Uno de los hábitats más biodiversos de la Tierra se encuentra frente a la costa occidental de Escocia, pero el cambio climático podría acabar con él

Maerl bed
Maerl beds are one of the world’s most biodiverse habitats.Image: GRAHAM SAUNDERS / NATURE SCOT
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  • Los bancos de maërl son similares a los arrecifes de coral y se encuentran por todo el mundo, desde los polos hasta el ecuador.

  • Estos hábitats son de los más diversos del mundo, pero se prevé que se reduzcan un 38 % para finales de siglo.

  • Una nueva investigación también prevé una enorme disminución del 84 % en la distribución de los bancos de maërl en torno a Escocia, uno de sus actuales focos de concentración.

Los bancos de maërl cubren el fondo oceánico como zarzas submarinas. Son de color rosa pastel y, pese a su aspecto nudoso, están formados por algas rojas. Estas algas tienen un esqueleto calcáreo que les confiere una compleja estructura tridimensional, muy distinta de las algas viscosas que quizá conozca mejor.

De hecho, lo más parecido a un banco de maërl que probablemente conozca es un arrecife de coral. Al igual que en los arrecifes tropicales, las algas de los bancos de maërl se entrelazan al crecer y crean recovecos que sirven de hogar perfecto para una enorme variedad de vida marina. Los bancos de maërl son uno de los hábitats más biodiversos del mundo, pero, a diferencia de los arrecifes de coral, poca gente ha oído hablar de ellos y aún menos los estudian.

También conocidos como «bancos de rodolitos», los bancos de maërl se encuentran en aguas costeras de todo el mundo, desde los polos hasta el ecuador, pero algunos enclaves de este hábitat forman bastiones europeos frente a la costa occidental y las islas de Escocia. Lamentablemente, nuestra nueva investigación ha revelado cómo el cambio climático amenaza con destruir gran parte de este patrimonio natural antes de que se hayan dado a conocer sus maravillas.

Un fragmento de maërl escocés que tiene bastante más de 100 años.Image: Nick Kamenos, proporcionado por el autor

El cambio climático y los bancos de maërl

El maërl crece a un ritmo glacial: apenas 0,2 mm al año en Escocia. Esto dificulta que estos hábitats respondan a los rápidos cambios en la temperatura del agua o en las corrientes oceánicas. Sin embargo, este es precisamente el tipo de cambios ambientales que se esperan en torno a Escocia durante el próximo siglo.

Hasta hace poco, los científicos solo habían realizado experimentos a pequeña escala con el maërl, así que sabíamos muy poco sobre cómo responderían los bancos escoceses al cambio climático. Para superar esta limitación, desarrollamos un modelo informático capaz de predecir cómo afectarán a la distribución de este hábitat, para 2100, los múltiples cambios del clima de Escocia.

Sorprendentemente, incluso en el mejor de los casos, en el que las emisiones se reducen rápidamente desde los niveles actuales, prevemos que la distribución de los bancos de maërl disminuirá un 38 % para finales de siglo. Si las emisiones mundiales siguen su trayectoria actual, prevemos una enorme disminución del 84 % en la distribución de los bancos de maërl en torno a Escocia. Sin cambios importantes, probablemente seguiremos esta trayectoria o una peor.

Nuestra investigación indica que esto sería devastador para la flora y la fauna que habitan este entorno, incluidas especies de importancia comercial como el abadejo joven, la merluza y las vieiras.

Los bancos de maërl de Escocia en un escenario de calentamiento «más desfavorable»

Posible disminución de los bancos de maërl escoceses para 2100 en el peor de los casos.Image: Simon-Nutbrown et al. (2020)

Zonas de refugio

Solo los esfuerzos internacionales para reducir rápidamente las emisiones de gases de efecto invernadero podrían mejorar la situación de los bancos de maërl de Escocia. Sin embargo, una mejor gestión del océano costero —mediante la regulación de la pesca de arrastre y la contaminación— podría atenuar el impacto. Dado que nuestro modelo determinó que el ritmo de disminución del hábitat será más rápido entre ahora y 2050, la necesidad de actuar con rapidez es aún más urgente.

No es realista esperar que todo el océano costero de un país quede sujeto a una estricta protección marina. Al fin y al cabo, estas zonas son muy valiosas para diversos sectores e intereses, como el turismo, el transporte marítimo y la pesca. Entonces, ¿dónde deberíamos centrar nuestros esfuerzos? Nuestro modelo informático también puede ayudarnos a responder esa pregunta.

Hemos identificado algunas zonas clave donde es probable que las poblaciones de maërl persistan gracias a microclimas locales. En ellas, no se prevé que las temperaturas aumenten tanto como en las aguas circundantes, y se espera que los cambios en las olas y las corrientes del fondo marino sean menos pronunciados. Esto permitirá que los bancos de maërl permanezcan en lugares como Loch Laxford, la isla principal de las Orcadas y la isla principal de Shetland. Proteger y vigilar estas zonas de refugio podría aumentar al máximo las posibilidades de que estos hábitats sobrevivan para que las generaciones futuras puedan disfrutarlos.

Un banco de maërl escocés rebosante de vida.Image: Nick Kamenos

Saber dónde podría seguir prosperando un hábitat en el futuro es fundamental para planificar una mejor gestión de los mares costeros. Además, poder cartografiar esas zonas puede ayudar a compatibilizar su protección con otras actividades. El Gobierno escocés considerará ahora las zonas de refugio que identificamos como áreas prioritarias de conservación.

Se prevé que el cambio climático afecte a los bancos de maërl de todo el mundo, por lo que el modelo informático que hemos creado puede ahora localizar otras zonas del planeta donde quizá logren persistir. La conservación puede ser una labor larga y ardua, así que concentrar los esfuerzos de protección marina en zonas con mayores probabilidades de supervivencia podría ayudar a salvaguardar al menos parte de este hábitat para las generaciones futuras.

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