De todos los tipos de residuos que generamos, el plástico suele plantear los mayores problemas.
El plástico ha ayudado a salvar vidas, por ejemplo, en forma de equipos médicos. Pero también se ha vuelto habitual en lugares donde no es necesario. ¿De verdad necesitamos vasos, cuchillos, pajitas y tenedores desechables?
Estos productos de un solo uso quedaban esparcidos por el campus de mi universidad y se dispersaban por toda la ciudad. Una vez en el medio ambiente, los plásticos plantean riesgos químicos y físicos para los entornos marinos y terrestres, así como para los animales que viven en ellos. Estos riesgos pueden observarse en aves marinas como las gaviotas.
Las gaviotas son aves comunes que suelen encontrarse en lugares donde también hay residuos plásticos, por lo que son buenos indicadores de la presencia de desechos. La mayoría de los estudios anteriores sobre gaviotas no han examinado de cerca qué tipos de desechos ingieren y, en los que sí lo han hecho, los resultados no fueron claros ni concluyentes.
Así que el año pasado decidimos investigarlo más de cerca.
Gaviotas urbanas
Nuestra investigación sobre la ingestión de desechos se centró en especies de gaviotas que, pese a ser las principales en los vertederos y las zonas urbanas, no se han estudiado ampliamente.
Estudiamos el contenido estomacal de 41 aves pertenecientes a tres especies de gaviotas: gaviones atlánticos, gaviotas argénteas y gaviotas de Islandia.
La mayoría de los 284 fragmentos de desechos que extrajimos del estómago de las gaviotas eran de plástico (el 59 %). Eran más grandes y pesados que los residuos observados en otros estudios, posiblemente debido a la proximidad de las aves a una zona urbana. Como las gaviotas pueden regurgitar objetos indigeribles, es posible que las aves hubieran ingerido más desechos de los que encontramos.
Los desechos iban desde gránulos del tamaño de la punta de una aguja hasta piezas enteras de plástico, como un envoltorio de queso, u otros residuos, como vidrio. La mayoría eran artículos de un solo uso.
Efectos del plástico
A pesar de haber ingerido productos de plástico, vidrio y cartón, las aves de nuestro estudio parecían gozar de una salud relativamente buena.
Sin embargo, otros estudios sobre gaviotas han descubierto que comer basura puede limitar el éxito reproductivo de las aves. En las gaviotas, el consumo de basura se ha relacionado con una peor calidad de los huevos y menores tasas de eclosión y crecimiento de los polluelos.
Aunque las gaviotas pueden regurgitar materiales, podrían estar expuestas a altos niveles de contaminantes químicos, como los bifenilos policlorados que los plásticos absorben del medio ambiente, o el bisfenol A, un compuesto orgánico sintético que suele encontrarse en productos de plástico.
Estos compuestos causan mortalidad embrionaria, pueden propiciar el nacimiento de una mayor proporción de hembras y contribuir al declive de las poblaciones de aves.
Otras aves, como los albatros, no pueden regurgitar los desechos indigeribles. El material puede quedar atrapado en su tracto digestivo y obstruir el paso de los alimentos. Esto puede provocar problemas de salud, un menor éxito reproductivo e incluso la muerte.
Rechazar y reutilizar
Mientras las instalaciones de gestión de residuos sigan estando disponibles y sean de fácil acceso, los desechos continuarán llegando a los entornos naturales.
El acceso abierto a los vertederos permite que se dispersen los residuos ligeros, que llegan a las masas de agua y aumentan la exposición de las especies marinas a los desechos. Como consecuencia, aves como las gaviotas pueden tragar residuos plásticos o quedar enredadas en ellos.
Mejorar las instalaciones de los vertederos es solo una de las varias medidas necesarias. También es preciso que las personas tomen decisiones más respetuosas con el medio ambiente.
Podemos comprar menos productos de plástico o artículos envasados en plástico. También podemos rechazar los artículos de plástico desechables de un solo uso, como las pajitas, las bolsas de plástico y los recipientes de poliestireno, entre otros.
En conjunto, estas decisiones aparentemente insignificantes reducirían de forma visible los residuos plásticos y nuestra huella global de basura, y harían que llegaran menos desechos a los vertederos y a la boca de las aves.






