Debemos repensar los ESG para garantizar el acceso al agua y al saneamiento para todos

Solving climate change will not solve our water problems
Solving climate change will not solve our water problemsImage: Sasin Tipchai / Pixabay
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  • El enfoque que los marcos ESG dan al cambio climático corre el riesgo de que no logremos resolver el problema de garantizar el acceso al agua y al saneamiento para todos.

  • Debemos cambiar la forma en que se estructuran los marcos ESG, empezando por su consolidación.

  • Estos son los tres cambios más urgentes que debemos realizar.

El reporte ambiental, social y de gobernanza (ESG) domina hoy las estrategias de sostenibilidad corporativa. Si bien el mayor interés de los inversores por los temas ESG es bienvenido, existen varios aspectos que deben abordarse en los enfoques actuales si queremos acercarnos siquiera al logro del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) para el agua. En particular:

  • La necesidad de consolidar los marcos de reporte es esencial para alinear las métricas de reporte (como los galones de agua reutilizados, por ejemplo), reducir drásticamente la carga de reporte para las empresas y facilitar la adopción del reporte en las evaluaciones de riesgos de inversión.

  • Debe reconocerse de forma universal que una estrategia de reporte ESG no es simplemente una estrategia de sostenibilidad, a fin de reducir el potencial de lavado verde (greenwashing).

  • En general, los marcos de reporte ESG existentes subrepresentan el agua como riesgo y oportunidad críticos, en un momento en que cada vez se reconoce más que el agua es un riesgo material para las empresas.

Un análisis más detallado de los desafíos

El desafío más evidente del reporte ESG actual es la cantidad de marcos de reporte existentes, además de una variedad de métricas de reporte. Además, con algunas excepciones, los marcos son voluntarios.

Afortunadamente, existe un compromiso para alinear varios de los principales marcos internacionales de reporte: CDP, el Consejo de Normas de Divulgación Climática (CDSB), la Iniciativa Global de Reporte (GRI), el Consejo Internacional de Reporte Integrado (IIRC) y el Consejo de Normas de Contabilidad de Sostenibilidad (SASB). Si bien este proceso llevará tiempo, por ahora las empresas siguen destinando recursos a informar a varios marcos, recursos que podrían emplearse mejor para abordar los problemas ambientales y sociales críticos.

También es importante subrayar que una estrategia ESG no es una estrategia de sostenibilidad ambiental y social. El reporte ESG está diseñado para calificar y clasificar el desempeño y no debe confundirse con las estrategias de impacto ambiental y social corporativo (que reducen los riesgos empresariales, pero también ofrecen nuevos productos y servicios para abordar estos temas). Los marcos de reporte suelen centrarse en la huella de una corporación a lo largo de su cadena de valor en lo que respecta al agua, la energía y el carbono. Este enfoque de huella no capta todo el valor del negocio principal de una empresa (como las tecnologías de la información y la comunicación) para abordar los problemas ambientales y sociales y acelerar la adopción de soluciones tecnológicas innovadoras.

Por último, estos marcos de reporte, en el mejor de los casos, subrepresentan la importancia crítica del agua como riesgo empresarial y como oportunidad. La excepción es el marco CDP Water, diseñado específicamente para abordar el agua como riesgo. Además, el enfoque en el cambio climático, con exclusión del agua como riesgo y oportunidad, corre el riesgo de que no resolvamos los problemas ambientales y sociales vinculados al agua aunque resolvamos el cambio climático.

Qué debe cambiar ahora

Estos son los cambios más pertinentes que deben entrar en vigor de inmediato:

1. Los informes ESG deben ser obligatorios. El reporte voluntario solo puede llevarnos hasta cierto punto en el aumento de la transparencia del desempeño corporativo en sostenibilidad ambiental y social, y en el apoyo a los inversores para cuantificar estos riesgos y oportunidades en sus decisiones de inversión. Peter Bakker, presidente y director ejecutivo del Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible, acertó plenamente en su discurso en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible en Río (también conocida como Rio+20) en el que afirmó que "los contables salvarían el mundo". Este discurso fue la base de su artículo de 2013 en Harvard Business Review sobre el tema Los contables salvarán el mundo. Tiene razón: si queremos que todas las empresas participen en la solución de problemas complejos como el agua, hay que cambiar las normas contables.

2. Debemos ampliar el pensamiento, la estrategia y el reporte más allá de la huella. Centrarse en la huella de una empresa a lo largo de su cadena de valor es limitado en el mejor de los casos e irrelevante en el peor. Por ejemplo, el cero neto funciona para el carbono, pero no para el agua. El agua no es fungible y tiene atributos sociales y espirituales, además de sus dimensiones temporal, espacial y de calidad. El carbono no tiene ninguno de estos; una tonelada de carbono es igual en cualquier parte del mundo. Los marcos de reporte actuales ignoran o minimizan la importancia de esta diferencia. Como resultado, las corporaciones han adoptado lemas como "neutral en agua, positivo neto y reposición". Estos lemas y estrategias tienen poco en cuenta, o nada, los atributos únicos del agua. Las estrategias de huella hídrica y de "positivo neto" llevan años siendo cuestionadas (¿es factible un impacto neto positivo en lo que respecta al agua?) y cada vez más empresas líderes en estrategias hídricas las cuestionan.

Los holandeses son líderes mundiales en la gestión del agua. Ahora están adoptando la economía circular.
Los holandeses son líderes mundiales en la gestión del agua. Ahora están adoptando la economía circular.
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Además, parte del problema de las estrategias de reporte basadas en la huella es que subrepresentan el impacto positivo que algunos sectores industriales y empresas tienen en la atención de los problemas ambientales y sociales a través de la naturaleza de sus productos y servicios. Por ejemplo, el sector de la información, la comunicación y la tecnología (TIC) lidera el desarrollo y despliegue de tecnologías "inteligentes", como la IA o el IoT, que mejoran la eficiencia energética e hídrica y pueden proporcionar datos en tiempo real para una gestión y un acceso al agua notablemente mejorados. Dos ejemplos de iniciativas del sector TIC que reconocen este valor a partir de su 'handprint' son GeSi y la Alianza Digital para el Clima. Se necesita una cuantificación completa del valor que una corporación aporta en la atención de los problemas ambientales y sociales.

3. Los riesgos hídricos deben considerarse igual de importantes que los riesgos climáticos. El dicho "Si el cambio climático es el tiburón, el agua son sus dientes," atribuido a muchos y adoptado por muchos, no ayuda a abordar los desafíos del agua. La frase implica que si resolvemos el cambio climático, resolvemos el problema del agua. Nada más lejos de la realidad. La gestión del agua ya estaba rota mucho antes de que comprendiéramos o sintiéramos los efectos del cambio climático. El agua está infravalorada, sobreasignada, carece de acceso equitativo y está gravemente contaminada a escala mundial. El cambio climático es un multiplicador de fuerza que agrava los complejos problemas hídricos.

La ola ESG debe abordar con rapidez la alineación de los marcos de reporte, reconocer las deficiencias de una mentalidad de reporte centrada en la huella y situar al agua en el mismo nivel de importancia que el cambio climático. Solo a través de esta nueva perspectiva y de un requisito que haga obligatorio el reporte ESG podremos aspirar a avanzar de verdad hacia los ODS en los próximos nueve años. Si no mejoramos el reporte ESG, corremos el riesgo de informar sin tener un impacto real, y así la capacidad de resolver nuestros problemas ambientales y sociales más apremiantes quedará fuera de nuestro alcance.

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