La pandemia de coronavirus ha obstaculizado aún más los esfuerzos por salvaguardar el océano.
Los líderes de 14 países han acordado una nueva agenda de acción, con cambios en 5 áreas clave, para respaldar la sostenibilidad del océano.
Se han comprometido a gestionar de forma sostenible el 100% de las zonas oceánicas dentro de sus aguas nacionales para 2025.
2020 iba a ser un año excepcional para el océano.
Un calendario cargado de eventos internacionales debía brindar oportunidades para evaluar los avances hacia el Objetivo de Desarrollo Sostenible 14 para conservar y utilizar de forma sostenible los recursos oceánicos; renovar las expirantes Metas de Aichi para proteger los hábitats costeros y marinos; concluir las negociaciones sobre un acuerdo internacional jurídicamente vinculante para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad en alta mar; y alcanzar un acuerdo para prohibir las subvenciones a la pesca que fomentan la sobrepesca y las prácticas ilegales. Sin embargo, la pandemia de coronavirus dio a 2020 un contexto muy distinto, al aplazar estos importantes eventos en un momento en que mejorar la salud del océano nunca había sido tan prioritario.
La economía oceánica aporta más de 1,5 billones de dólares de valor a la economía mundial. Proporciona alimentos a más de 3000 millones de personas. Y sustenta cientos de millones de empleos en el turismo, la pesca y el transporte.
Sin embargo, la salud del océano no avanza por buen camino. El océano se encuentra bajo una presión intensa y creciente por la contaminación, la sobrepesca, el desarrollo insostenible y el cambio climático.
Cada año, millones de toneladas métricas de plástico llegan al océano, enredando, dañando y contaminando al menos 700 especies de vida marina. El desarrollo insostenible a lo largo de las costas está destruyendo arrecifes de coral, praderas marinas y manglares. El océano se está volviendo más cálido, más ácido y menos oxigenado debido a la absorción de calor excedente y de entre el 25-30% de las emisiones anuales de CO2, lo que amenaza la biodiversidad y acelera el aumento del nivel del mar.
La COVID-19 ha añadido otra amenaza. Las industrias oceánicas enfrentan importantes pérdidas de ingresos debido a las medidas de confinamiento y a la recesión económica mundial; solo las compañías navieras internacionales se prevé que pierdan 1.900 millones de dólares. Cientos de millones de empleos se han visto afectados. Los efectos recaen de manera desproporcionada sobre los países en desarrollo y los pequeños Estados insulares, muchos de los cuales ya tenían dificultades económicas, y sobre las comunidades costeras, en particular las de los países muy dependientes del turismo.
En este momento sin precedentes, un mensaje nunca ha estado más claro: es hora de forjar una nueva relación con el océano, en la que la protección del océano y la producción y la prosperidad económicas vayan de la mano.
Una señal positiva para el cambio: la nueva agenda de acción oceánica
Con este fin, 14 líderes mundiales del Panel de Alto Nivel para una Economía Oceánica Sostenible (Panel del Océano) presentan una nueva agenda de acción oceánica con la publicación de Transformaciones para una Economía Oceánica Sostenible: Una visión para la protección, la producción y la prosperidad.
Los líderes de 14 países (Australia, Canadá, Chile, Fiyi, Ghana, Indonesia, Jamaica, Japón, Kenia, México, Namibia, Noruega, Palau y Portugal) se han comprometido a gestionar de forma sostenible el 100% de las zonas oceánicas dentro de sus aguas nacionales para 2025, y a apoyar los objetivos mundiales de protección oceánica. Con este compromiso significativo, las aguas nacionales que abarcan una superficie de casi 30 millones de km² (equivalente a las aguas nacionales de toda América del Norte, del Sur, Central y el Caribe juntas) dejarán de estar disponibles para el negocio habitual. Esta colaboración mundial sin precedentes es un paso clave en el camino hacia la gestión y la gobernanza eficaces de todo el océano.
Hacia el 100%: transformaciones en 5 áreas críticas
Cada uno de los países del Panel del Océano elaborará e implementará ahora un Plan Oceánico Sostenible para la gestión integral del 100% de sus aguas nacionales. También se comprometen a realizar transformaciones en cinco áreas críticas para garantizar el océano futuro que necesitamos; acciones basadas en investigaciones encargadas por el Panel del Océano, Soluciones oceánicas que benefician a las personas, la naturaleza y la economía.
Los países aplicarán una serie de soluciones para lograr los cambios deseados en estas cinco áreas para 2030 o antes. Estas acciones no solo mejorarán el estado del océano, sino que también ayudarán a los países a hacer crecer sus economías, al tiempo que generan beneficios sociales, ambientales y sanitarios.
Si bien cada nación deberá priorizar las soluciones más pertinentes para sus contextos, desafíos y necesidades nacionales y regionales, a continuación se presenta una visión general de los tipos de acciones que cabe esperar como parte de la nueva agenda oceánica:
1. Riqueza oceánica
Con la sostenibilidad como eje central, las industrias oceánicas como la pesca, el turismo, el transporte y la producción de energía tienen el potencial de superar el crecimiento de la economía mundial. Sin embargo, es necesario actuar con rapidez para mejorar la sostenibilidad, la transparencia y la inclusión de las industrias oceánicas.
Esto implica invertir en un turismo de bajo impacto que regenere los ecosistemas marinos y costeros de los que depende, al tiempo que brinda oportunidades económicas, capacitación y empleo a las comunidades locales. Entre las soluciones específicas podrían figurar: acelerar los incentivos financieros para la restauración de hábitats costeros; utilizar sistemas naturales, como los manglares, en la infraestructura turística para reducir la erosión y proteger las costas de las tormentas; e invertir en el tratamiento de aguas residuales y cloacales para mejorar la calidad del agua y la salud humana.
La energía renovable de origen oceánico, incluida la eólica, la undimotriz, la mareomotriz, la térmica y la solar, puede proporcionar energía limpia para el mundo, al tiempo que genera empleos, impulsa las economías y ofrece una vía hacia la descarbonización.
Por ejemplo, las investigaciones demuestran que cada 1 dólar invertido en la producción eólica marina genera entre 2 y 17 dólares de retorno, con beneficios que incluyen la reducción de los daños del cambio climático, la creación de empleo y más. Las inversiones en investigación y tecnología deben combinarse con políticas que aborden los impactos ambientales de la energía renovable de origen oceánico, permitan la coexistencia y la integración con otros usos del océano y eliminen los obstáculos del mercado para acelerar el despliegue sostenible de la energía renovable de origen oceánico a gran escala.
Las investigaciones sugieren que, con una mejor gestión y la innovación tecnológica, el océano podría producir hasta 6 veces más proteína nutritiva para la creciente población mundial.
Para restablecer las poblaciones de peces silvestres, los países deberán eliminar la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, incentivar tecnologías que mejoren la transparencia en las cadenas de suministro mundiales, prohibir las subvenciones perjudiciales a la pesca que contribuyen a la sobrepesca y aplicar planes basados en la ciencia para reconstituir las poblaciones de peces agotadas.
El desarrollo sostenible de la maricultura, en particular la maricultura no alimentada y liderada por las comunidades, como la de moluscos o algas, podría mejorar los medios de vida y abrir nuevas oportunidades económicas, al tiempo que proporciona alimentos y otros beneficios. Sin embargo, esto requerirá políticas y marcos claros para reducir al mínimo los impactos ambientales y garantizar la coherencia con las necesidades de los pescadores a pequeña escala y de las comunidades locales.
2. Salud oceánica
No podemos tener personas y un planeta sanos sin un océano sano. Una economía oceánica sostenible puede desempeñar un papel esencial en la reducción de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, la protección y restauración de los ecosistemas marinos y costeros, y la reducción de la contaminación.
Las investigaciones muestran que las inversiones en soluciones clave de origen oceánico pueden aportar hasta un 21% de las reducciones de emisiones que el mundo necesita para limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados C (2,7 grados F), un objetivo que, según los científicos, es necesario para evitar los peores impactos del cambio climático.
A corto plazo, las políticas y las inversiones deben impedir una mayor pérdida de ecosistemas costeros, como manglares, praderas marinas, marismas y lechos de algas, y garantizar su protección eficaz. Ampliar los esfuerzos para restaurar activamente los ecosistemas costeros y marinos puede crear empleos y mejorar los resultados del turismo y la pesca.
Por ejemplo, las investigaciones demuestran que cada 1 dólar invertido en la conservación y restauración de manglares genera 3 dólares de retorno, incluso mediante beneficios como el aumento de la productividad pesquera, la reducción de los daños causados por las marejadas ciclónicas y más. Invertir en la salud oceánica es bueno para las empresas, las personas y el planeta.
Además, los países pueden identificar las ubicaciones óptimas para establecer áreas marinas protegidas y otras herramientas eficaces de conservación basadas en áreas.
La colaboración con todos los actores pertinentes, incluidas las comunidades locales, en el diseño y la implementación eficaces de estas herramientas puede garantizar que los ecosistemas marinos y costeros sigan proporcionando bienes y servicios vitales para nuestra salud y bienestar. Esto incluye la absorción de CO2, la protección de las costas frente a las tormentas y otros impactos climáticos, y el suministro de alimentos, medicamentos y oportunidades económicas y recreativas.
3. Equidad oceánica
Debe haber una transición justa para salir de la pandemia de COVID-19 y avanzar hacia una economía oceánica sostenible. Esto incluye proteger a los más vulnerables de nuevos riesgos de daño y garantizar que todos gocen de derechos humanos básicos y de un acceso equitativo a los recursos.
Si bien el océano es importante para todos, el acceso a los recursos y sectores oceánicos rara vez se distribuye de manera equitativa, y los beneficios recaen de forma desproporcionada en algunos actores. Esto tiene consecuencias negativas para el medio ambiente, desafíos para la seguridad nutricional y alimentaria, pérdida de medios de vida y oportunidades financieras limitadas para los grupos vulnerables. Por ejemplo, entre 2004 y 2014, 25 países fueron responsables de aproximadamente el 82% de todas las capturas mundiales. La exploración y el desarrollo de nuevas oportunidades económicas en el océano, en particular en zonas más allá de las aguas nacionales, se concentra en un puñado de países de ingresos altos. En 2018, 10 países poseían el 98% de todas las patentes de biotecnología marina para el desarrollo de compuestos y productos novedosos.
El acceso a la información, la promoción de la alfabetización ambiental y la participación y colaboración entre actores diversos con visiones distintas sobre la economía oceánica sostenible del futuro serán clave para abordar las cuestiones de equidad.
Las políticas y las inversiones deberán crear las condiciones propicias para la participación plena de las mujeres, las comunidades y los pueblos indígenas en las actividades oceánicas y en la toma de decisiones, al tiempo que amplían las oportunidades de acceder a un trabajo decente.
Los países deben trabajar con la industria en prácticas empresariales responsables que involucren y beneficien a las comunidades costeras y a los pescadores a pequeña escala, y que protejan los derechos de todos los trabajadores de las industrias oceánicas. El trabajo forzoso en el sector pesquero fue denunciado en 47 países en 2016; hoy en día, niños de tan solo 11 años trabajan en buques pesqueros a cientos de millas de su hogar. Una mayor transparencia en torno a las actividades en curso o planificadas, o la adopción de prácticas corporativas de responsabilidad oceánica, debería ser un requisito previo para obtener una licencia para operar.
4. Conocimiento oceánico
Los datos y la tecnología revolucionarios, combinados con los conocimientos tradicionales y locales, tienen el potencial de transformar nuestra comprensión, uso y gestión del océano. Necesitaremos fomentar la alfabetización oceánica; invertir en conocimiento, tecnología y capacitación para la conservación y gestión oceánicas; e intensificar la cooperación y la transferencia de conocimiento y tecnología para garantizar que esta información sea accesible para todos. Todos estos elementos serán importantes en el próximo Decenio de las Naciones Unidas de la Ciencia Oceánica para el Desarrollo Sostenible (2021-2030).
Las asociaciones innovadoras y las inversiones podrían ampliar los sistemas de observación oceánica a nivel local y mundial, como la Plataforma de Datos Oceánicos y Global Fishing Watch. Estos sistemas son esenciales para cubrir las grandes lagunas de datos sobre ecosistemas oceánicos como manglares, praderas marinas, lechos de algas y sistemas de aguas profundas, y para aportar mayor transparencia a la actividad pesquera mundial.
Las políticas deben acelerar el intercambio transparente y abierto de datos oceánicos y garantizar que la investigación y el conocimiento puedan orientar una toma de decisiones mejor y más equitativa.
Hasta la fecha, nuestra visión del valor del océano se ha centrado excesivamente en una única medida de contribución al PIB. Para reflejar mejor el verdadero valor del océano y hacer un seguimiento de si las inversiones oceánicas están generando riqueza oceánica para las generaciones futuras, los países podrían acelerar el desarrollo de cuentas oceánicas específicas como parte de sus procesos de contabilidad nacional. Estas cuentas pueden ayudar a los responsables de la toma de decisiones a comprender las contribuciones de la economía oceánica a la riqueza, cómo beneficia a distintos grupos de personas y el estado de los activos ambientales que nos proporcionan bienes y servicios esenciales.
5. Financiación oceánica
El capital para financiar la transformación hacia una economía oceánica sostenible será esencial para la ejecución exitosa de la nueva agenda de acción oceánica del Panel del Océano.
La mayor adopción de los principios de finanzas sostenibles por parte de diversos actores representa una oportunidad clave para garantizar que las finanzas convencionales se reorienten hacia resultados oceánicos sostenibles y que las inversiones de estímulo por la COVID-19 aceleren el gran reinicio oceánico.
Los Planes Oceánicos Sostenibles son un mecanismo importante para atraer mayores inversiones hacia las industrias oceánicas sostenibles. Está surgiendo una alianza mundial integrada por instituciones de los sectores financiero, intergubernamental e investigación oceánica para ayudar a los países a superar las barreras técnicas y financieras para elaborar e implementar estos planes. Los países del Panel del Océano buscarán generar dinamismo en torno a esta alianza durante 2021.
Salvaguardar nuestro océano para las economías, las comunidades y el medio ambiente
Para los entusiastas del océano, muchas de las acciones mencionadas anteriormente pueden resultarles familiares. Es cierto que hace tiempo sabemos lo que debemos hacer para solucionar los problemas que enfrenta el océano. Lo que ha faltado, hasta ahora, es liderazgo desde las más altas instancias de decisión para convertir el conocimiento en acción. Un compromiso de 14 líderes mundiales con la gestión oceánica 100% sostenible es el tipo de voluntad política y de acción audaz que necesitamos para empezar a avanzar en la dirección correcta.
El Panel del Océano liderará con el ejemplo en esta agenda transformadora, trabajando de manera colaborativa para elevar el perfil de la economía oceánica en el escenario internacional; promoviendo el océano como una inversión inteligente con enormes beneficios sociales, sanitarios, económicos y ambientales; y fomentando el reconocimiento del océano como un aliado fundamental para la recuperación económica y social mundial y la prosperidad futura.
La investigación revisada por pares encargada por el Panel del Océano ya ha orientado la formulación de políticas en los niveles más altos de gobierno y ha impulsado la acción en una red creciente de líderes del mundo empresarial, financiero y de la sociedad civil.
Para avanzar más y más rápido, es fundamental que otros líderes mundiales, empresas, inversores y la sociedad civil se unan al Panel del Océano en sus esfuerzos. Al acelerar una acción audaz y transformadora, el mundo puede garantizar que, para 2030, todas las zonas oceánicas bajo jurisdicción nacional estén gestionadas de forma sostenible.






