La contaminación mortal no es un problema exclusivo del mundo en desarrollo.
Según nuevos datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente , también es un problema importante en Europa.
En los 28 Estados miembros de la UE se produjeron casi medio millón de muertes prematuras en 2015 como consecuencia de la exposición a partículas finas (PM 2.5), ozono y dióxido de nitrógeno.
Las partículas finas fueron responsables del mayor número de muertes —casi 400.000 solo en la UE-28— y el siguiente gráfico de Statista muestra los países más afectados.
Muertes prematuras por contaminación del aire
En Alemania hubo más de 62.000 muertes atribuibles a la exposición a PM 2.5 en 2015, seguida de cerca por Italia.
Probablemente no sorprenda que Alemania ocupe el primer puesto en cifras totales, dado que tiene la mayor población de todos los países de la UE. Pero si se calculan las muertes relacionadas con la contaminación del aire por cada 100.000 habitantes, países como Bulgaria, Rumanía y Hungría presentan cifras mucho peores.
El «mayor riesgo ambiental» de Europa
Un informe independiente del Tribunal de Cuentas de la UE ha calificado la contaminación del aire como «el mayor riesgo ambiental para la salud pública» en Europa.
El informe también señaló que los gobiernos no estaban haciendo lo suficiente para abordar el problema. Describió los límites europeos a la contaminación del aire como «mucho menos estrictos» que las directrices de la OMS.
La situación mundial
En todo el mundo, nueve de cada diez personas viven en zonas con niveles peligrosos de contaminación del aire, y alrededor de 7 millones de personas mueren prematuramente cada año por respirar aire contaminado.
Un informe reciente del Health Effects Institute mostró que China y la India registran el mayor número total de muertes atribuibles a la contaminación del aire. Sin embargo, al tener en cuenta el tamaño de la población, Afganistán y Pakistán presentan las tasas de mortalidad más altas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) puso recientemente de manifiesto la magnitud del problema al atribuir a la contaminación del aire un tercio de las muertes por accidente cerebrovascular, cáncer de pulmón y enfermedades cardíacas.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha descrito la contaminación del aire como el «nuevo tabaco».






