Estas empresas tecnológicas se oponen al tráfico de especies silvestres

An elephant grazes in the open field within the Amboseli National Park, southeast of Kenya's capital Nairobi, April 25, 2016. REUTERS/Thomas Mukoya
21 tech companies are working together to help stop wildlife traffickers buying and selling ivory online.Image: REUTERS/Thomas Mukoya
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El tráfico de especies silvestres es un delito generalizado que pone en peligro a los animales y amenaza a las poblaciones de fauna silvestre. Internet ha facilitado aún más que los traficantes comercien ilegalmente con animales y productos como el marfil y el cuerno de rinoceronte en línea. Ahora, 21 empresas tecnológicas líderes están trabajando juntas para impedir el comercio de animales en sus sitios y plataformas.

La semana pasada, la Coalición mundial para poner fin al tráfico de especies silvestres en línea fue lanzada por TRAFFIC, el Fondo Internacional para el Bienestar Animal y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), y cuenta con empresas como Google, Facebook, Microsoft, Instagram y Alibaba. La coalición “trabajará conjuntamente para reducir colectivamente en un 80 % el tráfico de especies silvestres en todas las plataformas para 2020”.

El mercado negro de productos de especies silvestres es más amplio y accesible que nunca gracias al anonimato que puede ofrecer internet. Podríamos pensar que delitos como el comercio de marfil pertenecen a otra época, pero las nuevas tecnologías crean nuevas vías para que surjan actividades delictivas.

El problema actual para poner fin al tráfico ilegal no es que a las empresas no les importe; cuando detectan este tipo de actividad, a menudo toman medidas, pero los delincuentes simplemente se trasladan a otra plataforma. Como coalición, las empresas podrían unirse para identificar y detener mejor a los traficantes. Las fuerzas del orden no pueden vigilar eficazmente todas las plataformas o sitios web que podrían utilizarse para el tráfico. Tampoco puede cada plataforma o sitio web vigilar eficazmente por su cuenta. “Si hay un eslabón débil en la cadena, todo el comercio ilegal se dirigirá hacia allí”, dijo Crawford Allan, director sénior de delitos contra la fauna silvestre de WWF y TRAFFIC, a National Geographic. “Es como el efecto de golpear topos.”

El compromiso de las empresas de alzar la voz no puede llegar lo bastante pronto, pues la situación del tráfico de especies silvestres se ha vuelto crítica. Entre 2007 y 2014, la caza furtiva de elefantes por su marfil redujo en un enorme 30 % la población de elefantes de sabana. De 2007 a 2017, el número de rinocerontes muertos por sus cuernos en Sudáfrica aumentó de 13 a más de 1.000. Cada vez más especies se enfrentan a la extinción, y sin una acción integral, las poblaciones seguirán disminuyendo. Allan contó que las empresas “se dieron cuenta de que no era un asunto de competencia y aunaron esfuerzos para ayudarnos a encontrar soluciones”.

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