Así es como el arroz perjudica al planeta

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La producción mundial de arroz libera a la atmósfera gases de efecto invernadero dañinos, causando tanto daño como 1200 centrales de carbón de tamaño medio, según el Fondo de Defensa del Medio Ambiente (EDF, por sus siglas en inglés).

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) calcula que en 2018 se produjeron alrededor de 770 millones de toneladas de arroz, y que China e India son responsables de aproximadamente la mitad de esa cantidad. El método predominante para cultivar este cereal consiste en inundar los campos de arroz, en ocasiones en laderas de colinas cuidadosamente escalonadas para maximizar el espacio de cultivo.

La inundación no es estrictamente necesaria para que el arroz crezca: es una forma eficaz de evitar la propagación de malas hierbas invasoras. Es tan fundamental para el funcionamiento de muchos agricultores de arroz que no resulta fácil imaginar que se cultive de otra manera.

Y ahí es donde acecha el problema.

Image: Statista

Nada para reírse

Los microbios que se alimentan de la materia vegetal en descomposición en estos campos producen el gas de efecto invernadero metano. Y debido a que el arroz se cultiva en tan gran escala, la cantidad generada no es despreciable: alrededor del 12 % de las emisiones anuales mundiales.

Una de las principales alternativas a la inundación consiste en alternar entre campos húmedos y secos: drenar el campo, inundarlo a poca profundidad y repetir el proceso.

Pero se trata de una técnica que podría plantear aún más problemas, ya que el aumento de los niveles de oxígeno en el suelo reacciona con el nitrógeno presente para producir óxido nitroso (N2O), otro gas de efecto invernadero, comúnmente conocido como gas hilarante.

El metano es más de 25 veces más eficaz como gas de efecto invernadero que el dióxido de carbono (CO2), que acapara los titulares. Sin embargo, una vez en la atmósfera, reacciona con otras sustancias químicas del aire y se descompone en solo unos pocos años.

El óxido nitroso es diferente. Permanecerá en la atmósfera durante alrededor de 100 años y puede llegar a ser hasta 300 veces más potente que el CO2.

India y China son los mayores productores de arroz del mundo.Image: Reuters/Bob Strong


Un acto de equilibrio

Esto representa un desafío para la producción de arroz, pero es uno que podría resolverse encontrando un punto intermedio. Demasiada agua favorece la producción de metano. Muy poca agua, en forma de fluctuaciones en la inundación planificada, da lugar al óxido nitroso.

La respuesta podría estar en un punto intermedio entre ambos. Según Bloomberg, “un estudio del EDF en India sugirió mantener el nivel del agua entre 5 centímetros por encima de la superficie y 5 cm por debajo”.

La cuestión de cuánta agua utilizar en la producción de arroz puede complicarse aún más por una de las consecuencias de nuestro cambiante clima: las sequías y la escasez de agua. Si simplemente no hay la misma disponibilidad inmediata de agua, los agricultores tendrán que replantearse sus cultivos.

Muchas zonas de África se ven afectadas habitualmente por la sequía, y la ONU calcula que 49 000 personas han sido desplazadas en Somalia en busca de alimentos y agua. Pero incluso las zonas tradicionalmente húmedas también están sufriendo. El sureste de Alaska, la parte más lluviosa de ese estado, ha registrado, por primera vez desde que existen registros, una sequía extrema, culminación de una escasez de agua de dos años que sigue en curso.

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