El pasado puede ser una guía sorprendentemente útil para predecir las respuestas al cambio climático futuro. Esto es especialmente importante en lugares donde los fenómenos meteorológicos extremos han sido habituales durante mucho tiempo, como el subcontinente indio. Poder predecir de manera fiable las precipitaciones del monzón de verano es fundamental para prepararse ante el impacto devastador que pueden tener en los 1.700 millones de personas que viven en la región.
El inicio del monzón de verano de la India está vinculado a las diferencias de temperatura entre la tierra, más cálida, y el océano, más frío, que provocan un cambio en la dirección de los vientos dominantes. Los vientos soplan sobre el océano Índico y recogen humedad, que cae en forma de lluvia sobre el subcontinente de junio a septiembre.
La temporada del monzón puede traer sequías y escasez de alimentos o inundaciones graves, según la cantidad de lluvia y el tiempo durante el que caiga. Por tanto, comprender cómo respondió el monzón a una transición climática abrupta en el pasado puede ayudar a los científicos a entender mejor su comportamiento futuro.

Al investigar el remoto pasado de este sistema meteorológico, descubrimos que era muy sensible al calentamiento climático de hace 130.000 años. Nuestro nuevo estudio publicado en Nature Geoscience mostró que el monzón de verano de la India transportó calor y humedad al hemisferio norte cuando la Tierra entraba en un clima más cálido, hace unos 130.000 años. Esto hizo que los humedales tropicales se extendieran hacia el norte: hábitats que actúan como fuentes de metano, un gas de efecto invernadero. Esto intensificó aún más el calentamiento global y contribuyó al fin de la edad de hielo.
El ritmo al que está cambiando el clima actual no tiene precedentes en el registro geológico, pero nuestro estudio muestra cuán sensible fue el monzón de verano de la India durante una transición global hacia el calentamiento en el pasado, y que quizá siga siéndolo.

Las lluvias monzónicas de antaño
Durante el último millón de años, el clima fluctuó entre un período glacial frío —conocido como edad de hielo— y un período interglacial cálido, a medida que la posición de la Tierra con respecto al Sol oscilaba en su órbita. La última transición de una edad de hielo al clima cálido del interglacial actual —conocido como Holoceno— ocurrió hace unos 18.000 años. Este período de la historia de la Tierra se comprende relativamente bien, pero sigue siendo un misterio en cierta medida.
Una expedición reciente para perforar a gran profundidad el fondo oceánico de la bahía de Bengala brindó la oportunidad de reconstruir el comportamiento del monzón indio en el pasado, a lo largo de cientos de años anteriores a la última edad de hielo.

En nuestro estudio usamos estos sedimentos de aguas profundas del norte de la bahía de Bengala para captar una señal directa del monzón de verano de la India entre hace 140.000 y 128.000 años, preservada en las conchas fosilizadas de unas diminutas criaturas microscópicas llamadas foraminíferos. Estas especies de plancton vivieron en la parte superior de la columna de agua oceánica y registraron las condiciones ambientales del agua de mar circundante en la composición química de sus conchas.
Detectamos el refrescamiento de las aguas superficiales del océano, provocado por la descarga fluvial causada por las lluvias del monzón de verano de la India entre hace 140.000 y 128.000 años: una señal del fortalecimiento del sistema monzónico. Esto ocurrió cuando la Tierra salía de un estado glacial y entraba en el período interglacial anterior al actual, con una sola edad de hielo entre ambos. Durante este período —al que llamaremos la penúltima desglaciación— el nivel del mar subió entre seis y nueve metros en todo el mundo.
Los registros de núcleos de hielo muestran que la Antártida empezó a calentarse primero durante la penúltima desglaciación. El calentamiento del hemisferio sur aportó calor y humedad, que impulsaron el fortalecimiento del monzón de verano de la India, como muestran nuestros registros del refrescamiento de las aguas superficiales y de la escorrentía fluvial del norte de la bahía de Bengala.

Durante este período de calentamiento, hace unos 130.000 años, el monzón de verano de la India respondió al calentamiento del hemisferio sur, mientras que el hemisferio norte y otros sistemas monzónicos, como el monzón de verano de Asia oriental —que afecta a la China, el Japón y el Extremo Oriente actuales—, permanecían en un estado glacial.
El monzón de verano de la India transportó calor y humedad hacia el norte, impulsando el deshielo glacial en el hemisferio norte y ayudando a los humedales tropicales a ampliar su extensión. La expansión de estos humedales tropicales hizo que se liberara más metano a la atmósfera, lo que provocó aún más calentamiento, poniendo en marcha cambios que acabaron con la edad de hielo global.
El monzón de verano de la India es un sistema extraordinariamente dinámico. Aunque se limita a los trópicos, es sensible a las condiciones climáticas de ambos hemisferios. Debido a su contribución a las emisiones de metano, el monzón de verano de la India también tiene un impacto desproporcionado en el clima mundial. Los monzones no deben considerarse de forma aislada, del mismo modo que tampoco deben considerarse así las capas de hielo polares. El sistema climático interno de la Tierra está intrínsecamente interconectado, y los cambios abruptos en un lugar pueden tener consecuencias importantes en otros lugares con el paso del tiempo.





