Las paleontólogas están tan hartas del sexismo que se dejan crecer barba

Dr. Katherine Badgley looks out over her field site in the Mojave Desert in California
Dr. Katherine Badgley looks out over her field site in the Mojave Desert in CaliforniaImage: The Bearded Lady Project
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Hartta de que la pasen por alto como científica, pese a abrirse paso entre el barro cargando equipos pesados y trabajar el doble que sus colegas varones, la doctora Ellen Currano impulsa un cambio: se ha dejado crecer barba.

Currano, profesora asociada de paleobotánica en la Universidad de Wyoming, en Estados Unidos, afirma que su paciencia por verse relegada en un mundo dominado por hombres se agotó cuando un colega varón fue elogiado por una idea que ella había expresado momentos antes.

Confesó a su amiga cineasta Lexi Jamieson Marsh que estaba cansada de sentirse invisible y de ver que, cuando se necesitaba un experto, siempre entrevistaban en televisión a científicos varones.

"Pensé: 'Si me pongo barba, quizá así me escuchen lo que tengo que decir'", explicó a la Fundación Thomson Reuters.

Marsh afirma que el comentario de Currano tocó una fibra sensible e inspiró "The Bearded Lady Project: Challenging the Face of Science", una forma irónica de celebrar a las mujeres que dedican su vida a las geociencias.

"Con un poco de vello facial bien colocado, cualquier científica puede parecer igual de robusta, fuerte y decidida", afirma el proyecto en su sitio web.

Según la Sociedad de Paleontología de Vertebrados, menos de una de cada cuatro personas que forman parte de sociedades profesionales de paleontólogos son mujeres.

El proyecto incluye un sitio web, dos documentales y una exposición itinerante con retratos de unas 100 paleontólogas con vello facial que comparten historias sobre la lucha por la igualdad salarial, las oportunidades de trabajo de campo y los ascensos.

En la serie, una Currano barbuda aparece de pie en una montaña, con un cinturón de herramientas en la cintura y un pico en la mano mientras excava hojas fósiles para examinarlas en busca de picaduras de insectos y comprobar cómo cambian las interacciones entre plantas e insectos a medida que la Tierra se enfría y se calienta.

El primer documental de largometraje se estrenará esta semana en la Universidad de California en Berkeley, donde la exposición fotográfica también podrá verse hasta septiembre, y todos los ingresos se destinarán a un fondo para futuras paleontólogas.

"Para las mujeres, es una oportunidad de compartir lo que les ha ocurrido o las formas en que consideran que su institución podría mejorar", afirmó Currano.

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