Millones de aparatos eléctricos en Europa tendrán pronto que diseñarse para que sean más fáciles de reparar, gracias a las nuevas normas que incentivan a los fabricantes a diseñar productos pensando en la economía circular.
Desde lavadoras hasta máquinas expendedoras, la Directiva de diseño ecológico alargará la vida útil de muchos aparatos al garantizar que las piezas de repuesto sean más fáciles de conseguir. Los fabricantes tendrán que disponer de repuestos durante un máximo de 10 años y asegurarse de que se entreguen con rapidez.
La nueva directiva responde, en parte, a las quejas de los consumidores, que consideran más fácil y barato sustituir algunos equipos que repararlos, debido a la falta de piezas de repuesto, la complejidad de las reparaciones o el elevado precio de los repuestos.
Es hora de ahorrar energía
La legislación abarca:
Frigoríficos
Lavadoras
Lavavajillas
Pantallas electrónicas (incluidos los televisores)
Fuentes de luz y equipos de control independientes
Fuentes de alimentación externas
Motores eléctricos
Frigoríficos comerciales con función de venta directa (como los de supermercados o las máquinas expendedoras de bebidas frías)
Transformadores de potencia
Equipos de soldadura
La medida también incluye requisitos para mejorar la eficiencia energética. De aquí a 2030, se prevé que la introducción de objetivos más estrictos reduzca el consumo de energía en 167 TWh, es decir, el consumo energético anual de Dinamarca.
Esto supondrá una reducción de más de 46 millones de toneladas de CO2, lo que constituye «una contribución directa a la aplicación del Acuerdo de París», según la Comisión Europea.
Los consumidores de toda Europa podrían ahorrar colectivamente 20 000 millones de euros en facturas energéticas al año a partir de 2030. Además, habrá ahorros de agua gracias a los cambios en las lavadoras y lavasecadoras domésticas. Podrían ahorrarse unos 711 millones de m³ de agua al año.
Dando vueltas en círculo
Los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), es decir, los dispositivos eléctricos o electrónicos desechados, son ya la fuente de residuos de crecimiento más rápido del mundo. Se generan unos 50 millones de toneladas al año. Pero solo alrededor del 20 % se gestiona de forma adecuada. Avanzar hacia un modelo de economía circular, con un énfasis en la reutilización en lugar de la sustitución de artículos, podría ser una forma de abordar el problema.
En Europa hay más lavadoras que coches, y cada una contiene, por lo general, entre 30 kg y 40 kg de acero. Sin embargo, la calidad de fabricación y la fiabilidad no son las mismas en todas las máquinas. Según la Fundación Ellen MacArthur, la longevidad se mide en ciclos de lavado, que van desde unos 2000 en los modelos de gama básica hasta 10 000 en los aparatos de alta calidad.
Cuanto más tiempo siga funcionando una máquina, menor será su coste de lavado a lo largo de su vida útil.
Las nuevas normas sobre el «derecho a reparar» de la Comisión Europea probablemente serán especialmente bien recibidas por el sector de la reparación y el mantenimiento. Aunque los fabricantes tendrán que poner ampliamente a disposición las piezas de repuesto en virtud de la Directiva de diseño ecológico, solo tendrán que suministrarlas a reparadores profesionales.
Aunque las reparaciones deberán poder realizarse con herramientas de fácil acceso y sin causar daños al aparato, según afirma la Comisión Europea, quienes esperen poder reparar ellos mismos los electrodomésticos podrían llevarse una decepción.







