Estos medicamentos que salvan vidas se elaboran a partir de veneno mortal

A zoo keeper holds the head of the 13-year old Boa 'Charlotte' during the annual stock take at the zoo in Duisburg January 11, 2013. REUTERS/Ina Fassbender (GERMANY - Tags: ANIMALS) - BM2E91B0Y8J01
Toxins offer solutions to a variety of health problems, from heart disease to diabetes.Image: REUTERS/Ina Fassbender
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Si alguna vez tienes la desgracia de que te muerda una víbora de foseta, te pique un caracol cono o te acerques demasiado a las mandíbulas de un monstruo de Gila, en el mejor de los casos, sentirás mucho dolor. En el peor, podría ser lo último que hagas.

Estas son algunas de las criaturas más venenosas del mundo. Sus potentes toxinas las ayudan a sobrevivir y también podrían salvarte la vida algún día.

La venómica —el análisis científico del veneno— ofrece soluciones innovadoras para problemas de salud que van desde las enfermedades cardíacas y la diabetes hasta el control del dolor crónico.

De hecho, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos ya ha aprobado seis medicamentos derivados del veneno.

Sin embargo, dado que el 15% de los animales del mundo produce algún tipo de veneno, apenas hemos comenzado a explorar su posible contribución a la medicina.

El veneno como medicamento

El veneno del monstruo de Gila es la fuente de un medicamento para la diabetes tipo 2. Image: REUTERS/ Will Burgess

Captopril es un inhibidor de la enzima convertidora de angiotensina (ECA), un tipo de medicamento que se utiliza para tratar la hipertensión, mejorar la supervivencia y reducir el riesgo de insuficiencia cardíaca tras un infarto. Su compuesto principal se deriva de una especie de víbora de foseta que se encuentra en Brasil.

Prialt, derivado del veneno de los caracoles cono, lo utilizan algunas de las aproximadamente 22 millones de personas adultas de Estados Unidos que padecen dolor intenso y crónico.

Byetta forma parte de una nueva generación de medicamentos diseñados para reducir la glucosa en sangre de pacientes con diabetes tipo 2. Su ingrediente clave, la exendina-4, se encuentra en la saliva del monstruo de Gila, una especie de lagarto grande nativa del suroeste de Estados Unidos y el noroeste de México.

Pero el veneno no solo nos proporciona nuevos medicamentos; también nos aporta nuevas ideas sobre cómo funcionan.

La experta en venómica Dra. Mandë Holford, profesora asociada de Química en Hunter College y en el Graduate Center de la City University of New York (CUNY), explica: «Prialt supone un avance decisivo en el tratamiento del dolor, sin riesgo de adicción. Prialt no actúa sobre el mismo objetivo y, por eso, no tiene los mismos efectos secundarios».

«Esto ha abierto una vía completamente nueva para que las empresas farmacéuticas traten el dolor: ahora buscan sustancias que actúen sobre algo distinto de los receptores opioides».

¿Por qué el veneno?

Científicos de todo el mundo están desarrollando potentes medicamentos nuevos derivados del veneno. Image: Mandë Holford

Fruto de miles de años de evolución, el veneno es una mezcla sofisticada que proporciona a los animales un arsenal de armas, ya sea como forma de defensa o para capturar presas.

El uso del veneno en medicina no es nuevo. Nuestros antepasados utilizaban venenos de serpientes y arañas de forma muy parecida a como usaban las plantas medicinales.

El veneno es una sustancia muy compleja, pero las similitudes en su estructura básica y en la manera en que afecta a otros animales hacen que sea un campo prometedor para la investigación.

«Me gusta describir el veneno como una bomba de racimo», dice Holford. «Su función es interrumpir el funcionamiento normal de la presa y, al hacerlo, se dispersa y alcanza varios objetivos. Esto es muy útil para el desarrollo farmacéutico, porque ofrece varias vías de exploración».

«Como actúa con tanta rapidez, es tan potente y se dirige de forma tan específica a su objetivo, el veneno reúne todos los ingredientes necesarios para crear un medicamento».

El trabajo de Holford —por el que fue reconocida como una de las jóvenes científicas del Foro Económico Mundial— consiste en investigar el veneno de los caracoles cono para buscar compuestos peptídicos que podrían utilizarse para tratar el dolor y el cáncer.

Holford dice que su equipo ya ha encontrado un péptido que parece actuar directamente contra los tumores hepáticos y reducir su tamaño.

Una de las razones del creciente interés en este campo es que los avances en las tecnologías del ADN y el ARN permiten realizar investigaciones mucho más rápido.

Por ejemplo, tradicionalmente se extraía veneno fresco del animal y luego se inyectaba a un roedor o pez vivo, sin que este lo sospechara, para estudiar sus efectos.

Hoy en día, ya se han identificado el ADN y el ARN del veneno, lo que permite a los investigadores sintetizar sus componentes y poner a prueba sus teorías.

Como explica Holford: «Estos péptidos tienen una estructura particular, y esa estructura determina su objetivo molecular. Cuando obtenemos la secuencia primaria, buscamos los códigos que indican cómo sería la estructura de ese péptido».

«Luego usamos esa información como pista para intentar averiguar si actuará, por ejemplo, sobre los canales de potasio, los de sodio o los de calcio, tres tipos de canales con funciones diferentes».

Compartir los beneficios

Sin embargo, los medicamentos derivados del veneno también presentan obstáculos.

Por ejemplo, Prialt solo puede administrarse mediante una punción lumbar, lo que limita su uso. De hecho, parte de la investigación de Holford se centra en cómo facilitar la entrada de los péptidos del veneno en el organismo.

«Los tratamientos con péptidos siguen muy rezagados respecto de las moléculas pequeñas, porque estas son más fáciles de producir y, en su mayoría, se pueden tomar por vía oral. Así, cuando te duele la cabeza, puedes tomar una pastilla».

«La insulina es uno de los primeros medicamentos peptídicos que llegaron al mercado y se desarrolló hace más de 40 años, pero todavía no existe una versión oral. Hay que inyectársela. Por eso, la administración es un obstáculo importante para el avance de los tratamientos con péptidos», afirma.

Aun así, es un campo de investigación apasionante y en expansión, que se desarrolla en todo el mundo.

Desde Singapur hasta Brasil, hay laboratorios que estudian los péptidos del veneno. Australia cuenta con una escena de investigación en venómica especialmente activa, quizá no sea de extrañar, ya que el país alberga una gran variedad de criaturas venenosas.

Pero ¿cómo podemos asegurarnos de que los beneficios de toda esta investigación se compartan equitativamente?

En los últimos años, el estudio del veneno ha experimentado un auge y, dado que hasta ahora se ha caracterizado menos del 2% de los compuestos de animales venenosos, Holford afirma que ha llegado el momento de centrarse en la colaboración mundial.

Muchas de las criaturas de las que se obtiene veneno se encuentran en economías de ingresos bajos, mientras que gran parte de la tecnología que permite desarrollar los medicamentos está en economías de ingresos altos. Si no se comparten estos beneficios, los países podrían empezar a imponer barreras de acceso e impedir que se lleven a cabo investigaciones importantes.

«Tenemos que colaborar de verdad para encontrar la manera de cerrar esta brecha. Se trata de averiguar cómo compartir los beneficios», dice Holford.

«Sí, la investigación y el desarrollo son caros, pero sin el organismo nada de esto sería posible. Por eso, el país de origen del organismo debe recibir una parte de los beneficios».

Holford también dice que es importante mantener las fronteras abiertas, no solo para los materiales, sino también para los científicos.

«Una forma de compartir los beneficios económicos es capacitar a las personas para que extraigan sus propios venenos. El próximo medicamento superventas podría venir de África, Brasil o Singapur, y no de Estados Unidos o Europa».

«Es totalmente posible. Pero ¿cómo podemos hacerlo de forma coordinada y colaborativa? Porque esto es, sin duda, ciencia mundial».

La Reunión Anual de los Consejos del Futuro Global 2018 del Foro Económico Mundial se celebra en Dubái, Emiratos Árabes Unidos, del 11 al 12 de noviembre. La Red de Consejos del Futuro Global es la principal red interdisciplinaria de conocimiento del mundo dedicada a promover el pensamiento innovador sobre el futuro.

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