Las turbinas eólicas son, con mucho, una alternativa más sostenible y responsable que las formas de generación de energía basadas en combustibles fósiles.
Sin embargo, las turbinas eólicas requieren mucho acero en su fabricación, y la producción de acero emite mucho carbono.
Establecer un estándar para un acero más ecológico beneficiará a la industria de turbinas eólicas y a otros sectores intensivos en acero.
Cuando hablamos de la transición energética, no podemos eludir la cuestión de los recursos. ¿De dónde obtenemos los materiales necesarios para fabricar las tecnologías que reducirán nuestra huella de carbono global? Y ¿cuán sostenible es ese abastecimiento? Preguntas como estas son pertinentes incluso para la industria eólica, que se espera que amplíe sus instalaciones en todo el mundo para ayudar a los gobiernos a cumplir sus ambiciosos objetivos climáticos. Pero ¿cómo llegamos allí sin perder de vista en ningún momento la sostenibilidad?
La Unión Europea, por ejemplo, fijó el año 2050 como objetivo para alcanzar la neutralidad climática en el continente. Parte de la estrategia en la que se basa incluye la ampliación de las instalaciones de turbinas eólicas. Pero si queremos alcanzar ese objetivo, y pese a requerir solo una cantidad limitada de recursos, la industria eólica necesitará un mayor acceso a estos recursos y materias primas, de las cuales un componente clave es el acero.
En 2022, se fabricaron en todo el mundo más de 1.800 millones de toneladas de acero bruto. Para construir todas las turbinas eólicas necesarias durante los próximos 27 años con el fin de cumplir los objetivos de instalación eólica de la UE, la industria eólica solo necesitaría el 6 % de esa cantidad. No obstante, la fabricación de acero genera importantes emisiones de CO2, lo que significa que, si queremos estar a la altura de nuestra responsabilidad con el planeta, debemos encontrar la manera de reducir esas emisiones.
Por cada tonelada de acero, se emiten a la atmósfera aproximadamente 1,91 toneladas de dióxido de carbono. Con las cantidades que se fabrican hoy en día en el mundo, la industria del acero representa entre el 7 % y el 9 % de las emisiones de gases de efecto invernadero de origen humano en todo el mundo. Esto es algo que debe cambiar. Y la industria eólica se encuentra en una posición única para impulsar ese cambio.
Presentamos GreenerTower: un paso hacia el cero neto
Ahora bien, es importante tener en cuenta que las turbinas eólicas siguen siendo, con mucho, una alternativa más sostenible y responsable que las formas de generación de energía basadas en combustibles fósiles. Teniendo en cuenta toda la cadena de suministro, a cada kWh producido por las turbinas eólicas se le atribuyen solo 10 g de CO2. Compárese con los 800 g de CO2 por kWh que resultan de la generación de energía basada en combustibles fósiles. Está claro que las turbinas eólicas son el camino que debemos seguir.
Pero ¿qué podemos hacer para lograr aún más progresos que reduzcan de forma continua la huella de carbono de la industria de turbinas eólicas? Es una pregunta que Siemens Gamesa lleva tiempo planteándose y que impulsó a nuestro equipo detrás del RecyclableBlade. Hace unas semanas, lanzamos GreenerTower, el siguiente paso hacia la creación de una fabricación de turbinas eólicas totalmente circular y con cero emisiones netas.

La producción de torres para turbinas eólicas representa hoy más de un tercio de todas las emisiones de CO2 relacionadas con las turbinas eólicas. Por ello, encontrar la forma de reducir esas emisiones fue el principio rector detrás de GreenerTower. Para calificar como torre «más ecológica», la fabricación del acero utilizado en sus chapas puede emitir no más de 0,7 toneladas de CO2, muy por debajo de las 1,91 toneladas de CO2 que se emiten de media en los procesos convencionales de fabricación de acero.
Esto no es cero, pero supone un avance significativo si se tiene en cuenta que establecer un estándar de este tipo tiene el potencial de reducir en un 63 % las emisiones asociadas a las chapas de acero utilizadas en las torres de turbinas eólicas. Si todas las turbinas instaladas por Siemens Gamesa en un año utilizaran GreenerTowers, equivaldría a retirar de las carreteras de Europa 466.000 coches durante un año.
Y, esto es lo importante: establecer un estándar para un acero más ecológico no solo atañe a la industria eólica. Sí, debemos trabajar para alcanzar emisiones netas cero en nuestros propios productos, pero el acero se utiliza también en muchas otras industrias.
La industria eólica se encuentra en una posición única porque los productos que ofrecemos tienen el potencial de reducir drásticamente la huella de carbono de toda la industria del acero. Al hacerlo, abrimos la puerta a un acero fabricado de forma más sostenible que, a su vez, puede utilizarse en más turbinas eólicas, proporcionando aún más energía renovable a la industria del acero. Eso es lo que llamamos circularidad.
La sostenibilidad no es una opción
Vemos muchos ejemplos de empresas que asumen la responsabilidad de reducir sus emisiones de carbono. Esto refleja la tendencia general en el mundo empresarial a invertir mucho más en las tecnologías verdes y renovables del futuro. Además, los gobiernos lo están exigiendo. Países como Bélgica, Dinamarca, Francia, Alemania, Países Bajos y Noruega están haciendo de la sostenibilidad un componente clave de sus sistemas de subasta.
Así pues, la voluntad política está evolucionando para respaldar una transición sostenible del sector energético y del acero. Y la voluntad de las empresas de invertir en nuestro futuro renovable está ahí. Ahora se trata de traducir esa voluntad en el mayor impulso de tecnologías renovables hasta la fecha, asegurándose al mismo tiempo de que los medios de fabricación de dichas tecnologías sean en sí mismos sostenibles.





