Las personas pueden canjear residuos de plástico por arroz en esta comunidad de Filipinas

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Se dice que la basura de una persona es el tesoro de otra. Y para una comunidad filipina, casi lo es: les ayuda a poner comida en la mesa.

En una zona cercana a la capital, Manila, los residentes pueden entregar su basura de plástico a cambio de arroz. La tasa de intercambio es de 2:1: 2 kilogramos de plástico equivalen a 1 kg de arroz. Un kilo de arroz cuesta unos 30-40 pesos (0,70 $), pero la pobreza está muy extendida en Filipinas, donde los salarios medios rondaban los 200 $ al mes, según datos de 2016.

Sin embargo, el plástico y la basura plástica abundan. Pese a la introducción de la Ley de Gestión Ecológica de Residuos Sólidos hace casi dos décadas, Filipinas sigue siendo uno de los principales contaminadores marinos por plástico.

Un informe de McKinsey que examina las principales fuentes de contaminación de los océanos por plástico afirma que “más de la mitad procede de solo cinco economías de rápido crecimiento – China, Indonesia, Filipinas, Tailandia y Vietnam.”

Problema global

Está claro que hace falta hacer más para establecer estrategias globales bien organizadas de recogida y reciclaje de plástico. Empresas como TerraCycle trabajan con socios globales como el Foro Económico Mundial para hacer frente al problema, mientras que el movimiento hacia una economía circular pretende reducir la cantidad de residuos que se generan en primer lugar.

¿Qué hace el Foro Económico Mundial para acabar con la contaminación por plástico?

Según la ONU, cada año se generan unos 300 millones de toneladas de residuos plásticos cada año. Solo se ha reciclado el 9 % de los residuos plásticos producidos hasta la fecha, y hoy en día solo se recoge el 14 % para su reciclaje.

Pero su papel en la conservación de los alimentos durante más tiempo, además de sus innumerables usos en medicina y en otros ámbitos, lo convierte en una parte integral de la vida cotidiana.

Image: Our World in Data

Soluciones locales

El programa Bayanan muestra el papel que pueden desempeñar las organizaciones locales. Al asignar un valor económico a la recogida de basura plástica a cambio de alimentos, es posible replantear el problema.

La basura que otras personas desechan puede parecer fácilmente un problema ajeno. Lograr que las comunidades se sientan bien limpiando los desechos de los demás no es una solución rápida ni sencilla. Pero convertir el problema ajeno en una oportunidad para todos puede ayudar.


En otras partes del mundo hay enfoques similares en marcha, como el de una escuela del estado indio de Assam que permite a los padres pagar las tasas escolares de sus hijos con residuos plásticos y una ciudad indonesia donde los viajeros pueden pagar su billete de autobús con plástico usado.

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