¿Qué sería de la Navidad sin un árbol? Cada año, millones de personas los llevan a casa y los adornan con luces centelleantes, espumillón y bolas plateadas relucientes. Es señal de que la temporada festiva ha comenzado de verdad.
Pero ese hermoso árbol de Navidad también tiene un lado oscuro: no siempre es muy respetuoso con el medio ambiente.

¿Natural o artificial?

El debate sobre cuál es más ecológico, si el árbol natural o el artificial, lleva años en marcha. En última instancia, depende de varios factores, como la distancia que ha recorrido el árbol, la energía que se utilizó para producirlo y cómo se recicla.
Es poco probable que los árboles de plástico, normalmente fabricados con PVC, puedan reciclarse, y seguramente han recorrido muchos kilómetros hasta llegar a su destino. Por ejemplo, la mayoría de los árboles artificiales (85 %) de EE. UU. se importan de China.
Un árbol de PVC debe reutilizarse durante al menos 20 años para compensar la cantidad de energía utilizada en su producción (aunque otras estimaciones sitúan esa cifra en 10 años).
Pero un árbol de Navidad natural que acaba en un vertedero también genera una huella de carbono: al descomponerse, produce metano.
Algunos consumidores evitan los árboles de Navidad naturales porque se imaginan grandes extensiones de bosque taladas.
Pero, en realidad, la mayoría de los árboles de Navidad proceden de plantaciones donde se cultivan específicamente para ese fin.
Los productores de árboles de Navidad plantan nuevos retoños cada primavera para reemplazar los que se han talado, y los árboles jóvenes pueden servir de hábitat importante para aves, insectos y otros animales silvestres.
También generan empleo: más de 100.000 personas trabajan a tiempo completo o parcial en el sector, y eso solo en EE. UU.
Árboles vivos

Una forma de resolver estos problemas es utilizar un árbol vivo. Los árboles vivos producen oxígeno y absorben dióxido de carbono. Sin embargo, son bastante más pequeños que los árboles de Navidad cortados y, por lo general, solo sobreviven unos 10 días en interiores. Otra opción es comprar un árbol con raíces, mantenerlo bien regado y volver a plantarlo en el jardín o en una maceta grande al año siguiente.
Algunas empresas alquilan árboles. Esta empresa del Reino Unido promete replantar el árbol en un bosque si crece demasiado. Esta empresa de EE. UU. trasplanta los árboles a recipientes más grandes y los cuida hasta la Navidad siguiente.
Alternativas ingeniosas

También hay alternativas más ingeniosas al árbol de Navidad tradicional, entre ellas «árboles» hechos de cartón, cobre o madera o incluso botellas de plástico.
Comprar productos locales también ayuda a reducir la huella de carbono del árbol, al igual que utilizar luces LED de bajo consumo con temporizador.
Reciclaje de árboles
Cuando termina la temporada festiva, la forma en que decidimos desechar nuestros árboles de Navidad también afecta al medio ambiente, ya que muchos acaban en vertederos.
En un centro especializado de reciclaje, los árboles naturales pueden convertirse en compost o astillas de madera para utilizarlas como biocombustible. También pueden reforzar las defensas contra las inundaciones, o convertirse en alimento para peces y aves.





