He aquí una mejor manera de salvar a los animales marinos en peligro de extinción del mundo

Marine tourism rarely contributes directly towards marine conservation projects. In picture: People scuba-diving in Blue Lagoon, Indonesia.
Marine tourism rarely contributes directly towards marine conservation projects.Image: Unsplash/Taylor Simpson
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  • La megafauna marina, como los tiburones, las rayas y las tortugas, forma parte de los grupos de especies más amenazados del mundo, pero despierta un gran interés entre los turistas.

  • En cambio, las comunidades costeras que dependen de la megafauna marina para obtener alimentos e ingresos rara vez están en condiciones de beneficiarse del turismo marino.

  • Los encuestados estaban dispuestos a pagar una media diaria de 10–15 dólares estadounidenses por persona para proyectos comunitarios de conservación marina.

  • Los gravámenes al turismo marino pueden convertirse en un mecanismo clave de financiación para alcanzar los objetivos mundiales de biodiversidad.

Sujeta a la sobrepesca, la megafauna marina —como los tiburones, las rayas y las tortugas— forma parte de los grupos de especies más amenazados. Algo paradójicamente, estas especies también despiertan un gran interés.

Las actividades turísticas, como el buceo, atribuyen un considerable valor económico a estas especies. Un estudio calcula que el turismo mundial relacionado con las mantarrayas genera cada año 140 millones de dólares estadounidenses (116 millones de libras esterlinas).

El turismo marino suele promocionarse como una alternativa más compatible con la conservación que la pesca insostenible. Sin embargo, pese a su valor, el turismo marino rara vez contribuye directamente a la conservación. La industria turística suele apropiarse del valor económico de estas especies, que rara vez se destina directamente a acciones de conservación.

Las actividades turísticas marinas, como el buceo, atribuyen un considerable valor económico a estas especies.Image: Unsplash/Aviv Perets.

En cambio, las comunidades costeras que dependen de la megafauna marina para obtener alimentos e ingresos rara vez están en condiciones de beneficiarse del turismo marino.

Además, debido a las normas restrictivas, los costes de la conservación marina también suelen recaer en estas comunidades. Un estudio calculó, por ejemplo, que los límites de captura de especies de tiburones en peligro de extinción podrían costar a los pescadores indonesios de bajos ingresos hasta el 17,6 % de sus ingresos anuales.

Un enfoque según el cual paga quien se beneficia

Una posible solución a esta desigualdad es un enfoque de conservación según el cual paga quien se beneficia.

En este enfoque, se cobra una tasa a los turistas o a las empresas orientadas al turismo. Los ingresos se invierten después en proyectos comunitarios de conservación, que proporcionan a las comunidades costeras los recursos necesarios para facilitar la conservación y, al mismo tiempo, respaldar sus medios de vida.

En un estudio reciente, mis colegas y yo investigamos la viabilidad de este enfoque.

Mediante una encuesta en línea a personas con un interés general por los viajes, determinamos la disposición de los turistas marinos internacionales a contribuir a la conservación comunitaria de los tiburones. Se presentó a los participantes una situación en la que se encontraban en un destino tropical de playa. También se les informó de la existencia de una comunidad cercana que dependía en gran medida de la captura de tiburones en peligro de extinción.

Ante esta situación, se preguntó a los participantes cuál era la cantidad máxima que pagarían por una tasa de conservación marina. La tasa, añadida al precio de las actividades marinas, compensaría directamente a los pescadores locales por reducir sus capturas de especies de tiburones en peligro de extinción.

Combinando la disposición media a pagar por persona con datos de mercado de dos destinos vacacionales populares de Indonesia —Lombok y Pulau Weh, ambos hogar de varias especies de tiburones en peligro de extinción—, calculamos cuántos ingresos podrían recaudarse para la conservación cada año.

Amplio apoyo a los gravámenes turísticos

Nuestros resultados muestran un amplio apoyo a los gravámenes turísticos.

Los encuestados estaban dispuestos a pagar una media diaria de 10–15 dólares estadounidenses (8,25–12,37 libras esterlinas) por persona para proyectos comunitarios de conservación marina.

Esto equivale a unos ingresos potenciales de 2,3–6,8 millones de dólares estadounidenses (1,9–5,6 millones de libras esterlinas) al año en Lombok y de 300.000–900.000 dólares estadounidenses (247.000–742.000 libras esterlinas) al año en Pulau Weh para las comunidades costeras. La estimación más baja se basa en un gravamen de 10 dólares estadounidenses al día y un día de actividades marinas por turista; la más alta, en 15 dólares estadounidenses al día y dos días de actividades marinas por turista.

Estos ingresos superan los costes estimados de la conservación comunitaria de tiburones en las pesquerías cercanas. Ya hay proyectos pilotoen marcha en estas comunidades, en los que se compensa a los pescadores por liberar especies en peligro crítico de extinción, con algunos primeros resultados positivos.

Inversión directa

El turismo marino es una fuente de ingresos infrautilizada para la conservación marina. Sin embargo, los mecanismos de financiación deben diseñarse adecuadamente.

Los encuestados en nuestro estudio expresaron una marcada preferencia por financiar ONG medioambientales o realizar pagos directos a las comunidades locales. Hubo menos apoyo a pagar un gravamen a los gobiernos nacionales o locales. Esto implica que, para que los gravámenes al turismo marino tengan éxito, los ingresos deben distribuirse de forma transparente a proyectos gestionados localmente.

Nuestra investigación también reveló que la disposición de los viajeros a pagar dependía del presupuesto de sus vacaciones. Por tanto, los ingresos para la conservación podrían ser mayores en los destinos de lujo y mucho menores en los destinos económicos. Esto pone de relieve la necesidad de adaptar los mecanismos a los contextos y mercados locales.

A partir de nuestros hallazgos, también sugerimos que quizá no sea necesario ofrecer información sobre conservación marina en el «punto de venta». Descubrimos que las conductas pros ambientales ya existentes aumentaban la disposición a pagar. Proporcionar información sobre los problemas de conservación de los tiburones justo antes de la encuesta apenas influyó en la disposición de los participantes a pagar.

Más del 80 % de los encuestados también estuvo de acuerdo en que sería más probable que comprara bienes y servicios de empresas turísticas comprometidas con el medioambiente. Esto también plantea la posibilidad de que los clientes consideren más atractivas a las empresas que incorporan gravámenes de conservación en sus precios.

Las zonas de arrecifes atraen a unos 70 millones de turistas cada año. Si cada turista estuviera dispuesto a pagar tan solo 10 dólares estadounidenses (8,25 libras esterlinas) por viaje, los gravámenes al turismo marino podrían generar al menos 700 millones de dólares estadounidenses (580 millones de libras esterlinas) para la conservación marina cada año y, con ello, garantizar que las comunidades costeras vulnerables no asuman todos los costes.

Los gravámenes al turismo marino pueden convertirse en un mecanismo clave de financiación para alcanzar los objetivos mundiales de biodiversidad y corregir los desajustes entre los costes y los beneficios de la conservación marina. Pero solo si se diseñan correctamente. Existe una clara oportunidad para que los operadores turísticos, los gobiernos, las ONG y las comunidades costeras establezcan alianzas que permitan aprovechar el potencial de los gravámenes al turismo marino.

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