente de alimento vital para las aves y los animales más grandes, y son esenciales para la polinización de cultivos y flores silvestres.
Si el ritmo actual de declive continúa, podría tener consecuencias profundas para el planeta y para todo lo que vive en él, incluidos los seres humanos.
En las zonas urbanas, a menudo es más difícil que los insectos prosperen. Pero hay algunas medidas prácticas que todos podemos tomar para ayudar.
1. Cultiva plantas
Muchos de los hábitats ricos en flores que necesitan las abejas y otros insectos polinizadores han desaparecido. Depende de nosotros reemplazarlos, especialmente en pueblos y ciudades, que pueden ser entornos difíciles para estas criaturas.
Incluso un espacio pequeño, como una jardinera de ventana o un balcón, puede transformarse con unas pocas plantas. Si tienes un jardín, llénalo de hierbas o flores que atraigan a los polinizadores. En espacios reducidos, cultivar un jardín vertical en muros exteriores o azoteas es una buena solución.
2. Crea santuarios para insectos
Otra forma de contrarrestar la pérdida de hábitat es construir o comprar un entorno para insectos, como una torre para mariquitas, una casa para mariposas o un biomo para abejas.
En zonas donde el espacio puede escasear, estas pequeñas estructuras ayudan a atraer insectos beneficiosos, aumentan la biodiversidad y ofrecen a los niños una excelente manera de observar la naturaleza de cerca.
3. Come alimentos ecológicos
Las frutas y verduras ecológicas no contienen fertilizantes artificiales, que pueden dañar los hábitats de los insectos.
Producidos únicamente con fertilizantes naturales, es poco probable que los productos ecológicos contengan trazas de los pesticidas químicos que pueden filtrarse en los alimentos no ecológicos.
4. Apaga las luces exteriores
Las polillas y otros insectos se sienten atraídos por la luz artificial, lo que puede ser su perdición. Además de reducir la biodiversidad al alejar a los insectos de sus hábitats naturales, la luz artificial a menudo provoca que mueran quemados.
La mitad de las especies de insectos son nocturnas, por lo que dependen de la oscuridad y de la luz natural de la luna y del cielo nocturno para guiar sus movimientos, encontrar alimento y reproducirse. La contaminación lumínica altera los patrones de reproducción y reduce las probabilidades de supervivencia de muchas especies de insectos.
5. Ponte verde en el jardín
Los productos químicos utilizados en fertilizantes y pesticidas suelen ser letales para los insectos, y pueden llegar a las fuentes de agua, como estanques o ríos, y, finalmente, al océano. Por otro lado, también previenen grandes pérdidas de cultivos y, según la Organización Mundial de la Salud, seguirán desempeñando un papel en la agricultura.
No obstante, en casa conviene considerar productos naturales, como restos de hierba cortada, sobras de comida recicladas o compost elaborado con residuos orgánicos, como alternativas amigables para los insectos. O simplemente deja tranquilos a los pequeños bichos y espera a que llegue un depredador natural.






