Inglaterra se quedará sin agua en 25 años debido al crecimiento demográfico, la mala gestión del agua y el cambio climático, afirmó el martes el responsable del organismo medioambiental del país.
James Bevan, director ejecutivo de la Agencia de Medio Ambiente, dijo que Inglaterra quedará atrapada en las «fauces de la muerte» y afrontará una grave escasez, a menos que cambien las actitudes y se reduzca el desperdicio.
«Las fauces de la muerte (son) el punto en el que, si no actuamos para cambiar las cosas, no tendremos agua suficiente para cubrir nuestras necesidades», dijo Bevan en una conferencia sobre el agua celebrada en Londres.
«Necesitamos que desperdiciar agua sea tan inaceptable socialmente como echarle humo en la cara a un bebé o tirar bolsas de plástico al mar. Necesitamos que todo el mundo se responsabilice de su propio consumo de agua».
La escasez de agua ya afecta a más del 40 % de la población mundial y se prevé que aumente debido al cambio climático; según las Naciones Unidas, para 2050 se estima que una de cada cuatro personas sufrirá escasez crónica o recurrente.

La advertencia llega antes del Día Mundial del Agua, el viernes, mientras un número creciente de gobiernos —de Brasil a Sudáfrica y Australia— lidia con el temor de que los grifos se queden secos, lo que dificultaría que la gente cocine, se lave, cultive alimentos o gestione negocios.
Bevan dijo que para 2050 el caudal de algunos ríos británicos se reducirá a la mitad, lo que provocará déficits de agua en muchas zonas del país, especialmente en el sureste, densamente poblado.
Una persona media en Inglaterra consume 140 litros de agua al día y se prevé que el consumo aumente; la población alcanzaría los 75 millones en 2050, frente a los 67 millones actuales, señaló la Agencia de Medio Ambiente en su primer informe importante sobre recursos hídricos, publicado en 2018.
En Inglaterra se desperdician cada día unos 3.000 millones de litros de agua por fugas, el equivalente al consumo de más de 20 millones de personas, señaló.
Bevan dijo que, si cada persona redujera su consumo de agua a 100 litros al día para 2050, habría agua suficiente para otros 20 millones de personas en el país.
Esto equivale al doble de la cantidad que se permitió consumir cada día el año pasado a los residentes de Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, afectada por la sequía.
«La realidad es que no tendremos seguridad hídrica a largo plazo a menos que todos cambiemos nuestro comportamiento. Todos debemos usar menos agua y hacerlo de manera más eficiente», dijo Bevan.





