Es una imagen cautivadora: cuando empiezan a cambiar las estaciones, basta con mirar al cielo para ver, sin duda, cientos, si no miles, de aves migrando hacia climas más propicios. Y no son solo las aves: las mariposas, las ranas, las serpientes y mamíferos como los ciervos, los alces y las ovejas también migran. De hecho, se ha descrito como algo «casi universal en el reino animal».

Este fascinante fenómeno se produce desde el principio de los tiempos, pero hay un tipo particular de comportamiento migratorio que preocupa a los expertos: la migración provocada por el clima.
A medida que el cambio climático transforma entornos antes favorables en terrenos inhóspitos, los animales se ven obligados a buscar nuevos lugares donde vivir. Para destacar la gravedad del problema, científicos de Nature Conservancy han creado una visualización de datos tan hipnótica como preocupante.
Las distintas especies tienen distintas necesidades climáticas. Mientras que los camellos pueden sobrevivir en algunas de las regiones más cálidas del mundo, la rana de bosque puede soportar temperaturas de hasta -18 °C durante meses. Para crear la visualización de datos, los investigadores compararon las distintas necesidades climáticas de casi 3.000 especies con las proyecciones del cambio climático.
El resultado es un mapa, creado por Dan Majka, que muestra adónde tendrán que huir los animales para encontrar un clima acorde con sus necesidades. «Este mapa muestra la dirección promedio en la que mamíferos, aves y anfibios deben desplazarse para seguir los climas propicios a medida que estos se desplazan por el paisaje», explican los investigadores en su sitio web.
Pero aquí está el problema: aunque en el mapa los flujos puedan parecer fluidos, la realidad es mucho más compleja. En gran medida debido a la actividad humana —las carreteras que construimos, los edificios de apartamentos que levantamos y otras acciones que modifican el paisaje natural—, algunas de estas rutas quedarán bloqueadas para los animales.
Por eso los investigadores esperan que la visualización convenza a los responsables de la toma de decisiones para que actúen ahora.
«Retirar cercas, añadir pasos de fauna (o pasos inferiores) en las principales carreteras y planificar mejor infraestructuras como tuberías y líneas eléctricas pueden ayudar a reconectar zonas fragmentadas por el desarrollo humano», concluyen.






