Nuestro problema con el plástico está fuera de control. Así podemos combatirlo

The worldwide total volume of plastic has reached 8.3 billion metric tons, the equivalent of more than 800,000 Eiffel Towers
The worldwide total volume of plastic has reached 8.3 billion metric tons, the equivalent of more than 800,000 Eiffel TowersImage: REUTERS/Damir Sagolj
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En una calle de Phnom Penh, Camboya, una cafetería de mariscos se prepara para la afluencia de la tarde. Abren a tirones cajas de poliestireno expandido. Las tapas rotas se arrojan a la calle. Vacían en bandejas bolsas de plástico llenas de langostinos y luego las tiran. En pocos minutos, se acumula una pequeña montaña de basura en la acera. Mientras pasa traqueteando un rickshaw, sus pasajeros arrojan al montón un envase vacío de bebida de plástico. Este es uno de los cientos de montículos de plástico que salpican esta ciudad en rápida urbanización.

En abril, The Guardian publicó un impactante reportaje fotográfico sobre la acumulación de plástico en la ciudad camboyana de Sihanoukville. Mostraba montañas de basura arrojadas en calles y playas. Pero esta distopía de plástico no es exclusiva de Camboya. Si no actuamos ahora y lo eliminamos de nuestra vida cotidiana, tanto nosotros como el medioambiente sufriremos daños irreparables.

Vivimos en un mundo de plástico. Es un material extraordinariamente práctico: barato, ligero, flexible y duradero. Se utiliza para fabricar bolsas, botellas y envases, y está presente en nuestros hogares, escuelas y lugares de trabajo. Pero ese uso desenfrenado ha tenido un alto costo.

El volumen total de plástico en el mundo ha alcanzado los 8,3 mil millones de toneladas métricas, el equivalente a más de 800.000 torres Eiffel, según un artículo publicado en 2017 en Science Advances. De esta enorme cantidad, 6,3 mil millones de toneladas métricas se han desechado como residuos.

Según la Fundación ACRA, cada día se utilizan alrededor de 10 millones de bolsas de plástico en Phnom Penh. Los habitantes de las ciudades de Camboya usan más de 2.000 bolsas de plástico al año.

Alrededor del 90 % de los residuos plásticos que terminan en los océanos proviene de solo 10 grandes ríos, uno de los cuales es el Mekong. Cada año, 8 millones de toneladas de plástico llegan a los océanos, lo que equivale a un camión de basura lleno cada minuto.

El mayor problema es que el plástico no se biodegrada fácilmente. Permanece durante miles de años. Poco a poco, libera sustancias químicas nocivas para el medioambiente, los animales y las personas.

En las zonas marinas, muchos mamíferos, peces y aves sufren al ingerir plástico o quedar enredados en materiales plásticos. Según se informa, más del 90 % de todas las aves y los peces tienen partículas de plástico en el estómago. De este modo, las sustancias químicas tóxicas se acumulan y pasan a través de la cadena alimentaria. Dado que el pescado representa más del 60 % de la ingesta de proteínas de la población rural de Camboya, se trata de un problema importante.

Un vertedero en Siem Reap, CamboyaImage: PNUD

Por todas estas razones, actuar para mitigar los efectos nocivos del plástico es una tarea urgente. Entonces, ¿qué se puede hacer?

Es alentador que muchos países hayan aplicado medidas políticas para abordar su problema con el plástico. El año pasado, Kenia prohibió por completo la producción, venta y uso de bolsas de plástico. Las infracciones pueden acarrear penas de hasta cuatro años de prisión o multas de hasta 40.000 dólares. Muchos otros países, entre ellos Bangladesh, Ruanda y China, siguen el ejemplo de Kenia y están estableciendo prohibiciones totales o parciales de las bolsas de plástico, o nuevas formas de tributación del plástico.

En Camboya también están surgiendo nuevas iniciativas para combatir la contaminación por plástico. En abril, el Ministerio de Medio Ambiente introdujo una nueva normativa sobre el uso de bolsas de plástico. Grandes supermercados como Aeon y Lucky cobran ahora 10 centavos por bolsa. El Ministerio de Medio Ambiente también está considerando planes para ofrecer bolsas de yute como alternativa. Se está actualizando el plan de estudios escolar para educar a las generaciones futuras sobre los daños que causa el plástico.

Una idea prometedora para combatir la contaminación por plástico se conoce como economía circular y se centra en la reducción, la reutilización y el reciclaje de residuos (3R). En una economía circular, los residuos se consideran un material valioso que debe reutilizarse o reciclarse, no solo para reducir el volumen de basura, sino también para generar nuevas oportunidades económicas.

En primer lugar, esto requiere políticas que promuevan activamente un enfoque de 3R para los residuos plásticos. Por ejemplo, la UE adoptó un Plan de Acción para la Economía Circular en 2016, que incluye objetivos para reciclar el 75 % de los residuos de envases para 2030 y hacer que todos los envases de plástico sean reciclables para ese mismo año. La UE también propone prohibir los productos de plástico de un solo uso más comunes.

Pero para que la economía circular despegue también hace falta la participación activa de la ciudadanía y del sector privado. Incluso los pequeños gestos individuales, como llevar la propia bolsa de la compra al mercado, contribuyen a reducir la cantidad de residuos plásticos. Las empresas pueden prohibir las bolsas de plástico y fomentar el uso de bolsas biodegradables. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en Camboya ya lo ha hecho en su oficina. Los hoteles y las fábricas tienen la oportunidad de crear redes para reciclar y reutilizar materiales, ahorrando dinero y reduciendo los residuos al mismo tiempo.

Para introducir un cambio duradero, es fundamental concienciar. Esto puede lograrse mediante la educación ambiental y campañas informativas dirigidas especialmente a los jóvenes, así como al sector privado.

Por último, son esenciales nuevos enfoques para una buena gestión de los residuos sólidos. Dadas las montañas de plástico que generamos, no será fácil. Pero si todos nos comprometemos a combatir la contaminación por plástico, podremos marcar una diferencia monumental.

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