Hindou Oumarou Ibrahim afirma que convertir el ecocidio en delito supondría un cambio significativo en la protección del medio ambiente.
Hoy en día se mata a personas por proteger el planeta, pero nadie responde por matar el planeta, afirma.
Cree que los pueblos indígenas tienen sabiduría y conocimientos que el resto del mundo puede aprovechar para proteger la naturaleza.
Debemos dar un giro al sistema actual de protección del medio ambiente, según Hindou Oumarou Ibrahim, activista ambiental indígena de Chad.
Hoy en día existe un sistema en el que se mata a personas, en particular a personas indígenas, por proteger el planeta. Sin embargo, no hay consecuencias para quienes matan el planeta.
«Son muchísimos los pueblos indígenas que están siendo asesinados solo por querer proteger otras especies, proteger la naturaleza, proteger su propia tierra», dijo a la sesión 'Prevención del ecocidio' del Foro Económico Mundial en la Cumbre sobre el Impacto del Desarrollo Sostenible 2021.
De hecho, un informe reciente indica que 227 defensores de la tierra y del medio ambiente fueron asesinados el año pasado. Y, aunque representan solo el 5 % de la población mundial, uno de cada tres de los asesinados pertenecía a una comunidad indígena.
¿Qué es el ecocidio?
Hindou, presidenta de la Asociación de Mujeres y Pueblos Indígenas de Chad, afirmó que el concepto de ecocidio resulta interesante como forma de dar la vuelta a esta situación. Por fin, podríamos conseguir que quienes destruyen la naturaleza comparezcan ante los tribunales, dijo.
La idea del ecocidio supondría que el daño y la destrucción del planeta se conviertan en un crimen internacional, comparable al genocidio.
«Definimos el ecocidio como un crimen internacional, lo que significa que serán delictivos los actos ilícitos o temerarios cometidos con conocimiento de que existe una probabilidad considerable de daños graves y generalizados o a largo plazo para el medio ambiente», explicó Philippe Sands, profesor de Derecho en University College London, que copresidió un grupo de trabajo encargado de elaborar una definición jurídica de ecocidio.
«La idea básica es que el Estatuto de la CPI, la Corte Penal Internacional de La Haya, se modifique para incluir este crimen», añadió.
Según dijo, no detendrá la destrucción de la naturaleza, pero podría cambiar actitudes. «Puedo decirles que nada concentra tanto la mente de un director ejecutivo o de un director de operaciones como la posibilidad de ser penalmente responsable de algo que ha hecho.»
«Tenemos un orden jurídico antropocéntrico», dijo. «Debemos avanzar hacia un orden jurídico ecocéntrico.»
Lecciones de los pueblos indígenas
Hindou considera que el mundo necesita aprender de la forma en que los pueblos indígenas tratan la naturaleza.
Según explica, los pueblos indígenas representan solo el 5 % de la población mundial, pero protegen el 80 % de la biodiversidad de la Tierra. ¿Quién mejor para enseñar a otras personas cómo hacerlo?, se preguntó. «Debemos recurrir a la sabiduría de estos pueblos indígenas para que sirva de inspiración a otros», dijo.
Es fundamental para nuestra forma de vida, explicó. Y transmitimos esta forma de vida a las generaciones futuras. Puso como ejemplo su comunidad, donde se espera que conozca a siete generaciones anteriores de su familia: sus nombres y lo que hicieron en su vida.
Esto también la lleva a pensar en las generaciones futuras. Cuando un niño crece en su comunidad, no puede actuar «sin pensar en las siete generaciones venideras», dijo.
¿Qué hace el Foro Económico Mundial por la naturaleza?
El Centro para la Naturaleza y el Clima ayuda a los líderes a comprender las interconexiones entre el clima, la naturaleza y el desarrollo económico. Ofrece una plataforma para explorar vías que favorezcan la resiliencia y la prosperidad dentro de los límites planetarios.
Al permitir la cooperación entre sectores y regiones, el Centro apoya a sus socios en la traducción de una comprensión compartida en soluciones prácticas para el clima y la naturaleza.






