Por si se lo perdió, las energías renovables son el futuro

The sun rises behind windmills at a wind farm in Palm Springs, California, February 9, 2011. REUTERS/Lucy Nicholson (UNITED STATES - Tags: ENERGY ENVIRONMENT BUSINESS) - RTXXNCW
The Executive Director of the United Nations Environment Programme says its time to truly bank on the sun and the wind.Image: REUTERS/Lucy Nicholson
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Por si alguna vez hubo dudas, ahora está clarísimo que la energía limpia y renovable es el futuro. Los últimos datosmuestran una cantidad récord de nueva capacidad incorporada a la red mundial el año pasado, que superó a las nuevas centrales de combustibles fósiles y elevó la inversión total a la asombrosa cifra de 2,9 billones de dólares desde 2004.

Durante ocho años consecutivos, la inversión mundial en energías renovables ha superado los 200.000 millones de dólares, mientras que la drástica reducción de sus costos —en particular, el desplome del precio de los paneles solares— ha aumentado el rendimiento de cada dólar invertido. Su participación en la red se ha duplicado en una década.

También hubo muchas historias destacadas, todas ellas demostrativas de que la defensa a ultranza del carbón en Estados Unidos ya no marca el rumbo. Los problemas energéticos de Australia Meridional, con apagones y caídas de tensión, además de altas facturas de electricidad, impulsaron una prueba de concepto de Tesla, que instaló en tiempo récord la batería de litio más grande del mundo. Esto contribuyó a despejar las dudas sobre si la energía solar estaba preparada para atender los picos de demanda de una red eléctrica importante.

En China entró en funcionamiento la primera planta solar flotante del mundo, situada en una antigua mina de carbón: una ubicación simbólica que coincide con la esperada aparición de cielos azules sobre Pekín. Mientras tanto, la devastadora temporada de huracanes en el Caribe destrozó las redes eléctricas, pero la energía solar demostró ser la más resiliente. Esto abre paso a una nueva forma de pensar el desarrollo de infraestructuras en países vulnerables, donde las soluciones aisladas de la red y las microrredes son un modelo a tener en cuenta para impulsar el crecimiento de economías inclusivas capaces de dejar atrás a las tradicionales.

La energía eólica en Alemania y Dinamarca también batió una nueva serie de récords de generación eléctrica, con varios días de una sobrecapacidad verdaderamente notable. Está claro que la energía eólica y la solar han alcanzado la madurez.

Image: BNEF

De cara a 2018, las perspectivas también son prometedoras. Las cifras muestran grandes aumentos de la inversión en energías renovables en lugares como México (un 810 % más) y un impresionante incremento de 29 veces en la inversión en los Emiratos Árabes Unidos. Mientras tanto, Arabia Saudita ha anunciado un proyecto previsto de energía solar con la japonesa SoftBank: un plan asombroso de 200.000 millones de dólares y 200 GW, equivalente a dos tercios de toda la capacidad solar existente en el mundo. Aunque solo una cuarta parte de los paneles llegue a instalarse, transformará el panorama energético de la región.

Todo esto ha ocurrido a un ritmo que pocos creían posible hace apenas unos años. En gran medida, estas cifras tan elevadas se deben a China, que el año pasado añadió 53 gigavatios de energía solar, alrededor de la mitad del total mundial. Este crecimiento ha generado economías de escala que, a su vez, han reducido los precios y han permitido a otros países con gran demanda energética —en particular, la India— emprender sus propios megaproyectos.

Al igual que la revolución digital, el auge de las energías renovables ha sido uno de esos cambios que, si parpadeas, te los pierdes. El tren ya partió, los mercados mundiales han cambiado de rumbo y aferrarse al carbón no revertirá la situación. Conviene señalarlo, pues, aunque las cifras muestran grandes avances en el mundo en desarrollo, el mundo desarrollado parece relativamente lento y algunos sectores siguen mostrándose reacios a dar el salto.

Además, debemos reconocer que el sector de las energías renovables está teniendo buenos resultados en muchos lugares incluso sin subvenciones y en condiciones muy desiguales frente a los combustibles fósiles. También es una opción competitiva sin siquiera tener en cuenta las llamadas «externalidades positivas» de la energía limpia: menos niños con asma, una población activa más sana, un mejor medio ambiente y una mayor calidad de vida.

A esto se suman los datos sobre el empleo: sabemos, por ejemplo, que la energía solar puede crear fácilmente más puestos de trabajo que los combustibles fósiles por cada dólar invertido. Además, suelen ser empleos mejor remunerados y de mayor calidad, con una distribución geográfica más amplia y un mayor equilibrio de género. Actualmente, más de 800.000 estadounidenses trabajan en energías renovables, frente a 85.000 en el carbón.

Por último, no podemos ignorar los demás beneficios de la energía ilimitada del viento y el sol: una mayor seguridad energética mundial y una acción climática positiva basada en el crecimiento, no en los recortes.

Para tomar decisiones informadas, están disponibles los datosy las historias de éxito. Aun así, el hecho de que las energías renovables, en conjunto, todavía estén lejos de proporcionar la mayoría de la electricidad mundial significa que aún queda mucho por hacer. La ciencia también nos indica que, aunque avanzamos en la dirección correcta para superar nuestra adicción al carbono y nos encontramos en un momento decisivo, debemos acelerar el paso.

Afortunadamente, los mercados ya han tomado la decisión, y las cifras muestran que existe un mercado saludable, con o sin subvenciones. Ahora corresponde a los responsables de formular políticas asegurarse de que contribuyen a impulsar este avance. Las externalidades deben incluirse en el costo total, pues sabemos que la atención sanitaria y la creación de empleo no son baratas. Hay que facilitar y fomentar una innovación y una inversión enérgicas, sobre todo para seguir resolviendo problemas como la integración en la red y el almacenamiento, y también porque dejar pasar esta oportunidad no es económicamente viable.

Es necesario resolver los posibles aumentos de costos o las fluctuaciones de la financiación. Las energías renovables también merecen la oportunidad de competir, como mínimo, en igualdad de condiciones, lo que exige actualizar el marco de subvenciones y aranceles.

En resumen, es hora de apostar de verdad por el sol y el viento.

Este artículo se escribió para The European Stingpor Erik Solheim, director ejecutivo de ONU Medio Ambiente. Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor.

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