Esta "oruga muy hambrienta" está causando estragos en campos de todo el mundo

A crop-eating armyworm is seen on a sorghum plant at a farm in Settlers, northern province of Limpopo, February 8,2017. REUTERS/Siphiwe Sibeko - RC11ADEC8620
Fall armyworm has spread from Africa to Asia in just three years.Image: REUTERS/Siphiwe Sibeko
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Una oruga muy hambrienta arrasa los cultivos de todo el mundo, dejando a su paso un rastro de destrucción. El gusano cogollero, también conocido como Spodoptera frugiperda (destructor de frutos), adora comer maíz, pero también azota muchos otros cultivos vitales para la seguridad alimentaria humana, como el arroz y el sorgo.

Esta máquina invasora de comer se originó en las Américas, donde fue descrita por primera vez en 1797, pero en los últimos años se ha extendido por todo el mundo. Fue notificada en África en 2016 y ahora ha llegado a China, extendiéndose de oeste a este por dos continentes en apenas tres años. La entrada de la plaga en esta parte de Asia es importante porque en ella y en regiones cercanas viven muchísimas personas, y ya existe una enorme presión sobre los sistemas de producción de alimentos de la zona.

Pero hay esperanza. Mis colegas y yo investigamos formas de detener la plaga que no dependan de pesticidas dañinos y que puedan adoptarse en todo el mundo.

Se desconoce cómo el gusano cogollero cruzó el Atlántico desde su área de distribución nativa en las regiones tropicales y subtropicales de las Américas. Quizá fue mediante la migración a larga distancia de polillas, posiblemente arrastradas por el viento, que luego pusieron huevos en África. O quizá fue a través del comercio de productos agrícolas contaminados que ya contenían huevos y orugas hambrientas.

Aunque se desconoce el medio de entrada, el resultado es claro. Se están arruinando los cultivos y los medios de vida. El gusano cogollero puede destruir hasta el 50% de la cosecha de un productor, y el efecto sobre los pequeños agricultores que cultivan para alimentar a sus familias es terrible.

Además, como las polillas adultas pueden viajar cientos de kilómetros, la plaga se extendió rápidamente por la mayor parte de África subsahariana, causando estragos a su paso. Se calcula que las pérdidas de cultivos en 12 países africanos podrían llegar a ascender a US$6,1 mil millones al año.

Pero no se detuvo ahí. En julio de 2018 se detectó en el estado de Karnataka, en India, la primera infestación notificada en Asia. Para diciembre de 2018 ya se había extendido a Tailandia, y sigue avanzando, ahora notificada en más de la mitad de las provincias de China.

Es sorprendente que el gusano cogollero haya logrado cruzar dos continentes en tan poco tiempo. Hoy hay extensas áreas de cultivos vulnerables a la plaga, y se ha extendido tanto que ya no puede erradicarse, por lo que sus poblaciones deben gestionarse.

La reacción inmediata en muchos lugares ha sido utilizar pesticidas, pero el gusano cogollero es bien conocido por su capacidad para desarrollar resistencia a estos productos. Además, los insecticidas más potentes y de amplio espectro podrían matar a insectos beneficiosos que son enemigos naturales de la plaga. Sin embargo, recurrir a algunas defensas más naturales podría ser en realidad una estrategia viable, además de más respetuosa con el medio ambiente.

Solución en cuatro partes

En una investigación colaborativa con el Centro Internacional de Fisiología y Ecología de Insectos de Kenia, mis colegas y yo estamos desarrollando cuatro formas de aumentar la resiliencia frente a la plaga. En primer lugar, estamos evaluando los niveles de resistencia natural de los cultivos para determinar qué variedades son más robustas frente al ataque de la plaga. Los primeros resultados muestran que los daños pueden reducirse en parte de este modo.

En segundo lugar, intentamos alejar a las plagas del cultivo principal intercalándolo con un cultivo que les resulta desagradable porque libera olores repelentes asociados a una planta ya dañada. Y en tercer lugar, plantamos lo que se conoce como plantas trampa atractivas para atraer a la oruga hacia otros lugares. Esta técnica se denomina sistema de cultivos asociados "empuje-tracción" y actualmente se utiliza con éxito contra las plagas de barrenadores del tallo. Los primeros resultados muestran reducciones sustanciales en la infestación por gusano cogollero en los campos con sistema de empuje-tracción.

Image: FAO Lesotho

En cuarto lugar, intentamos atraer a depredadores locales de la plaga, como las avispas parasitoides que la matan poniendo sus propios huevos dentro de la oruga. Para ello, utilizamos cultivos asociados atractivos y otros que liberan una señal de auxilio - un olor que libera la planta cuando es atacada para convocar a insectos guardaespaldas.

Nuestra investigación requiere un conocimiento detallado de los depredadores y parásitos que son los principales enemigos naturales del gusano cogollero invasor. Por ello, una parte importante de nuestro proyecto consiste en comprender la relación actual entre la plaga y sus depredadores en los lugares donde se cultivan los productos. Trabajamos estrechamente con agricultores locales para desarrollar el sistema.

Esperamos que esta estrategia, que combina los intentos de resistir, expulsar, atrapar y matar al gusano cogollero, permita crear un sistema de cultivo novedoso capaz de resistir el ataque. Aunque nuestro proyecto se desarrolla en Kenia, esperamos que enfoques similares puedan utilizarse en Asia y en todo el mundo.

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