Incendios forestales devastadores cubren Sídney de humo tóxico

High-rise buildings are seen through smoke from bushfires during sunset in Sydney, Australia, November 11, 2019
Scores of fires raging across the east coast have led to plunging air quality and turned the daytime sky orangeImage: REUTERS/Stephen Coates
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Los devastadores incendios forestales que esta semana cubrieron de humo tóxico la ciudad más grande de Australia han avivado la indignación pública y aumentado la presión política sobre el Gobierno para que haga más por combatir el cambio climático.

Aunque el miércoles el tiempo más fresco alivió los incendios y la neblina en torno a Sídney, la densa capa de humo del día anterior desencadenó protestas y llevó a un legislador conservador a distanciarse de su partido al vincular directamente el tiempo reciente con las emisiones de carbono.

«Estamos en medio de la peor sequía que se recuerde; este es el segundo año más caluroso registrado», dijo a la radio de Australian Broadcasting Corp Matt Kean, ministro de Medio Ambiente de Nueva Gales del Sur y miembro de la coalición Liberal-Nacional, de centroderecha.

«Ayer, el humo causó parte de la peor contaminación atmosférica que jamás hayamos visto en Sídney; esto es el cambio climático».

El martes, la gente se asfixiaba en Sídney mientras más de 100 incendios arrasaban la costa este, teñían de naranja el cielo diurno, reducían la visibilidad y alteraban los servicios de transporte público a medida que se desplomaba la calidad del aire.

El miércoles, las temperaturas bajaron más de 10 grados Celsius (50 grados Fahrenheit) y amainó el viento, lo que mejoró la calidad del aire, aunque esta seguía en niveles considerados peligrosos.

En medio de la creciente indignación pública, el Gobierno Liberal-Nacional de Australia defendió sus políticas para combatir el cambio climático y restó importancia a sus vínculos con la llegada temprana, sin precedentes, de los incendios y a su gravedad.

«Sin duda, el cambio climático es un factor, no cabe duda, pero también es importante señalar que la mayoría de estos incendios han sido provocados por “pequeños luciferes”», dijo a ABC el vice primer ministro Michael McCormack, en referencia a los pirómanos.

Los incendios en Australia han causado al menos cuatro muertes desde noviembre, quemado cerca de 2,5 millones de acres (1 millón de hectáreas) de tierras agrícolas y matorrales, y destruido más de 400 viviendas.

Mientras la policía investiga qué desencadenó algunos incendios, los bomberos y científicos han dicho que la mayoría de los fuegos se debieron a las temperaturas en aumento y a tres años de sequía que dejaron la vegetación seca como yesca.

El primer ministro Scott Morrison ha dicho que su Gobierno está comprometido con la lucha contra el cambio climático e insistió en que Australia cumplirá su promesa de reducir las emisiones entre un 26% y un 28% para 2030, respecto de los niveles de 2005.

Pero los críticos acusan al Gobierno de limitarse a hacer declaraciones de compromiso sobre las preocupaciones climáticas.

Cuando muchos habitantes de Sídney terminaban su jornada laboral, varios miles de manifestantes, muchos con mascarillas, marcharon por el principal distrito comercial para exigir medidas más contundentes.

Muchos llevaban carteles; un grupo de cuatro mujeres embarazadas sostenía una pancarta que decía: «Dejen de quemar el futuro de nuestros bebés».

«El Gobierno es culpable de que nuestra ciudad más grande esté siendo envenenada y, en vez de tomar medidas significativas, está acelerando la aprobación de nuevas minas de carbón», dijo Chloe Rafferty, organizadora de Uni Students for Climate Change, el grupo que convocó la marcha.

Australia es uno de los mayores emisores de carbono del mundo per cápita debido a su dependencia de las centrales eléctricas de carbón.

En junio, aprobó una nueva mina de carbón en el estado de Queensland, de la empresa india Adani Enterprises, que se espera que produzca entre 8 millones y 10 millones de toneladas de carbón térmico al año.

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