El 90% de las poblaciones de peces está agotado: los subsidios pesqueros deben dejar de vaciar el océano

Little soles caught by a North Sea trawler
Soles caught by a North Sea trawlerImage: REUTERS/Pascal Rossignol
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El nombre de nuestro planeta es engañoso. Lo llamamos Tierra, pero más del 70% de su superficie está cubierta por el océano. A veces olvidamos lo esencial que es el océano para el agua que bebemos, el aire que respiramos, la actividad humana y la vida. Año tras año, hemos ido superando los límites de la sostenibilidad del océano y, al hacerlo, nos ponemos a prueba a nosotros mismos.

La lista de problemas del océano es larga, pero uno de ellos exige atención inmediata: los subsidios pesqueros perjudiciales. Casi el 90% de las poblaciones marinas de peces se encuentra ya plenamente explotado, sobreexplotado o agotado. No cabe duda de que los subsidios pesqueros desempeñan un papel importante. Sin ellos, podríamos frenar la sobreexplotación de las poblaciones de peces, abordar la sobrecapacidad de las flotas pesqueras y combatir la lacra de la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada.

Image: Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura

El pescado representa el 17% de todas las proteínas animales que se consumen en el mundo, y el 26% de las consumidas en los países más pobres y menos desarrollados. El océano es también una importante fuente de ingresos: casi 60 millones de personas trabajan en la pesca y la acuicultura, y se calcula que 200 millones de empleos están directa o indirectamente vinculados al sector pesquero. El pescado sigue siendo uno de los productos alimentarios más comercializados en todo el mundo, y el 54% de este comercio procede de países en desarrollo. Para estos países, el comercio de pescado genera más ingresos que la mayoría de los demás productos alimentarios juntos.

La sostenibilidad de la pesca es, por tanto, esencial para los medios de vida de miles de millones de personas en comunidades costeras de todo el mundo, especialmente en los países en desarrollo, donde vive el 97% de los pescadores. Pero si seguimos por el rumbo actual, llevaremos al límite una de las principales fuentes de alimentos del planeta y comprometeremos nuestras ambiciones de un mundo mejor para 2030. Los subsidios que perjudican a la pesca, y que han sustentado la drástica disminución de las poblaciones de peces en los últimos 40 años, deben retirarse para 2020. Solo entonces podremos empezar a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Se estima que los subsidios pesqueros perjudiciales suman más de 20.000 millones de dólares al año. No solo alimentan la sobreexplotación, sino que también benefician de forma desproporcionada a las grandes empresas. Casi el 85% de los subsidios pesqueros beneficia a las grandes flotas, mientras que la pesca a pequeña escala emplea al 90% de todos los pescadores y representa el 30% de las capturas en la pesca marina. El valor de estos subsidios podría destinarse, en cambio, a invertir en pesca sostenible, acuicultura y medios de vida de las comunidades costeras, reduciendo la presión sobre las poblaciones de peces.

Los subsidios pesqueros adoptan muchas formas y, a veces, no son fáciles de identificar. Una de las principales fuentes son los subsidios a los combustibles. Estos provocan que el precio minorista del gasóleo marino varíe enormemente entre países y regiones, y que muchos países lo vendan por debajo del precio medio mundial.

Objetivo de Desarrollo Sostenible 14, que trata sobre el océano, incluye una meta que insta a los miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC) a “prohibir determinadas formas de subsidios a la pesca que contribuyan a la sobrecapacidad y la sobrepesca; eliminar los subsidios que contribuyan a la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada; y abstenerse de introducir nuevos subsidios de este tipo” para 2020.

Los líderes mundiales adoptaron este objetivo por consenso en 2015, pero durante demasiado tiempo se han aplazado las posibles soluciones. Los subsidios pesqueros perjudiciales llevan sobre la mesa casi dos décadas, desde que se lanzó la Ronda de Doha de la OMC en 2001. En la 11.ª Conferencia Ministerial de la OMC celebrada en Buenos Aires n diciembre de 2017, se acordó de nuevo “seguir colaborando de manera constructiva”.

Image: Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura

Pero no se ha alcanzado ningún acuerdo. La OMC ha fijado un nuevo plazo para hacerlo en 2019. Desde entonces, los miembros de la OMC han redoblado esfuerzos y han estado negociando a lo largo de 2018. Según un Programa de Trabajo para 2019 acordado en diciembre de 2018, intentan alcanzar un acuerdo antes de julio sobre cuestiones clave, entre ellas la identificación y eliminación de los subsidios que contribuyen a la pesca ilegal, no reglamentada y no declarada (INDNR), y cómo determinar qué contribuye a la sobrecapacidad y la sobrepesca. (¿Quién determina que una población de peces ya está sobreexplotada? ¿Las autoridades nacionales? ¿La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura? ¿Los acuerdos pesqueros regionales?)

Existe también un conjunto de cuestiones transversales, como la forma de aplicar un trato especial y diferenciado a los países en desarrollo sin frustrar el propósito del acuerdo buscado, y qué mecanismos de solución de diferencias, notificaciones y otros arreglos institucionales son necesarios. A diferencia de otras metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, eliminar los subsidios pesqueros perjudiciales no requeriría dinero. Al contrario, liberaría recursos que los gobiernos podrían reasignar a objetivos de desarrollo sostenible, como una mejor educación y atención sanitaria, la lucha contra el cambio climático y, por supuesto, la protección y la mejor gestión del océano.

Mientras se estudia la disciplina de los subsidios pesqueros, continúan las conversaciones sobre la modernización de la OMC, en el contexto de la denominada guerra comercial. La 12.ª Conferencia Ministerial de la OMC se ha aplazado a junio de 2020. Tendrá lugar en Astaná (Kazajistán), es decir, después de la fecha fijada por el Objetivo de Desarrollo Sostenible para eliminar los subsidios pesqueros perjudiciales, que es 2020. En este contexto, para asegurar que los negociadores de la OMC mantengan su rumbo en materia de subsidios pesqueros, podría ser buena idea convocar una sesión especial de alto nivel de la OMC en Ginebra a finales de 2019. El acuerdo sobre subsidios pesqueros podría cerrarse allí, sin esperar a la 12.ª Conferencia Ministerial de 2020, en la que los ministros de Comercio centrarán su atención en la reforma estructural de la OMC.

El director general de la OMC, Roberto Azêvedo, suele subrayar que la OMC es fundamental para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 de la ONU, y con razón. La OMC desempeña un papel crucial para evitar que comerciemos con la vida de nuestro planeta, incluida la vida marina de nuestro océano.

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