Desde la última glaciación, la deforestación mundial equivale a una superficie el doble de grande que Estados Unidos.
La mitad de esta superficie se ha perdido en el último siglo, pues ha sido necesario recurrir a una agricultura intensiva en tierras para alimentar a una población mundial creciente.
Las innovaciones tecnológicas ofrecen la oportunidad de poner fin a la deforestación y restaurar parte de los bosques que hemos perdido.
Poco después del final de la última gran glaciación, hace 10.000 años, el 57 % de la tierra habitable del mundo estaba cubierta de bosques. En los milenios transcurridos desde entonces, la creciente demanda de tierras agrícolas ha hecho que perdamos un tercio de los bosques del mundo, una superficie dos veces mayor que Estados Unidos. La mitad de esta pérdida se produjo solo en el último siglo. Pero es posible poner fin a nuestra larga historia de deforestación: el aumento del rendimiento de los cultivos, la mejora de la productividad ganadera y las innovaciones tecnológicas que nos permiten alejarnos de los productos alimentarios que requieren mucha tierra nos brindan la oportunidad de poner fin a la deforestación y restaurar parte de los bosques que hemos perdido.
Muchas personas consideran que los problemas medioambientales son una cuestión moderna: la destrucción de la naturaleza y los ecosistemas por parte de la humanidad como consecuencia del muy reciente crecimiento de la población y el aumento del consumo. Esto es cierto en el caso de algunos problemas, como el cambio climático. Pero no ocurre lo mismo con la deforestación. Los seres humanos llevan milenios talando árboles.
¿Cuántos bosques ha perdido el mundo? ¿En qué momento de la historia los perdimos?
En el gráfico vemos cómo ha cambiado la cobertura de la superficie terrestre en los últimos 10.000 años. El periodo comienza poco después del final de la última gran glaciación y llega hasta la actualidad.1
Empecemos por la parte superior. De los 14.900 millones de hectáreas de tierra del planeta, solo el 71 % es habitable; el otro 29 % está cubierto de hielo y glaciares o es terreno estéril, como desiertos, salares o dunas. Por eso he excluido estas categorías, para que podamos centrarnos en el uso de la tierra habitable.
El gráfico de barras que aparece justo debajo muestra la cobertura de la superficie terrestre poco después del final de la última glaciación.2 Hace 10.000 años, el 57 % de la tierra habitable del mundo estaba cubierta de bosques. Eso equivale a 6.000 millones de hectáreas. Hoy solo quedan 4.000 millones de hectáreas. El mundo ha perdido un tercio de sus bosques, una superficie dos veces mayor que Estados Unidos.
Solo se perdió el 10 % de esta superficie durante la primera mitad de ese periodo, hasta hace 5.000 años. En aquel entonces, la población mundial era pequeña y crecía muy lentamente: había menos de 50 millones de personas en el mundo. La cantidad de tierra por persona necesaria para producir alimentos suficientes no era pequeña; de hecho, era mucho mayor que hoy. Pero, en conjunto, una población mundial pequeña ejercía poca presión sobre los bosques para abrir espacio a tierras de cultivo y obtener madera para producir energía.
Si avanzamos hasta el año 1700, la población mundial había aumentado más de diez veces, hasta alcanzar los 603 millones de personas. La superficie dedicada a la agricultura —tanto las tierras de cultivo como los pastizales para el ganado— se estaba expandiendo. En el gráfico se observa que esta expansión no solo ocupaba tierras que antes estaban cubiertas de bosques, sino también otras zonas, como praderas silvestres y matorrales. Aun así, más de la mitad de la tierra habitable del mundo seguía cubierta de bosques.
A principios del siglo XX, la pérdida mundial de bosques llegó a la mitad del total: la mitad de la pérdida se produjo entre el año 8000 a. C. y 1900; la otra mitad, solo en el último siglo. Esto pone de relieve dos puntos importantes.
En primer lugar, confirma que la deforestación no es un problema nuevo: poblaciones relativamente pequeñas del pasado fueron capaces de provocar una gran pérdida de bosques. En 1900, había 1.650 millones de personas en el mundo (cinco veces menos que hoy), pero durante la mayor parte del periodo anterior, los seres humanos deforestaron el mundo cuando su población era de apenas decenas o cientos de millones. Incluso con estilos de vida muy básicos según los estándares actuales, la huella per cápita de nuestros antepasados habría sido grande. La baja productividad agrícola y la dependencia de la madera como combustible hicieron que hubiera que despejar grandes superficies de tierra para obtener lo indispensable.
En segundo lugar, deja claro cuánto se aceleró la deforestación durante el último siglo. En poco más de 100 años, el mundo perdió tantos bosques como en los 9.000 años anteriores. Una superficie del tamaño de Estados Unidos. El gráfico muestra que esto se debió a la continua expansión de las tierras agrícolas. En 1950, la superficie agrícola casi igualaba a la superficie forestal: representaba el 43 % de la tierra habitable. En 2018, había aumentado al 46 %, mientras que los bosques se habían reducido al 38 %. Cuando pensamos en la creciente presión que ejercen las poblaciones modernas sobre la tierra, a menudo imaginamos megaciudades en expansión. Pero las zonas urbanas representan apenas el 1 % de la tierra habitable del mundo. La mayor huella de la humanidad se debe a lo que comemos, no al lugar donde vivimos.
¿Cómo podemos poner fin a nuestra larga historia de deforestación?
Esto podría dibujar un panorama sombrío para el futuro de los bosques del mundo: las Naciones Unidas prevén que la población mundial seguirá creciendo, hasta alcanzar los 10.800 millones de personas en 2100. Pero hay razones de peso para creer que este siglo no tiene por qué repetir la destrucción del anterior.
El mundo superó el «máximo de deforestación» en la década de 1980 y desde entonces la deforestación ha disminuido; en nuestra próxima publicación analizaremos las tasas de pérdida forestal desde 1700. Las mejoras en el rendimiento de los cultivos hacen que la demanda per cápita de tierras agrícolas siga disminuyendo. El gráfico lo muestra. Desde 1961, la superficie que usamos para la agricultura solo aumentó un 7 %. Mientras tanto, la población mundial aumentó un 147 %, de 3.100 a 7.600 millones de personas.3 Esto significa que la superficie agrícola por persona se redujo a más de la mitad, de 1,45 a 0,63 hectáreas.
De hecho, es posible que el mundo ya haya superado el «máximo de tierras agrícolas» [analizaremos esto con más detalle en una próxima publicación]. Además, con el desarrollo de innovaciones tecnológicas como la carne cultivada en laboratorio y los productos sustitutivos, existe una posibilidad real de que podamos seguir disfrutando de la carne o de alimentos similares a la carne y, al mismo tiempo, liberar las enormes superficies que usamos para criar ganado.
Si aprovechamos estas innovaciones, podemos poner fin a la deforestación. Es posible un futuro con más personas y más bosques.
Consulta aquí el gráfico interactivo: https://ourworldindata.org/world-lost-one-third-forests






