Reducir las emisiones globales de acuerdo con el Acuerdo de París influiría en las temperaturas globales en dos décadas, según un nuevo estudio.
El nuevo estudio, publicado en Nature Climate Change, muestra que limitar el calentamiento a 1,5 °C reduciría el riesgo de «ritmos de calentamiento sin precedentes».
Sus autores destacan que una acción climática firme puede generar beneficios durante la vida de las personas que viven hoy, y no solo en un futuro lejano.
Un nuevo estudio afirma que reducir las emisiones globales en consonancia con los objetivos del Acuerdo de París tendría un impacto claro en las temperaturas globales en dos décadas.
Aunque la investigación climática suele centrarse en los efectos de los recortes de emisiones globales en la segunda mitad de este siglo y más adelante, el nuevo análisis sugiere que también hay «importantes beneficios a corto plazo».
Los investigadores afirman que, por ejemplo, adoptar una trayectoria acorde con un calentamiento global de 1,5 °C reduciría 13 veces el riesgo de que se registren «ritmos de calentamiento sin precedentes» en los próximos 20 años, en comparación con un escenario sin medidas de mitigación.
Los hallazgos significan que «una acción inmediata y firme contra el cambio climático puede generar beneficios durante la vida de las personas que viven hoy, y no solo en un futuro lejano», dicen los autores a Carbon Brief.
Calentamiento a corto plazo
En el nuevo estudio, publicado en Nature Climate Change, los investigadores analizan cómo afectan distintos niveles de mitigación a los ritmos de calentamiento global durante los próximos 20 años (2021-40).
Los autores señalan que este es un «periodo clave» para que los responsables políticos tomen decisiones de adaptación. Por ejemplo, el artículo afirma que «es poco probable que la mejora genética de los cultivos pueda seguir el ritmo de los efectos del clima en la agricultura durante este periodo, con los ritmos actuales de calentamiento». Además, añaden que 20 años es un horizonte temporal habitual para planificar opciones de adaptación, como las defensas contra las inundaciones.
Pero es más difícil precisar los beneficios de la mitigación climática en las próximas décadas que en la segunda mitad del siglo, explican a Carbon Brief la autora principal, la doctora Christine McKenna de la Universidad de Leeds y sus coautores.
Esto se debe en parte a que «los ciclos naturales de la atmósfera y los océanos —como El Niño y la Oscilación Decadal del Pacífico— provocan altibajos en el ritmo del calentamiento global, que pueden enmascarar o amplificar temporalmente la influencia humana en las temperaturas globales», afirman.
Otra razón es que, aunque las emisiones disminuyan, las temperaturas globales seguirán aumentando por el momento, ya que los niveles de CO2 en la atmósfera seguirían aumentando. El artículo señala que estabilizar el clima de la Tierra exigirá que las emisiones mundiales lleguen a cero neto.
Estos factores pueden «ocultar cualquier diferencia entre las trayectorias, pese a los cambios bastante grandes en las emisiones de gases de efecto invernadero», afirma el doctor Chris Jones, investigador asociado de ciencias del sistema terrestre y mitigación en el Centro Hadley de la Oficina Meteorológica del Reino Unido.
Jones no participó en el nuevo estudio, pero hace poco fue coautor de una Carbon Brieftribuna invitada sobre el efecto de los confinamientos por la COVID-19 en los niveles de CO2 atmosférico. Le dice a Carbon Brief:
«Esto conlleva el riesgo de que se considere que la mitigación no aportará muchos beneficios durante años. O, peor aún, que pensemos que no hace falta actuar ahora y que podemos dejarlo en manos de las generaciones futuras».
Enfoque doble
Para abordar estos retos, el estudio emplea dos enfoques.
El primero utiliza proyecciones de modelos del Sexto Proyecto de Intercomparación de Modelos Acoplados (CMIP6), un esfuerzo colaborativo de modelización climática de científicos de todo el mundo. Según los autores, estos modelos «se basan en nuestra comprensión más actualizada del sistema climático», pero, como están diseñados para simular cambios climáticos a largo plazo, «no necesariamente simulan con precisión la variabilidad [natural] del mundo real».
El segundo enfoque combina varias estimaciones de la variabilidad climática natural observada con simulaciones de un modelo climático sencillo llamado FaIR («Finite amplitude Impulse Response»). Los investigadores señalan que la ventaja de usar FaIR es que se puede ejecutar fácilmente «miles de veces, lo que permite explorar una gama más amplia de futuros posibles».
Con ambos enfoques, los investigadores ejecutaron simulaciones de modelos para diversos escenarios de emisiones durante las próximas dos décadas. Los gráficos siguientes muestran los resultados: la tendencia de la temperatura media global en superficie, en grados Celsius por década (izquierda), y el calentamiento medio de 2021 a 2040 en relación con el presente (derecha).
Cada recuadro de los gráficos representa un escenario distinto. Estos incluyen emisiones acordes con mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 °C (verde), por debajo de 2 °C (azul) y las correspondientes a los compromisos internacionales actuales, conocidos como contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC, por sus siglas en inglés), en virtud del Acuerdo de París (gris). También ejecutaron dos escenarios «sin mitigación» que suponen que el mundo no aborda el cambio climático: una trayectoria «media» (naranja) y otra de «peor caso» (marrón).
(Salvo el escenario de las NDC, cada uno corresponde a una Trayectoria Socioeconómica Compartida (SSP, por sus siglas en inglés), que los modelizadores climáticos utilizan para explorar cómo podrían cambiar la sociedad, la demografía y la economía durante el próximo siglo. Estas se incluyen en el pie de figura.)
La altura de cada recuadro representa el rango de calentamiento proyectado, y la línea horizontal del centro indica la estimación central. Cuando aparecen dos recuadros, el de la izquierda muestra los resultados de FaIR y el de la derecha, los modelos CMIP6.
(Nota: los autores explicaron a Carbon Brief que no hay resultados de CMIP6 para las NDC ni para el escenario «por debajo de 1,5 °C», porque el primero no se utilizó como trayectoria de emisiones para CMIP6 y, en ese momento, no había suficientes modelos disponibles para el segundo.)
El artículo afirma que los resultados de ambos enfoques muestran un «beneficio claro» de una mitigación firme para los ritmos de calentamiento a corto plazo. Por ejemplo, se proyecta que el ritmo de calentamiento en el modelo FaIR con el escenario de 1,5 °C sea «casi un tercio del correspondiente al escenario sin mitigación de peor caso y algo más de la mitad del del escenario sin mitigación medio».
El artículo añade que, con el escenario de 2 °C, el ritmo de calentamiento es «casi la mitad del correspondiente al escenario sin mitigación de peor caso y dos tercios del del escenario sin mitigación medio». El escenario de las NDC también muestra un beneficio de mitigación: una reducción del calentamiento de alrededor de una cuarta parte respecto al escenario sin mitigación medio y de un tercio respecto al de peor caso.
Cabe señalar que las diferencias entre los escenarios son menores en el gráfico de la derecha que en el de la izquierda. Esto refleja las distintas formas en que los gráficos representan el calentamiento a corto plazo, explica McKenna.
Las «anomalías» del gráfico de la derecha muestran el calentamiento medio proyectado entre 1995-2014 y 2021-2040, con puntos centrales en 2005 y 2030. En cambio, el gráfico de la izquierda muestra las tendencias de calentamiento para 2021-40, explica:
«Como las tendencias estiman el calentamiento en un periodo posterior y la diferencia de emisiones entre los escenarios aumenta con el tiempo, esperaríamos observar una diferencia mayor en las tendencias que en las anomalías».
Evitar el umbral de 1,5 °C
Los autores dicen a Carbon Brief que los escenarios de mitigación firme también reducen el riesgo de que el mundo experimente un calentamiento más intenso que el observado en el pasado:
«Aplicar recortes de emisiones tan rápidos y profundos [acordes con 1,5 °C] significaría que el riesgo de experimentar ritmos de calentamiento superiores a todo lo visto hasta ahora sería 13 veces menor que en un futuro «medio» en el que no reduzcamos las emisiones y sigamos dependiendo en gran medida de los combustibles fósiles».
Como era de esperar, los escenarios de menores emisiones ofrecen más posibilidades de no superar el umbral de 1,5 °C del calentamiento causado por el ser humano durante los próximos 20 años.
Según el modelo FaIR, el escenario de 2 °C tiene un 42 % de probabilidad de superar 1,5 °C, mientras que esta probabilidad casi se duplica, hasta el 78 %, con el escenario sin mitigación medio. El estudio estima que, con el escenario de 1,5 °C, hay un 74 % de probabilidades de no superar los 1,5 °C.
La estimación central del nuevo estudio sugiere que los escenarios de 2 °C y de las NDC superarían los 1,5 °C de calentamiento en 2043 y 2039, respectivamente. En los escenarios sin mitigación, el umbral se supera en 2035 y 2033 en las trayectorias media y de peor caso, respectivamente.
(La semana pasada, Carbon Brief publicó su propio análisis sobre cuándo podrían superarse los 1,5 °C y los 2 °C, según distintos escenarios de emisiones y utilizando modelos CMIP6. Las estimaciones centrales de los escenarios sin mitigación sugieren que los 1,5 °C podrían superarse alrededor de 2030-32.)
En conjunto, los nuevos hallazgos indican que «incluso con las variaciones naturales del clima, unos recortes estrictos de emisiones nos darán más posibilidades de evitar los efectos que un calentamiento más rápido y extremo podría provocar a corto plazo», afirman McKenna y sus colegas:
«En resumen, una acción inmediata y firme contra el cambio climático puede generar beneficios durante la vida de las personas que viven hoy, y no solo en un futuro lejano».
Los hallazgos «demuestran de forma convincente que los beneficios pueden hacerse visibles mucho antes de lo que podríamos haber pensado», afirma Jones. Añade:
«Aunque los cambios en el calentamiento respecto al presente podrían ser similares durante los próximos 20 años, es mucho más probable que el ritmo de calentamiento sea menor si actuamos ahora».
Esto es «un poco como ponerle los frenos al Titanic», afirma:
«Se tarda mucho en notar el efecto de reducir la velocidad, pero cuanto antes empecemos a frenar el barco, más posibilidades tendremos de evitar el peligro».
Otros estudios
El nuevo artículo llega a una conclusión ligeramente distinta de la de otros dos estudios recientes sobre mitigación y calentamiento a corto plazo.
Por ejemplo, un estudio de Nature Communications dirigido por el doctor Bjørn Samset del Centro de Investigación Climática Internacional (CICERO), publicado en julio de este año, sugirió que los efectos de una mitigación firme de distintos gases de efecto invernadero y aerosoles podrían «ser visibles a mediados de siglo, pero probablemente no antes».
El artículo de Samset se centró en reducir componentes individuales de las emisiones por separado —como solo el CO2 o el metano—, explican McKenna y sus coautores. En cambio, dicen, el nuevo estudio reúne los efectos de reducir todas las emisiones a la vez:
«Reducir todas nuestras emisiones tiene un efecto mayor en las temperaturas globales que reducir un solo componente, lo que explica por qué encontramos beneficios detectables antes».
Otro artículo, de el doctor Jochem Marotzke del Instituto Max Planck de Meteorología y publicado en WIREs Climate Change en 2018, concluye que «aunque las emisiones de CO2 disminuyan después de 2020, hay una probabilidad entre tres de que el calentamiento global se acelere hasta 2035 en vez de ralentizarse». Por ello, advierte que es «crucial tener expectativas realistas sobre la eficacia de la política climática a corto plazo».
Hay otras diferencias entre estos dos estudios y el enfoque utilizado por McKenna. Por ejemplo, el estudio de McKenna considera un escenario «por debajo de 1,5 °C», mientras que la trayectoria de mitigación más firme en los otros dos estudios equivale a estar por debajo de 2 °C. Además, explican McKenna y sus colegas, «utilizamos observaciones para estimar el efecto de la variabilidad natural en el calentamiento a corto plazo», mientras que los otros estudios «lo estiman utilizando un modelo climático». Explican:
«Como la variabilidad de la temperatura global suele ser mayor en los modelos climáticos que en el mundo real, [este] método podría sobreestimar el efecto de la variabilidad natural y enmascarar la señal de las reducciones de emisiones».
El enfoque del estudio de McKenna «parece más adecuado para evaluar los efectos de la mitigación a corto plazo», afirma el doctor Carl-Friedrich Schleussner, responsable de ciencia e impactos climáticos en Climate Analytics, quien no participó en la investigación.
Le dice a Carbon Brief que el efecto «nada desdeñable» de una mitigación firme en las próximas décadas también está «mucho más cerca de lo que deberíamos comunicar a los responsables políticos y al público en general».
Samset afirma que los resultados de su trabajo son «plenamente coherentes» con los del nuevo estudio «muy elegante» de McKenna y sus colegas. Le dice a Carbon Brief que la diferencia clave es la escala temporal de 20 años que utiliza este último:
«Es cierto que, en el contexto climático, este periodo es corto y es el intervalo más breve que podemos considerar de forma significativa si queremos promediar la variabilidad natural. Sin embargo, también abarca más de dos ciclos electorales en la mayoría de las democracias modernas. Tanto Marotzke (2019) como Samset et al. (2020) intentan señalar que podríamos encontrarnos en una situación en la que las emisiones disminuyan rápidamente durante la próxima década, pero la temperatura medida y los ritmos de calentamiento sigan siendo altos».
Pero el mensaje clave del nuevo estudio es, afirma, «que sí, las reducciones rápidas nos permiten evitar muchos riesgos climáticos». Concluye:
«Es una conclusión excelente y muy importante que debemos destacar. Sin embargo, la literatura relacionada sigue advirtiendo que habrá fluctuaciones a corto plazo durante el proceso».






