A medida que los estilos de vida en el Reino Unido se han vuelto más estresantes y agobiantes, la gente ha empezado a buscar formas alternativas de vivir. Algunas buscan ahora un sentido más comunitario en su vida en el hogar y están explorando la opción de unirse a una “comunidad intencional”.
Las comunidades intencionales adoptan muchas formas y tamaños diferentes. En pocas palabras, son grupos de personas que deciden compartir su vida y vivir en comunidad con otras. Esto va más allá de, por ejemplo, las personas que comparten un bloque de pisos, pero, por otra parte, han dejado atrás el estereotipo de las comunas hippies. Las comunidades intencionales pueden ser tan variadas como un grupo de personas que ocupan juntas una vivienda como comunidad de protesta, o un grupo que se reúne para autoconstruir . Son lugares en los que las personas “viven juntas o comparten instalaciones comunes y… se relacionan regularmente entre sí sobre la base de valores comunes explícitos”.
El cohousing, en particular (en el que las personas compran una “participación” de la propiedad y del terreno), está ganando popularidad en el Reino Unido y recientemente se ha beneficiado de la financiación gubernamental. Actualmente hay más de 60 grupos en proceso de desarrollar nuevos proyectos de cohousing, con más en el horizonte.
Al mismo tiempo, otras formas de comunidad intencional, como las cooperativas de vivienda (las personas se unen, por una cuota simbólica, a una cooperativa que es propietaria del inmueble y son, a la vez, responsables de la propiedad e inquilinas de la cooperativa), también están cobrando cada vez más atractivo a medida que el coste del alquiler se vuelve prohibitivo.
Vivir en una comunidad intencional tiene innumerables ventajas; aquí tienes solo cuatro razones más por las que podría ser para ti.
1. La propiedad colectiva puede darte más
Vivir en una casa señorial con su propio lago para barcas está fuera del alcance de muchos, pero no de los miembros de la comunidad Dol-Llys, que viven cerca de Lllanidloes, en el centro de Gales. Dol-Llys era originalmente una casa de estilo Regencia propiedad del consejo del condado, pero seis familias la compraron en 1992. Las familias comparten todas las 14 acres de terreno, que incluyen un lago artificial para barcas.
Thundercliffe Grange situada justo a las afueras de Rotherham, por su parte, cuenta con bosque propio, un jardín amurallado y un bloque de cuadras.
La naturaleza colectiva de las comunidades intencionales suele significar que, cuando un grupo pone en común sus recursos, sus miembros pueden aumentar considerablemente su poder adquisitivo. La comunidad de Cannon Frome comparte una casona georgiana en Herefordshire con su propia sala de banquetes, mientras que los de Laurieston Hall, en Escocia, residen en una impresionante mansión victoriana con 135 acres de bosques, pastos y marismas.

Aunque no todas las comunidades intencionales son tan grandiosas, la propiedad colectiva permite a los grupos compartir otros recursos, como espacios de reunión y cobertizos comunitarios para herramientas.
2. Puede ser bueno para el medio ambiente
Muchas cooperativas de vivienda y proyectos de cohousing comparten no solo el espacio, sino también los recursos. De hecho, los investigadores han constatado que cocinar y comer en comunidad reduce tanto el consumo de energía como el desperdicio de alimentos. Además, las comunidades intencionales tienen más probabilidades de participar en actividades proambientales, como compartir el coche, las lavanderías colectivas y, en algunos casos, son autosuficientes.
En Old Hall, en la zona rural de Suffolk, la comunidad, de más de 40 adultos, gestiona más de 70 acres de terreno y tiene sus propias vacas, gallinas, ovejas, cerdos, abejas y huertos. Todas las comidas se hacen en comunidad y una gran parte de sus alimentos se cultiva o produce in situ.
3. Es bueno para el bienestar
Hay pruebas de que la vida en comunidad, y en particular comer regularmente con otras personas, puede mejorar el bienestar y podría reducir los sentimientos de soledad, también.
Algunas comunidades, como el proyecto Older Womens Co-Housing en el norte de Londres, se han creado específicamente como alternativa a vivir solas. Maria Brenton, portavoz desde hace mucho tiempo del proyecto de Londres y defensora del cohousing para personas mayores, ha llevado a cabo una amplia investigación sobre los aspectos del bienestar de la vida en comunidad y sugiere que el cohousing tiene potencial para “mantener a las personas mayores activas, sanas y comprometidas, y reduce la demanda de servicios de atención sanitaria y social”.
Los proyectos de cohousing construidos a medida como el del norte de Londres suelen favorecer la interacción comunitaria y tienen este factor integrado en el propio diseño del lugar. Por ejemplo, las viviendas de Lancaster Cohousing dan todas a una senda peatonal compartida, lo que aumenta las interacciones sociales y la sensación de comunidad.
4. Las comunidades aspiran a ser inclusivas
Aunque están muy pobladas de titulados e incluso de profesores universitarios, muchas comunidades intencionales consideran la inclusión un principio clave y se esfuerzan por ser asequibles para una diversidad de miembros. El modelo de propiedad de LILAC, una comunidad de viviendas ecoconstruidas en Leeds, se diseñó para que quienes tienen ingresos más bajos puedan permitirse unirse. Chapel Town Cohousing, también en Leeds, por su parte, cuenta con una política de admisión que reserva plazas para personas con discapacidad, personas de minorías étnicas o personas que se identifican como LGBTQ.
Si estás considerando una forma alternativa de vivir, no estás solo. De hecho, estarás en muy buena compañía.





