El comercio de karité, utilizado en la fabricación de productos de belleza y alimentos, ha aumentado más de un 600 % en los últimos 20 años.
Los árboles de karité desempeñan un papel fundamental en la adaptación al cambio climático, mientras que las sabanas arboladas de karité protegen a las personas, al ganado y al clima.
El karité no solo es bueno para el clima, sino que es uno de los pocos cultivos que beneficia directamente a las mujeres.
Pese a la importancia de las sabanas arboladas de karité para las personas y el medio ambiente, están amenazadas y es necesario hacer más para protegerlas.
Es muy probable que hoy haya utilizado algún producto de karité, quizá sin siquiera saberlo. Probablemente sabe que está presente en muchos productos de belleza, como cremas y emolientes. Pero la gran mayoría del karité se destina a alimentos, como chocolate, productos de confitería, pasteles, margarinas y productos veganos. La manteca de karité es rica en vitaminas A y E y tiene propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. Como resultado, el comercio de karité ha adquirido proporciones mundiales, al aumentar más de un 600 % en las últimas dos décadas.
Lo que quizá no sepa es que los árboles de karité desempeñan un papel fundamental en la adaptación al cambio climático.
En toda África, casi 2000 millones de árboles de karité crecen de forma natural en el paisaje de sabana del Sahel, que se extiende desde Senegal hasta Sudán del Sur. Se encuentran integrados con cultivos en pequeñas explotaciones agrícolas, lo que crea un paisaje agroforestal resiliente al cambio climático y que contribuye a la captura de carbono. Los árboles tienen una vida útil de entre 200 y 300 años, comienzan a dar fruto a unos 15 años de edad y alcanzan la producción plena a los 45 años. Las sabanas arboladas de karité protegen a las personas, al ganado y al clima.
Las sabanas agroforestales son el tercer mayor sumidero de carbono de África Occidental y, a diferencia de muchos otros cultivos extensivos, no requieren grandes desmontes de tierras para su plantación. Los árboles pueden plantarse y cuidarse dentro de las comunidades locales. Sin los árboles de karité, la fertilidad del suelo se deteriora, lo que afecta a los cultivos y aumenta la probabilidad de inundaciones e incendios.

¿Por qué es importante el karité?
El karité no solo es bueno para el clima, sino que es uno de los pocos cultivos que beneficia directamente a las mujeres. Todo el karité del mundo pasa por las manos de 16 millones de mujeres agricultoras rurales antes de ser procesado, y sus medios de vida, así como los de sus familias y comunidades, dependen de los árboles de karité y de las sabanas arboladas de karité. La industria del karité genera 200 millones de USD cada año para las mujeres agricultoras rurales.
Estas actividades proporcionan lo que a menudo es el único ingreso sobre el que una mujer tiene control en una sociedad patriarcal, y llega en una época del año en la que no hay otros ingresos disponibles, ya que los cultivos locales aún no se han cosechado. Los ingresos obtenidos de la recolección de karité se destinan a alimentos y ropa, tasas escolares, gastos médicos, y también se reinvierten en sus explotaciones.
Entonces, ¿cómo se obtiene la manteca de karité?
Entre abril y agosto, los árboles de karité producen un fruto comestible, similar a una ciruela, que cae al suelo, se recoge y se lleva a casa para secarlo al sol. Este proceso lleva varios días y requiere mucho esfuerzo para darle la vuelta y protegerlo. Para transformarlo en manteca, las almendras se hierven y se mezclan a mano para separar los aceites. Es un trabajo duro y de gran intensidad de mano de obra, que tradicionalmente realizan las mujeres.

Para las mujeres que elaboran la manteca de karité a mano en sus hogares, esta representa una fuente de alimento, medicamentos, cosméticos para la piel y el cabello, usos culturales, y puede utilizarse para proteger los hogares del clima severo. El excedente de manteca de karité puede venderse después en mercados locales o a grandes organizaciones. Algunas mujeres agricultoras optan por recolectar únicamente las nueces de karité para secarlas y venderlas directamente para su procesamiento industrial, otra forma de generar ingresos.
¿Por qué debería importarle?
Pese a la importancia del paisaje para las personas y el medio ambiente, las sabanas arboladas están sufriendo una degradación masiva como consecuencia de actividades humanas, como la minería, la agricultura comercial, la producción de carbón vegetal para leña, la falta de barbecho y el crecimiento de la población. Cada año se pierden alrededor de 8 millones de árboles. Esta situación no puede continuar.
Esto nos afecta a todos. Y si no se hace nada, para 2044, la demanda podría superar a la oferta.

En 2020, la Global Shea Alliance, una asociación industrial mundial sin ánimo de lucro, puso en marcha la Acción por las Sabanas Arboladas de Karité (ASP, por sus siglas en inglés), una iniciativa que pretende plantar 10 millones de árboles y proteger 4 millones de hectáreas de sabanas arboladas africanas en los próximos 10 años. Necesitamos recaudar fondos para lograrlo y pretendemos trabajar con las comunidades que viven de las sabanas arboladas y dependen de ellas para determinar cómo plantar, gestionar y cultivar los árboles, asegurando que los medios de vida de las comunidades locales prosperen para las generaciones venideras.
La Acción por las Sabanas Arboladas de Karité lanzó recientemente la campaña Shea More Love para sensibilizar y recaudar fondos para proteger a las mujeres agricultoras de karité y a estos increíbles árboles, y necesita ayuda para ello. Para obtener más información, visite: www.actionforshea.com.





