Este plan de 10 pasos reducirá a la mitad el desperdicio de alimentos para 2030

A Palestinian worker collects strawberries at a farm in Tubas, in the in the Israeli-occupied West Bank April 30, 2019. REUTERS/Raneen Sawafta - RC18415BE380
The U.N. has set the world a goal of cutting food waste in half in the next decade.Image: REUTERS/Raneen Sawafta
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La ONU fijó un objetivo mundial de reducir a la mitad la pérdida y el desperdicio de alimentos para 2030. Las cifras alarmantes muestran lo grande que sigue siendo el desafío.

Casi un tercio de todos los alimentos producidos en el mundo no se consume cada año, una cantidad que cuesta a la economía mundial 940 000 millones de dólares y emite el 8 % de los gases de efecto invernadero que calientan el planeta. Al mismo tiempo, 1 de cada 9 personas padece desnutrición.

Un desafío enorme exige una acción enorme. Un nuevo informe del WRI, elaborado con el apoyo de The Rockefeller Foundation y en colaboración con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el Consejo de Defensa de los Recursos Naturales, la Universidad Estatal de Iowa, el Centro Ed Snider de la Universidad de Maryland, el Consorcio para la Innovación en la Reducción de las Pérdidas Poscosecha y el Desperdicio de Alimentos, la Universidad y centro de investigación de Wageningen y WRAP, establece una Agenda de Acción Global para superar el problema mundial de la pérdida y el desperdicio de alimentos.

Image: WRI

En pocas palabras, esta Agenda de Acción Global exhorta a los gobiernos, las empresas, los agricultores, los consumidores y a todos los actores intermedios a desempeñar su papel en un enfoque de tres vertientes:

Objetivo-Medición-Acción: Establecer objetivos de reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos, medir para identificar los focos críticos de pérdida y desperdicio de alimentos y para supervisar los avances a lo largo del tiempo, y actuar sobre dichos focos críticos.

Lista de «tareas pendientes»: Seguir una breve lista de tareas pendientes que hemos identificado para cada actor de la cadena de suministro de alimentos como primeros pasos «sin arrepentimientos» hacia la acción.

10 intervenciones de escalamiento: Colaborar en 10 ámbitos para acelerar la implementación de Objetivo-Medición-Acción y de la lista de «tareas pendientes».

10 formas de ampliar la acción

Para acelerar el impulso, estas son 10 intervenciones que pueden impulsar rápidamente la implementación de un enfoque de Objetivo-Medición-Acción y de acciones específicas para cada actor.

La pérdida de alimentos puede producirse tanto en la granja como en la cocina.Image: ImpaKPro/istockphoto.com

1. Desarrollar estrategias nacionales para la reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos.

Solo un puñado de países han establecido estrategias para reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos, entre ellos el Reino Unido, los Países Bajos y Etiopía. Las estrategias nacionales ayudan a alinear las políticas públicas, las acciones del sector privado, las prácticas de los agricultores y el comportamiento de los consumidores en torno a un objetivo común, por lo que es fundamental que más países creen estrategias para reducir a la mitad la pérdida y el desperdicio de alimentos.

2. Crear asociaciones público-privadas nacionales.

Reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos exige actuar en toda la cadena de suministro alimentario, así como contar con políticas públicas de apoyo. Ninguna institución puede por sí sola impulsar una reducción del 50 % en toda la economía. Las asociaciones público-privadas tienen un historial incipiente, pues se han puesto en marcha en países como los Países Bajos, el Reino Unido y Estados Unidos. En el Reino Unido, el Compromiso Courtauld ha sido firmado por 53 minoristas, que se han comprometido a medir y reducir el desperdicio de alimentos. Si surgieran asociaciones de este tipo en los siguientes países, quedarían cubiertos 20 de los mayores exportadores agrícolas del mundo, que representan el 45 % de la población mundial: Argentina, Bélgica, Brasil, China, Francia, India, Italia, Malasia, México, Nueva Zelanda, Polonia, Tailandia y Turquía.

3. Poner en marcha una iniciativa de cadena de suministro «10x20x30».

Las pérdidas de alimentos suelen producirse durante la producción y, especialmente en los países de ingreso bajo, durante la manipulación y el almacenamiento. Poner en marcha una campaña del sector privado en la que al menos 10 de las mayores empresas de alimentación y agricultura se comprometan a actuar e involucren a sus 20 mayores proveedores para hacer lo mismo para 2030 (de ahí, 10x20x30) podría tener un gran impacto. Este enfoque aprovecha la concentración relativa del mercado y el poder de unas pocas empresas para catalizar el cambio en toda la cadena de suministro y en todas las geografías. Esta intervención sigue un modelo establecido por el gigante minorista Tesco, que ha conseguido que 27 de sus principales proveedores se comprometan a establecer objetivos, medir los avances y actuar.

4. Reducir las pérdidas de los pequeños productores.

Si queremos reducir a la mitad las pérdidas de alimentos, los esfuerzos para ayudar a los pequeños productores a mejorar su productividad y eficiencia necesitan un gran impulso, especialmente para llegar a los pequeños productores del África subsahariana y del sur de Asia, regiones que pierden un estimado del 26 % de sus alimentos durante la cosecha, la manipulación y el almacenamiento. Los enfoques incluyen capacitar a los agricultores para reducir las pérdidas, facilitar el acceso a los mercados para los pequeños productores y mejorar las soluciones de almacenamiento. Por ejemplo, como parte de la iniciativa YieldWise de The Rockefeller Foundation, los agricultores que cultivan tomates en Nigeria recibieron formación en prácticas agronómicas mejoradas y acceso a centros de agregación, lo que redujo el tiempo de transporte hasta el mercado. Tras estas intervenciones, las pérdidas se redujeron un 54 %.

Un agricultor tailandés transporta en barca frutas y verduras al mercado. Image: Flickr/WRI

5. Poner en marcha una «década de soluciones de almacenamiento».

¿Y si la década de 2020 se convirtiera en una década en la que las tecnologías de almacenamiento de alimentos fueran omnipresentes, asequibles y respetuosas con el clima? Hacerlo abordaría un enorme foco de pérdida y desperdicio de alimentos en los países de ingreso bajo, lo que ayudaría a garantizar que más alimentos lleguen con seguridad al mercado. Las innovaciones en refrigeradores solares y los mecanismos de financiación de «arrendamiento con opción de compra» para las aldeas pueden contribuir.

6. Cambiar las normas sociales de consumo.

La ciencia del comportamiento nos indica que un mayor conocimiento de un problema, por sí solo, no se traduce necesariamente en un cambio de conducta. Lo que han demostrado iniciativas exitosas, como la campaña británica «Love Food, Hate Waste», es que hay que proporcionar información a las personas y facilitarles el cambio de conducta. Por eso, «Love Food, Hate Waste» difundió anuncios para sensibilizar y trabajó con minoristas para eliminar ofertas como «compra uno y llévate otro gratis», que fomentan el exceso de compras, así como para imprimir información sobre el almacenamiento de alimentos en los envases, facilitando que las personas desperdicien menos alimentos. Lo que se necesita es que las normas en los países y ciudades de ingreso alto de todo el mundo cambien, de modo que desperdiciar alimentos resulte inaceptable.

7. Centrarse en la reducción de emisiones.

Reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos es una estrategia de mitigación de gases de efecto invernadero poco valorada. Al abordar la pérdida y el desperdicio de alimentos procedentes de la carne de res, los lácteos y el arroz, cuya producción es intensiva en emisiones, estos sectores alimentarios pueden reducir su impacto en el clima. Otra estrategia consiste en que los países incluyan la reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos en sus planes climáticos nacionales, conocidos como Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés). Hasta la fecha, menos de una docena de países han incluido la reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos en sus NDC.

8. Ampliar la financiación.

Muchas de las soluciones prometedoras para reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos necesitan una inyección de financiación para despegar. En 2016, The Rockefeller Foundation puso en marcha la iniciativa YieldWise, con un presupuesto de 130 millones de dólares, para abordar las pérdidas de alimentos en Kenia, Nigeria y Tanzania, y el desperdicio de alimentos en Norteamérica y Europa. En 2019, el Banco Mundial lanzó un bono de desarrollo sostenible de 300 millones de dólares centrado en la reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos. Se necesitan más inversiones de este tipo por parte de un abanico más amplio de financiadores, que abarque desde subvenciones y financiación combinada hasta capital riesgo e inversiones comerciales.

9. Superar el déficit de datos.

Sin más y mejores datos para comprender la escala y el alcance del desafío de la pérdida y el desperdicio de alimentos, corremos el riesgo de no poder identificar los focos críticos, afinar las estrategias de reducción ni supervisar los avances. Durante los próximos cinco años, el mundo necesita un esfuerzo concentrado para medir la cantidad de pérdida y desperdicio de alimentos de una forma más coherente, de modo que los datos sean comparables.

10. Impulsar la agenda de investigación.

Las instituciones de investigación públicas y privadas desempeñan un papel importante, al ayudar a responder preguntas que permitirán al mundo perfeccionar las estrategias para reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos. Son preguntas como: ¿Qué soluciones muestran el mejor retorno de la inversión? ¿Qué tecnologías son las más prometedoras? ¿Qué puede decirnos la ciencia del comportamiento sobre cómo cambiar las normas sociales en lo que respecta al desperdicio de alimentos? Y ¿qué tipos de infraestructura necesitan los agricultores de los países de ingreso bajo para reducir las pérdidas en la granja y en sus proximidades?

Reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos tiene enormes beneficios

Reducir a la mitad con éxito la pérdida y el desperdicio de alimentos aportaría enormes beneficios. Cerraría la brecha entre los alimentos necesarios en 2050 y los disponibles en 2010 en más de un 20 %. Evitaría la necesidad de convertir en tierras agrícolas una superficie del tamaño de Argentina. Y reduciría las emisiones de gases de efecto invernadero en 1,5 gigatoneladas al año para 2050, una cantidad superior a las emisiones actuales de Japón relacionadas con la energía y la industria.

La magnitud del premio es enorme. Así pues, la acción para conquistarlo también debe serlo.

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