Las abejas melíferas son un producto muy cotizado, y los ladrones se están lucrando

A colony of Italian worker bees congregate outside their hive while pollinating a blueberry field near Columbia Falls, Maine June 22, 2014. Over recent years, bees have been dying at a rate the U.S. government says is economically unsustainable. Honey bees pollinate plants that produce about a quarter of the food consumed by Americans, including apples, watermelons and beans. A lawsuit has now been filed by environmental groups in the United States seeking an injunction restricting the approval of a controversial class of pesticides known as neonicotinoids, or 'neonics'. These pesticides have become a subject of scrutiny in Europe and the United States as concern has mounted that they harm honeybees and other pollinators. Picture taken June 22, 2014. REUTERS/Adrees Latif (UNITED STATES - Tags: BUSINESS ANIMALS ENVIRONMENT AGRICULTURE) ATTENTION EDITORS PICTURE 11 OF 17 FOR PACKAGE 'POLLINATION FOR THE NATION'SEARCH 'ADREES HONEY BEE' FOR ALL IMAGES - GM1EA7A1GKX01
Bee thefts can be extremely costly.Image: REUTERS/Adrees Latif
Este contenido ha sido traducido automáticamente con IA.

Las abejas melíferas son esenciales para polinizar una gran parte del suministro de alimentos de Estados Unidos (las estimaciones oscilan entre el 7 % y el 30 %). Cada año se necesita más de la mitad de las abejas cuidadas en Estados Unidos para polinizar los cultivos de almendros de California.

Esa demanda ha convertido la apicultura en una profesión lucrativa, siempre que se puedan conservar las colmenas.

El «abigeato de abejas», es decir, el robo de colmenas, se está convirtiendo en un delito frecuente que puede privar a los apicultores de todos sus medios de vida, según un informe de National Geographic.

«Es el delito perfecto», dijo a la revista el detective de policía Rowdy Jay Freeman, quien también cría abejas con fines comerciales. «Ves a alguien con un traje blanco y parece apicultor, pero también podría ser un ladrón: nunca lo sabrías».

El robo de abejas puede causar pérdidas de cientos de miles de dólares, que incluyen tanto el costo de las abejas como los ingresos perdidos por la polinización. Según Bloomberg (contenido de pago), un robo se valoró en más de 1 millón de dólares.

Jeremy Kuhnhenn, un agricultor que habló con National Geographic, dijo que perdió 70.000 dólares en abejas, equipo e ingresos por polinización apenas unos días antes de la floración de los almendros en California, cuando trasladan las abejas en camiones.

La concentración de abejas en California durante la floración de los almendros y la naturaleza de la polinización —las colmenas se dejan al aire libre y, por lo general, sin vigilancia— hacen que sean presa fácil de los ladrones. Quienes roban abejas también deben saber cómo calmarlas y transportarlas sin matar las colonias, por lo que necesitan ciertos conocimientos de apicultura.

Estados Unidos suministra aproximadamente el 80 % de las almendras del mundo, y toda esa cosecha se cultiva en California. El aumento de la demanda de almendras en Asia ha hecho que el negocio sea más lucrativo para los agricultores, según un informe de la Oficina de Estadísticas Laborales, que registró un aumento del 380 % en las exportaciones estadounidenses de almendras entre 2005 y 2015. Aunque los precios de las almendras alcanzaron un máximo de 4 dólares por libra en 2014, una tendencia reciente indica que vuelven a subir.

Image: Quartz

Ese dinero permite cobrar más por las abejas que hacen posible la reproducción y el crecimiento de los cultivos.

«Cuando empezamos, la tarifa de alquiler era de cinco dólares por colmena», dijo a National Geographic Daljit Rakkar, agricultor de almendras de segunda generación. «Ahora es de 180 a 200 dólares. La norma es tener dos colmenas por acre. Este año gastaremos 500.000 dólares en abejas».

Licencia y republicación
Los artículos del Foro Económico Mundial pueden volver a publicarse de acuerdo con la Licencia Pública Internacional Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0, y de acuerdo con nuestras condiciones de uso. Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no del Foro Económico Mundial.