El Gobierno escocés ha anunciado planes para proteger el 30% del territorio, impulsar la biodiversidad y combatir el cambio climático.
La economía natural de Escocia vale unos 39.000 millones de dólares.
Cuenta con unos 30.000 lagos de agua dulce, entre ellos el Loch Ness.
Escocia es famosa por su whisky, su haggis y sus impresionantes paisajes: colinas onduladas, montañas con cumbres nevadas y más de 30.000 lagos de agua dulce. También alberga unos 90.000 especies de animales, microorganismos y plantas.
Ahora se proponen planes para proteger hasta un tercio de su naturaleza. Si se aprueban, las nuevas leyes ayudarán a salvaguardar la biodiversidad escocesa y la economía natural, valorada en unos 39.000 millones de dólares.
“Hacer frente a la doble crisis del cambio climático y la pérdida de biodiversidad es uno de los desafíos más importantes de esta generación”, la secretaria de Medio Ambiente de Escocia, Roseanna Cunningham, afirmó, al anunciar el proyecto.
Naturaleza: un activo económico que trabaja duro
Los planes permitirían que el 30% del territorio escocés reciba la condición de protegido – frente al 22,7% – y el Gobierno estudiará opciones para ampliar esta cifra aún más. Actualmente, el 37% del entorno marino de Escocia recibe protección.
El Gobierno escocés también debe actualizar su Plan de Cambio Climático, en el que se espera que las soluciones basadas en la naturaleza, como la restauración de turberas y la creación de bosques, sean fundamentales en las propuestas.
Existen vínculos directos entre la salud del mundo natural y la economía global.
“Se calcula que los polinizadores, como las abejas, las aves y las mariposas, son responsables de cultivos por un valor de entre 235.000 y 577.000 millones de dólares cada año”, según el Índice Planeta Vivo 2020 de WWF.
Las amenazas combinadas del cambio climático, la pérdida de hábitat, las enfermedades, la contaminación y las plagas ejercen una presión creciente sobre los insectos polinizadores y otras muchas especies. Desde la década de 1970, las poblaciones mundiales de anfibios, aves, peces, mamíferos y reptiles se han desplomado alrededor de un 68%, según WWF.
Escocia: en sintonía con las iniciativas mundiales
El lago escocés Loch Ness, hogar del monstruo mítico que le da nombre, forma parte de una serie de importantes espacios ecológicos. Tiene 7.452 millones de metros cúbicos de agua: más que todos los lagos de Inglaterra y Gales juntos.
Los lagos se formaron por la erosión glaciar durante la última gran era glacial y pueden ser importantes hábitats para la fauna silvestre. Pese a su ubicación remota, se enfrentan a dos amenazas particulares. Una es la contaminación, que puede alterar el equilibrio de nutrientes del agua. La otra es el aumento del número de especies vegetales invasoras que llegan al ecosistema.
La iniciativa Jóvenes Líderes Globales del Foro Económico Mundial trabaja en colaboración con la National Geographic Society y otras comunidades para abordar algunos de estos problemas. Anunciada en 2019, su Campaña por la Naturaleza busca promover la biodiversidad y la gestión ecológica.
Uno de los objetivos de la Campaña por la Naturaleza es proteger al menos el 30% del mundo natural para 2030, lo que se refleja en los planes para el entorno natural de Escocia.





