Sabemos que hay mucho plástico en el océano, y que las tortugas (y otras especies en peligro de extinción) lo están ingiriendo. No es raro encontrar tortugas muertas varadas con las entrañas llenas de plástico.
Pero no estábamos realmente seguros de si el plástico ingerido por las tortugas las mata o si simplemente tienen plástico dentro cuando mueren. Otra forma de plantearlo sería preguntarse: ¿cuánto plástico es demasiado para las tortugas?
Esta es una pregunta muy importante. Que haya mucho plástico en el océano no significa necesariamente que podamos dar por hecho que los animales están muriendo por ingerirlo. Aunque mueran algunos animales, eso no significa que todo animal que ingiera plástico vaya a morir. Si podemos calcular cuánto plástico hace falta para matar a una tortuga, podremos empezar a responder a la pregunta de cómo afecta exactamente la ingestión de residuos plásticos a las poblaciones de tortugas.
En nuestra investigación, publicada hoy en Nature Scientific Reports, estudiamos casi 1.000 tortugas que habían muerto y aparecido en playas de Australia o habían sido encontradas en redes. Examinamos unas 260 nosotros mismos; las demás se habían notificado a la Base de datos de tortugas varadas de Queensland. Investigamos cuidadosamente por qué habían muerto las tortugas y, en el caso de las que examinamos, contamos cuántos trozos de plástico habían ingerido.
Algunas tortugas murieron por causas que no tenían nada que ver con el plástico. Puede que las matara el choque con una embarcación o que quedaran enredadas en líneas de pesca o redes abandonadas. También se sabe que algunas tortugas mueren tras ingerir accidentalmente un pulpo de anillos azules. Otras murieron sin duda por ingerir plástico, que les perforó o bloqueó el intestino.
Algunas tortugas que murieron por causas como el choque con una embarcación o las redes de pesca tenían, aun así, grandes cantidades de plástico en las entrañas, aunque no murieran por ingerirlo. Estas tortugas nos permiten ver cuánto plástico puede ingerir un animal y seguir vivo y funcionando.
El gráfico de abajo ilustra esta idea. Si un animal se ahogó en una red de pesca, la probabilidad de que el plástico lo matara es cero y aparece en la esquina inferior izquierda del gráfico. Si una bolsa de plástico bloqueó el intestino de una tortuga, la probabilidad de que el plástico la matara es del 100 % y aparece en la esquina superior derecha.
Los animales que murieron con plástico en las entrañas, pero tenían otras posibles causas de muerte, tienen una probabilidad de morir por culpa del plástico de entre el 0 y el 100 %: simplemente no lo sabemos, así que pueden aparecer en cualquier parte del gráfico. Una vez que hayamos incluido a todos los animales en el gráfico, podremos preguntarnos si aumenta la probabilidad de muerte por plástico a medida que aumenta la cantidad de plástico en el animal.
Pusimos a prueba esta idea con nuestras muestras de tortugas. Analizamos la relación entre la probabilidad de muerte por plástico, determinada mediante una autopsia de la tortuga, y el número de trozos de plástico encontrados dentro de los animales.
Como era de esperar, descubrimos que cuanto más plástico tenía una tortuga en su interior, más probable era que hubiera muerto por culpa del plástico. Calculamos que, para una tortuga de tamaño medio (de unos 45 cm de largo), ingerir 14 objetos de plástico equivale a una probabilidad de muerte del 50 %.
Eso no significa que una tortuga pueda ingerir 13 trozos de plástico sin sufrir daños. Incluso un solo trozo puede matarla. Dos de las tortugas que estudiamos habían ingerido un solo trozo de plástico, suficiente para matarlas. En un caso, el intestino quedó perforado y, en el otro, el plástico blando obstruyó el intestino de la tortuga. Nuestros análisis indican que una tortuga tiene un 22 % de probabilidades de morir si ingiere un solo trozo de plástico.

Algunos otros factores también afectaron a la probabilidad de que los animales murieran por culpa del plástico. Los ejemplares juveniles ingieren más residuos que los adultos, y la tasa también varía entre las distintas especies de tortugas.
Ahora que sabemos cuánto plástico es demasiado, el siguiente paso es aplicar estos resultados a las estimaciones mundiales de las tasas de ingestión de residuos por parte de las tortugas y determinar hasta qué punto el plástico amenaza a las poblaciones de tortugas marinas en peligro de extinción.






