En la mayor granja solar de Sudamérica, irradia el poder chino

Guillermo Giralt, technical director of Cauchari Solar, stands next to solar panels at a solar farm, built on the back of funding and technology from China, in Salar de Cauchari, Argentina.
Guillermo Giralt, technical director of Cauchari Solar, stands next to solar panels at a solar farm, built on the back of funding and technology from China, in Salar de Cauchari, Argentina.Image: REUTERS/Miguel Lobianco
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En un paisaje árido, parecido al lunar, de las soleadas tierras altas del norte de Argentina, está surgiendo la mayor granja solar de Sudamérica, impulsada por financiación y tecnología de China.

Las autoridades locales dijeron que habían buscado ayuda en el país, en Estados Unidos y en Europa, sin éxito. Según explicaron, los posibles prestamistas y socios se habían asustado por la magnitud del proyecto y los problemas fiscales de la provincia de Jujuy, una de las más pobres del país.

El Banco de Importación y Exportación de China lo vio de otra manera. La institución financiada por el Estado aportó el 85 por ciento del precio del proyecto, de casi 400 millones de dólares. Con un interés anual del 3 por ciento durante 15 años, es «dinero barato» para Jujuy, dijo una persona familiarizada con las condiciones. La contrapartida: la provincia tuvo que comprar casi el 80 por ciento de los materiales a proveedores chinos.

Entre esas empresas está Huawei Technologies, el gigante chino de las telecomunicaciones criticado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Algunos miembros de su administración han concluido, sin presentar pruebas, que los equipos de Huawei ofrecen al ejército chino una «puerta trasera» para espiar a los usuarios o inutilizar sus redes. En Jujuy, la empresa suministra inversores, tecnología que convierte la energía de los paneles solares en corriente utilizable y sirve como conexión esencial a la red eléctrica.

El proyecto, conocido como Cauchari, da testimonio de la creciente influencia de Pekín como promotor de grandes proyectos en mercados emergentes con escasez de fondos. Además, está ayudando a China a afianzar su posición como líder mundial en tecnología de energía limpia.

En un momento en que Trump redobla su apuesta por los combustibles fósiles y retira a Estados Unidos de las alianzas globales, la amplia iniciativa china «Franja y Ruta» del presidente Xi Jinping busca situar a las empresas y la innovación chinas en el centro del desarrollo de infraestructuras en todo el mundo, incluidas las fuentes de energía de próxima generación.

«Es una forma de ampliar la creciente presencia global y el predominio económico de China, y reorienta progresivamente al mundo, alejándolo de la perspectiva centrada en Estados Unidos y Europa de los últimos cincuenta años», dijo Tim Buckley, director del Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero, con sede en Estados Unidos.

Esta tendencia está inquietando a funcionarios de la administración Trump.

El secretario de Estado Mike Pompeo, durante una gira por Sudamérica, criticó el 12 de abril en Santiago de Chile las prácticas «depredadoras» de préstamo de China, que, según sus críticos, hacen que los prestatarios queden a merced de Pekín.

Advirtió repetidamente que la tecnología china, incluidos los equipos fabricados por Huawei, supone un riesgo para la seguridad que podría afectar al intercambio de información de Estados Unidos.

«No está bien instalar sistemas tecnológicos con una capacidad latente para obtener información de ciudadanos de Chile o de cualquier otro país y transferirla al gobierno del presidente Xi», dijo Pompeo.

Pero en la austera provincia de Jujuy, donde viven alrededor de 750.000 personas, las autoridades no están dispuestas a recibir sermones. Argentina se ha fijado ambiciosos objetivos en materia de energía renovable. Según dicen, es China, y no Estados Unidos, quien está dando un paso al frente con dinero y tecnología para ayudarlos.

«China... fue quien abrió sus puertas con mayor generosidad para financiar este proyecto», dijo Carlos Oehler, presidente de la agencia de energía de Jujuy, JEMSE, a Reuters en una entrevista en San Salvador, la capital provincial.

La buena voluntad generada por el acuerdo solar ha llevado a Jujuy a comprar productos de otros proveedores chinos, incluido un contrato para equipos de vigilancia. El gobernador Gerardo Morales dijo a Reuters que Jujuy y la provincia china meridional de Guizhou han establecido una relación de «hermandad» que, según espera, dará lugar a más acuerdos.

«Hemos recibido visitas de muchas empresas chinas», dijo Morales.

Huawei, el mayor proveedor de inversores solares del mundo, ha negado repetidamente que suponga riesgos para la seguridad. En un comunicado, la empresa dijo que seguiría ofreciendo a sus clientes «soluciones innovadoras, fiables y seguras».

Impulsada por China

A más de 4.000 metros sobre el nivel del mar, Cauchari es una de las granjas solares más elevadas del mundo. Reuters es uno de los pocos medios de comunicación que la han visitado. Hileras de paneles se extienden hacia el horizonte, mientras cajas de equipos aún embalados esperan a ser instaladas. Los visitantes se registran en una clínica del lugar para que les controlen la presión arterial y el ritmo cardíaco debido al riesgo del mal de altura.

Se espera que la instalación empiece a enviar corriente a la red en agosto y genere hasta 300 megavatios de electricidad, suficiente para abastecer 120.000 hogares. Una ampliación prevista a 500 MW elevaría esa cifra a 260.000 hogares y situaría el coste total del proyecto en 551 millones de dólares, dijeron las autoridades provinciales.

A lo largo del polvoriento camino azotado por el viento que conduce a la obra, hay carteles en español y mandarín que anuncian la participación de la constructora estatal PowerChina y del fabricante de equipos Shanghai Electric.

Es otro indicador más de la creciente influencia de Pekín en la región. China es el principal comprador de soja, mineral de hierro y otras materias primas sudamericanas, mientras los inversores chinos adquieren participaciones en sectores clave como la energía.

Solo en Argentina, China ha financiado represas hidroeléctricas y parques eólicos, y el gobierno negocia un proyecto de energía nuclear financiado por Pekín que podría utilizar el diseño de reactor Hualong One de China. Desde 2000, China ha invertido unos 5.700 millones de dólares en proyectos energéticos en Argentina, según datos recopilados por el Centro de Política de Desarrollo Global de la Universidad de Boston.

El presidente de Argentina, Mauricio Macri, formado en Estados Unidos, asistió en 2017 al primer Foro de la Franja y la Ruta de China en Pekín, señal del estrechamiento de los lazos entre ambos países. Se espera que varios funcionarios latinoamericanos participen en el segundo foro, que tendrá lugar a finales de este mes en la capital china.

Desde 2000, China ha destinado más de 244.000 millones de dólares a proyectos energéticos en todo el mundo, una cuarta parte de esa suma en América Latina, según los datos del Centro de Política de Desarrollo Global. Aunque la gran mayoría de ese capital se ha dirigido a activos de petróleo, gas y carbón, China ha sido el mayor inversor mundial en energía limpia durante nueve años consecutivos, según la embajada china en Buenos Aires.

China es el mayor fabricante mundial de paneles e inversores solares, un dominio que ha dificultado la competencia para los productores europeos y estadounidenses. El año pasado, la administración Trump impuso elevados aranceles a los paneles importados, alegando competencia desleal. Sin embargo, muchos expertos en energías renovables atribuyen a la caída de los precios la aceleración de la adopción de la energía solar en todo el mundo.

También ha contribuido la disposición de China a financiar proyectos de energía limpia en los países en desarrollo, abriendo las puertas a otras empresas chinas. En la provincia de Jujuy, por ejemplo, el gobierno local firmó un acuerdo con el gigante tecnológico chino ZTE para que le suministrara sistemas de telecomunicaciones de fibra óptica y cientos de cámaras de vigilancia tras el proyecto solar.

«(Cauchari) abrió el camino —una autopista— para todos los demás proyectos», dijo a Reuters una persona familiarizada con la situación.

El giro de Jujuy hacia China pone de relieve el desafío para Estados Unidos: sus advertencias sobre los riesgos del respaldo chino no pueden competir con el acercamiento y los recursos de Pekín.

El gobernador de Jujuy, Morales, viajó recientemente a China para hablar de la ampliación de Cauchari con PowerChina y el Banco de Importación y Exportación de China. Fue uno de los varios viajes que las autoridades locales han hecho al país asiático en los últimos años.

Jujuy, que pronto pondrá en marcha su energía limpia y tiene un bajo riesgo sísmico, intenta posicionarse como un lugar atractivo para que las empresas instalen sus centros de datos. Morales dijo que las universidades chinas de Guizhou están ayudando a Jujuy a recorrer la curva de aprendizaje, una atención que agradece la provincia, ignorada durante mucho tiempo.

«De repente, China reconoce a Jujuy», dijo Morales. «Tenemos un camino abierto allí».

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