Cinco formas en que las personas pueden ayudar a salvar los océanos

A plastic bottle is seen floating in an Adriatic sea of the island Mljet, Croatia, May 30, 2018. REUTERS/Antonio Bronic
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Nunca he entendido por qué la sociedad cree que los jóvenes no son capaces de cambiar el mundo; las ideas cambian el mundo, y los jóvenes están llenos de ideas y de energía para ponerlas en práctica.

Hoy en día, la mayoría de las personas no se dedica a generar nuevas ideas ni a buscar activamente nuevas formas de ver el mundo. En cambio, intentan averiguar cómo maximizar su beneficio dentro de los límites de su realidad. Es la aceptación de esa realidad lo que nos mantiene atrapados en los mismos ciclos que degradan nuestro planeta. Los jóvenes, o las personas que son jóvenes de espíritu, son quienes están dispuestos a observar cómo se hacen las cosas y a preguntar: ¿por qué? Estas son las personas que el mundo más necesita.

Desde esa perspectiva, puede ayudar a proteger nuestro océano de estas maneras tangibles:

1. Deje de usar productos desechables

Una de las mentalidades anticuadas que debemos sustituir en nuestra sociedad es la de anteponer la comodidad a la sostenibilidad.

La comodidad se ha arraigado tanto en la vida diaria que hemos olvidado lo que sacrificamos para disfrutarla. Olvidamos que el costo no es solo de 5 minutos de su vida para guardar un tupper reutilizable, ni de las miradas extrañas en una cafetería local cuando pide que le llenen su termo: el costo es la salud de nuestro entorno y de las demás especies con las que compartimos este planeta. Y si cree que reciclar le salvará, considere que de las casi 40 millones de toneladas de plástico generado en Estados Unidos el año pasado, solo el 4,4 % fue reciclado adecuadamente. Salvar el planeta exigirá sacrificios importantes, y empieza por soportar pequeñas molestias e incomodidades.

2. Recoja basura en playas y vías fluviales

Cambiar el enfoque de la sociedad sobre la comodidad llevará tiempo. Así que, mientras tanto, trabaje para mitigar los efectos visibles empezando o uniéndose a una limpieza de playas o de vías fluviales.

Recoger basura puede parecer insignificante, sobre todo si se tiene en cuenta que 8000 millones de toneladas de desechos terminan en el océano cada año (equivalente a un camión de basura de plástico vertido al océano cada minuto). Sin embargo, ensuciarse las manos con las consecuencias del consumo es la forma más motivadora de cambiar la propia vida. Además, recoger basura en una playa o en un río significa retirarla del ecosistema.

3. Elija bien su protector solar

Los científicos estiman que 14 000 toneladas de protector solar (equivalentes a entre 25 y 60 millones de botellas) se desprenden de quienes practican esnórquel y nadan y llegan a los arrecifes de coral cada año. El año pasado, Hawái se convirtió en el primer estado en aprobar una legislación pionera que prohíbe la venta de protectores solares elaborados con ingredientes (oxibenzona y octinoxato) que suelen encontrarse en los protectores solares de base química. ¡Investigue y encuentre un protector solar respetuoso con el océano!

4. Elija también todo lo demás con sensatez

Ahora que sabe que el protector solar es un contaminante marino, piense en artículos domésticos que parecen inofensivos pero que llegan al océano a través de las vías fluviales. Se trata sobre todo de productos de limpieza, como detergentes para la ropa, disolventes químicos y cosméticos y productos de higiene personal. Muchas personas suponen que todas las aguas residuales se tratan adecuadamente, pero desconocen que muchos sistemas de alcantarillado de las ciudades modernas son sistemas de alcantarillado combinados, lo que significa que existe un único sistema para recoger tanto las aguas residuales como la escorrentía pluvial. Así, cuando hay una tormenta, el sistema se desborda de agua y, para aliviarlo, las aguas residuales van directamente al océano. De hecho, hay muchas fuentes de contaminación “no puntual” que, a través de la escorrentía, contribuyen a la contaminación del océano. Por tanto, también importan el fertilizante o los pesticidas que usa en su jardín.

5. Comparta sus decisiones y compromisos con los demás

A estas alturas ya habrá captado el tema de esta lista: el cambio nace de las decisiones que toma. En la realidad actual, suponemos que estamos a merced de las grandes empresas que deciden lo que podemos comprar, pero nuestro poder reside en nuestra capacidad de elegir. Con cada decisión que tomamos, especialmente aquellas en las que respaldamos económicamente, emitimos nuestro voto por lo que nos importa.

Deje que la gente vea cuánto le importa, aunque parezca poco elegante, temerario o incómodo. La verdad es que a todos los demás también les importa, pero la exposición repetida a «la forma en que son las cosas» les ha hecho olvidar el corazón joven que antes creía que todo era posible.

Tome una postura y otros se pondrán a su lado.

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